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Tribunales

Penas que suman 20 años de prisión para los asaltantes de un nonagenario de Coruxo

Los cuatro implicados en la brutal agresión reconocieron los hechos en la vista celebrada este miércoles

Un quinto acusado fue condenado por un delito de hurto de uso del vehículo de la víctima

Los acusados, durante la vista de conformidad.

Los acusados, durante la vista de conformidad. / FdV

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Detención ilegal, robo con violencia e intimidación, portando un instrumento peligroso, con la agravante de disfraz, estafa y lesiones. Estos fueron los delitos que reconocieron los cuatro implicados en el asalto a un nonagenario de Coruxo en julio de 2025. Tras despertarlo de madrugada, lo ataron de pies y manos con bridas a una silla, le taparon la boca con cinta adhesiva, lo amenazaron con cortarle el cuello con un cuchillo y lo golpearon en la sien con la culata de una pistola de apariencia real. También recibió patadas. Los ladrones se hicieron con un botín de 20.000 euros en efectivo que la víctima guardaba en un sobre detrás de un espejo y huyeron de allí, dejándolo atado y llevándose también la tarjeta bancaria.

El juicio, señalado para este miércoles en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, terminó con un acuerdo de conformidad entre las partes. Los acusados J.C. e I.C. aceptaron penas de 5 años y seis meses de prisión mientras a Y.E. y F.J.M. se les condenaría a 5 años de cárcel.

A mayores de los cuatro asaltantes, también estaba acusado un quinto varón por un delito de hurto de uso de vehículo, quien también reconoció los hechos y aceptó una pena de multa de 180 euros.

Según se recoge en el escrito de Fiscalía, los hechos ocurrieron en la madrugada del 15 de julio de 2025, cuando los acusados acudieron a la vivienda de la víctima y lo amenazaron exigiéndole dinero. Transcurrió algo más de un mes hasta que la Policía Nacional pudo poner nombre y apellidos y detener a tres de los presuntos asaltantes. El cuarto cayó en enero de este mismo año. Las cámaras, las conexiones de sus teléfonos móviles, su complexión física y la ropa que vestían fueron claves.

Y es que tras huir de la vivienda del nonagenario, los ladrones intentaron engordar el botín usando la tarjeta de la víctima en un cajero ubicado a 400 metros de su casa. No lo lograron porque el número de PIN les daba error; vieron sus planes frustrados y uno de ellos empezó, de alguna manera, a delatarse: las cámaras de seguridad de la entidad bancaria captaron su imagen. Dar con el resto fue cuestión de tiempo.

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