Petición de matrimonio
Una carrera hacia el altar: la pedida de mano de un vigués a su novia en la meta de una prueba atlética
Pablo Martínez Barreiro sorprendió a Glenda Ariela Gonçalves Moreira al cruzar la llegada de la Run Run 'Correndo por Vigo' celebrada el pasado 13 de junio

Cedido
La meta de la Run Run de Vigo fue mucho más que el final de una carrera para Pablo Martínez Barreiro y Glenda Ariela González Moreira. El pasado sábado 13 de junio, tras completar la prueba nocturna, él esperó a su novia en el último tramo, la acompañó hasta la llegada y, justo después de cruzar juntos la meta, se arrodilló para pedirle matrimonio ante la sorpresa de ella y de quienes presenciaban el momento.
La carrera atlética «Correndo por Vigo» dio comienzo a las 22.00 horas. Un total de 800 deportistas adultos participaron en la prueba, que consistió en completar un circuito de 5 kilómetros alrededor del Mercado de A Florida, al que dieron dos vueltas, buscando refugio del calor con la caída del sol. Entre ellos estaban Pablo y Glenda, una pareja viguesa para la que la carrera acabó convirtiéndose en una noche inolvidable.
«Me dijo que sí, que sí, que claro», cuenta todavía emocionado Pablo, de 29 años, educador social y vecino de Vigo, nacido en Chapela (Redondela). Glenda, de 28, nació en Brasil, aunque lleva más de una década viviendo en la ciudad. La pareja suma ya seis años de relación y más de cuatro conviviendo en la ciudad olívica.

Glenda y Pablo. / Cedida
La idea de convertir la carrera en una pedida de mano nació, en parte, de la afición compartida por el deporte. Aunque Pablo reconoce que el running es sobre todo «el deporte de ella», explica que Glenda fue quien poco a poco lo fue animando a correr. Él, que compitió a nivel nacional en balonmano antes de sufrir una lesión grave de rodilla, terminó encontrando en esa afición común el escenario perfecto para dar el paso.
El plan estaba medido, aunque los nervios casi le hicieron olvidarlo todo. Pablo salió con Glenda, pero corrió a su ritmo y llegó a meta unos doce o quince minutos antes. Después bebió agua, se secó y volvió atrás para buscarla a falta de un kilómetro. «La acompañé el último kilómetro, cruzamos juntos la meta de la mano y, cuando cruzamos, me arrodillé», relata.
«Se quedó en shock»
El anillo lo esperaban sus padres, que estaban al tanto de la sorpresa. Su madre, reconoce Pablo, estaba «más emocionada» que nadie. Glenda, en cambio, no se esperaba nada. Acababa de terminar la carrera y estaba más pendiente de parar el reloj que de lo que iba a ocurrir segundos después. «Se quedó en shock», recuerda él.
La escena tuvo incluso megafonía. El speaker de la prueba animó a Pablo a repetir la pregunta en alto. «Glenda, ¿te quieres casar conmigo?», dijo entonces ante los participantes y el público. Ella aceptó y el momento terminó convertido en una de las imágenes más emotivas de la noche.

Glenda muestra su anillo de pedida junto a su pareja, Pablo, momentos después de que éste hincase la rodilla en la línea de meta. / Cedida
La elección del lugar tampoco fue casual. La pareja tiene previsto viajar en septiembre a Brasil, donde Pablo conocerá por primera vez a la familia de Glenda. «Quería sorprenderla de verdad antes de ir allí y que su familia nos conociera como prometidos», explica. Todavía no tienen fecha cerrada para la boda, aunque ya están dando los primeros pasos para formalizar los trámites. La celebración grande, eso sí, tendrá que esperar.
«Ahora mismo, con el viaje a Brasil, económicamente es imposible hacer una gran boda», admite Pablo. La idea es casarse primero de forma más sencilla y organizar más adelante una fiesta con familiares y amigos. En Brasil, durante ese viaje de un mes, no descartan hacer una pequeña celebración con la familia de ella.
A su historia aún le falta una protagonista de cuatro patas: Luna, la perra de la pareja. Pablo bromea con que es «nuestra hija» y asegura que le habría gustado que estuviera también en la pedida, aunque no era el lugar adecuado. Quizá, dice entre risas, tenga que practicar para llevar los anillos el día de la boda.

La pareja junto a su perrita Luna. / Cedida
La sorpresa cumplió su objetivo. Glenda, que siempre le decía a Pablo que le gustaba tenerlo todo planificado y organizado, no imaginaba que fuese a salirse del guion de esa manera. «Me esperaba algún día, pero no así», le confesó después. Y él, que asegura haber pasado mucha vergüenza, reconoce que el vídeo, subido a sus redes sociales, ya se ha hecho popular entre conocidos: «Entro en el Mercadona y gente que no conozco me dice enhorabuena».
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