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Atención a la mujer

Müller: «Si hay escapes de orina al estornudar o toser, es el momento ideal para consultarlo»

La Unidad de Suelo Pélvico del Área Sanitaria de Vigo, creada hace tres años, facilita la llegada de «más casos» y «mucho más rápido» a través de una vía directa con la matrona de Primaria

El doctor Carlos Müller con otras profesionales de la unidad multidisciplinar de suelo pélvico del área sanitaria de Vigo.

El doctor Carlos Müller con otras profesionales de la unidad multidisciplinar de suelo pélvico del área sanitaria de Vigo. / Sergas

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Dos de cada tres mujeres mayores de 60 años padecen incontinencia. Entre las más jóvenes, lo sufren una de cada cinco. Es una prevalencia muy alta y, sin embargo, la atención a los problemas del suelo pélvico no se ordenó en el Sergas hasta 2022, con la instrucción de crear unidades multidisciplinares en las siete áreas sanitaria. La de la viguesa, donde ya había un germen con una consulta de Ginecología, se puso en marcha en 2023. Gracias a ella, su coordinador, el urólogo Carlos Müller Arteaga, explica que están llegando «muchas más» pacientes con estos problemas y «mucho más rápido».

En la unidad de suelo pélvico del Chuvi están implicados los servicios de Urología —que se encarga de las incontinencias urinarias—, Coloproctología —de las incontinencias fecales—, Ginecología —de los prolapsos uterinos— y Rehabilitación —del dolor pélvico crónico—. Se reúnen una vez al me para discutir casos complicados, alguna atención conjunta o puntos de mejora.

El doctor Müller destaca que la principal ventaja para la paciente es que con esta unidad se ha creado «una vía directa desde la matrona» de Atención Primaria, que, con «un rol más activo» valora y dirige cada caso al especialista que mejor va a atender su patología, además de brindar unas medidas iniciales de cuidado a la paciente. «Evitamos saltar de consulta en consulta, con los tiempos de espera», expone y añade: «Se ha optimizado mucho el circuito».

Una vez que llegan al especialista correspondiente, este también cuenta con una vía directa para remitirlas a fisioterapia de Atención Primaria —casos que se pueden resolver con entrenamiento muscular— o de hospital —tratamientos que requieren equipación, como puede ser el biofeedback o neuromodulación—, con la que intentar evitar una operación. Siempre y cuando haya también compromiso de la paciente con el tratamiento, el doctor Müller calcula que este tratamiento sin entrar en quirófano funciona en más de un 70% de los casos que se cogen en fases iniciales.

Solo en la consulta de urología reciben cada año a un centenar de pacientes. «Muchas más que antes». No porque haya más, sino porque ahora las mujeres no lo asumen como algo normal e inevitable tras los partos o con el envejecimiento. Saben que hay tratamiento y se preocupan más por tener calidad de vida en este aspecto.

«Cuando hay escapes de orina al toser o estornudar, es el momento ideal para consultarlo», destaca el urólogo y agrega: «Es el inicio y, si se deja, va a ir cada vez a más. Luego, va a ser al saltar; luego, al andar; luego, al levantarse de la silla...» Resalta que, «con una buena rehabilitación, igual mejora, evitamos que empeore y gane calidad de vida». «Cada paciente lo lleva a su manera, pero lo ideal es que, al menos, conozca su suelo pélvico y cómo trabajarlo», aboga.

Primera jornada

En el Hospital Álvaro Cunqueiro se celebró hace poco la primera jornada de la unidad multidisciplinar de suelo pélvico, que reunió a más de cien profesionales sanitarios con el objetivo de profundizar en el conocimiento de estas patologías, actualizar los tratamientos disponibles y fortalecer el trabajo colaborativo entre los facultativos especialistas, matronas, fisioterapeutas y enfermeras.

Se repasaron los distintos tratamientos, desde las medidas básicas y los tratamientos de rehabilitación y fisioterapia especializadas a las terapias farmacológicas y las intervenciones quirúrgicas avanzadas.

«Los trastornos del suelo pélvico constituyen un problema sanitario frecuente, con un importante impacto físico, emocional y social», sostienen los profesionales, que lamentan que «muchas de estas enfermedades continúan infradiagnosticadas debido a la existencia de prejuicios y tabús» que hacen que la gente no consulte. Llaman a visibilizar estas patologías y a acabar con la idea de que es una consecuencia inevitable de los embarazos o el envejecimiento.

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