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Sanidad

El Sergas defiende la segunda opinión como vía de derivación de pacientes de Povisa al Da Vinci pese a cursarse solo 16 en un año

Solo el 2,7% de los operados por cirugía robótica en el el Chuvi proceden del centro concertado

Sanidade sostiene que «la equidad debe analizarse en relación con el acceso a la prestación sanitaria y no respecto al uso de una tecnología determinada»

El robot Da Vinci del Álvaro Cunqueiro.

El robot Da Vinci del Álvaro Cunqueiro. / Alba Villar

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«Equidad» fue el principio que se invocó para dotar a cada una de las siete áreas gallegas de un robot Da Vinci. Se volvió a aludir a él cuando se presentó el nuevo contrato de servicios con Ribera Povisa, hace poco más de un año. Se prometió que, independientemente de dónde estuviera adscrito un usuario del Área Sanitaria de Vigo, se le remitiría al hospital con los recursos más avanzados en su dolencia. Y se puso como ejemplo el Da Vinci, una tecnología a la que tienen acceso todos los gallegos, menos los que están en el centro concertado. A no ser que recurran al derecho de segunda opinión médica. Hace un año, el Sergas quería acabar con esta tramitación burocrática y agilizar el acceso con vías directas. No solo no lo hizo, sino que ahora la defiende como una vía adecuada. Tampoco vincula ya la equidad al acceso a la tecnología más puntera.

Cuando un paciente de Povisa tiene un caso en el que puede estar indicada la operación mediante Da Vinci, debe iniciar una proceso de solicitud de segunda opinión para que lo deriven al Chuvi —o a cualquier otro hospital de la red del Servizo Galego de Saúde— y poder acceder así a este avance tecnológico. Desde la Consellería de Sanidade defendían en marzo de 2025 que, con el nuevo contrato, ya no tendrían que pasar por este periplo, y que si reunían las mismas condiciones que los pacientes del Chuvi, los propondrían para ser operados con el robot a través de una vía directa.

El Sergas defiende ahora la segunda opinión como vía de derivación. A través de un comunicado indica que «el 100% de los pacientes que han solicitado el ejercicio de derecho de segunda opinión se ha aceptado», sostiene y añade que «sin que se haya registrado incidencia que evidencie la necesidad de establecer un procedimiento adicional o alternativo para garantizar la atención de los pacientes».

Las cifras

Los números no le respaldan: frente a los 577 pacientes del Chuvi que se intervinieron con cirugía robótica en 2025, solo hubo 16 de Povisa. Es decir, solo el 2,7% de los operados en los robots del Cunqueiro y el Meixoeiro proceden del centro concertado

Povisa incorporará «de inmediato», aunque sin ofrecer una fecha concreta, un robot Da Vinci mediante un convenio con el urólogo Manuel Ruibal. Y Sanidade asegura que lo usará también con pacientes del sistema público. Pero hay otras especialidades como Cirugía General o Ginecología en la que la población adscrita al centro privado estará en la misma situación hasta que los especialistas del centro de la calle Salamanca se formen y acrediten en el uso del robot.

«A equidade é unha esixencia para calquera sistema sanitario público e para nós é un principio básico», defendió el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, el pasado viernes en Vigo, preguntado por la atención a la población adscrita a Povisa.

En el escrito remitido ayer, el Servizo Galego de Saúde desvincula la «equidad» en la atención de la población de la tecnología que se emplee para ello. «La asistencia robótica es una herramienta al servicio del cirujano y no una indicación clínica en sí misma, por lo que la equidad debe analizarse en relación con el acceso a la prestación sanitaria y no respecto al uso de una tecnología determinada», sostiene. Defiende que «lo relevante para el paciente no es la utilización de una determinada plataforma tecnológica, sino recibir la intervención quirúrgica indicada, realizada por profesionales cualificados y con los estándares de calidad y seguridad exigibles.

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