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Investigación policial

Anatomía del violento asalto de Coruxo

Las cámaras, las conexiones telefónicas y la complexión física de los autores, como la característica postura encorvada de uno de ellos, permitieron identificar a los individuos que hace un año presuntamente ataron, golpearon y robaron a un nonagenario en su vivienda

La Policía Nacional se hizo cargo de la investigación y detenciones relacionadas con este asalto.

La Policía Nacional se hizo cargo de la investigación y detenciones relacionadas con este asalto. / Marta G. Brea

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Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

A las 04.00 horas del 15 de julio de 2025, mientras en Coruxo se celebraba la verbena de las fiestas del Carmen, un hombre de 92 años sufría un violento asalto en una vivienda de la misma parroquia. Mientras dormía en una habitación del primer piso de su casa en la carretera de O Vao, cuatro individuos que ocultaban sus rostros entraron, lo despertaron, lo ataron de pies y manos con bridas a una silla, le taparon la boca con cinta adhesiva, lo amenazaron con cortarle el cuello con un cuchillo y lo golpearon en la sien con la culata de una pistola de apariencia real. También recibió patadas. Los ladrones se hicieron con un botín de 20.000 euros en efectivo que la víctima guardaba en un sobre detrás de un espejo y huyeron de allí, dejándolo atado y llevándose también la tarjeta bancaria. Transcurrió algo más de un mes hasta que la Policía Nacional pudo poner nombre y apellidos y detener a tres de los presuntos asaltantes. El cuarto cayó en enero de este mismo año. Las cámaras, las conexiones de sus teléfonos móviles, su complexión física y la ropa que vestían fueron claves para hilvanar una investigación policial y judicial que ahora llega a juicio en la Audiencia de Vigo con peticiones de hasta ocho años de prisión.

¿Cómo se dio con ellos? ¿Qué ocurrió consumado el asalto? Tras huir de la vivienda del nonagenario, los ladrones intentaron engordar el botín usando la tarjeta de la víctima. A las 04.37 y a las 04.42 horas uno de ellos intentó retirar dinero en un cajero ubicado a 400 metros de la casa de la víctima.

No lo logró porque el número de PIN les daba error. Vio sus planes frustrados y empezó, de alguna manera, a delatarse: las cámaras de seguridad de la entidad bancaria captaron su imagen, la de un hombre delgado con una sudadera de capucha roja que cubría su rostro con una braga negra y calzaba deportivas.

Ese mismo individuo fue detectado minutos después, a las 04.56 horas, por otra cámara. Así consta en el auto de procesamiento de este procedimiento judicial, en el que también se describe que los otros tres ladrones fueron captados por la misma cámara solo 30 segundos después y en idéntica dirección, aunque en este caso corriendo y resguardándose entre árboles y maleza.

Una infravivienda «de sobra conocida en el ámbito policial»

En la dirección hacia la que uno y otros se dirigían hay una infravivienda «de sobra conocida en el ámbito policial por la actividad delictiva y conflictividad de sus residentes». Allí, en una zona de chabolas de la misma parroquia del nonagenario, «residen delincuentes habituales de dos familias distintas».

La labor policial concluyó que la complexión física del hombre grabado por las cámaras del cajero automático coincidía con la de un vecino con amplio historial delictivo: coincidían la edad, el porte delgado, la postura y la forma de caminar, así como «rasgos característicos individuales de pies, brazos o una hipercifosis dorsal [postura encorvada o coloquialmente 'chepa'] que descartan cualquier atisbo de duda».

Gracias a las cámaras y a su complexión física, los agentes también identificaron a otros dos, mientras que al cuarto, al que acabaría siendo detenido este pasado enero, le pusieron nombre y apellidos gracias a los posicionamientos BTS, es decir, a la geolocalización de su teléfono.

El robo de la furgoneta cuatro días después

La investigación policial previa a los arrestos se prolongó más de un mes. Antes de las detenciones, de hecho, el nonagenario volvió a ser víctima de un nuevo delito. Ocurrió cuatro días después del asalto a su vivienda, entre las 22.00 horas del 18 de julio y las 10.00 del día siguiente, cuando le sustrajeron la furgoneta Citroën Berlingo que tenía aparcada a las puertas de su casa.

El vehículo fue recuperado horas después en un descampado y los agentes realizaron un hallazgo de interés: en el maletero había unas bridas «idénticas en material, textura, sistema de cierre y color» a las que se habían usado para maniatar al anciano.

«La proximidad temporal con el robo con violencia [en dicha vivienda] y el lugar de recuperación de la furgoneta, a tan solo 1,4 km de distancia de la casa, induce a creer que ambos hechos pudieran tener la misma autoría», razonaron los agentes, algo que finalmente se determinó que fue así y que se recoge, de hecho, en el escrito de acusación de la Fiscalía.

El Ministerio Público atribuye a los cuatro acusados, quienes tras sus arrestos fueron enviados a prisión provisional, la presunto autoría de hasta cinco delitos, entre ellos robo con violencia en casa habitada con uso de instrumento peligroso y detención ilegal.

Hasta 11 indicios en el auto de procesamiento

El juez instructor cita en el auto de procesamiento hasta 11 indicios por los que eleva el caso para juicio. La pistola taser y las dos armas simuladas halladas en uno de los registros es uno de ellos. «Capaces de intimidar a cualquiera y que con total seguridad una de ellas fue utilizada para amenazar a la víctima y golpearle en su cabeza para obtener el dinero», razona el magistrado. Se encontraron también prendas de ropas coincidentes con las que captaron las distintas cámaras.

Otra prueba es la geolocalización de los teléfonos móviles y las llamadas que hubo entre los sospechosos. El terminal de uno de ellos tuvo 19 conexiones a internet vinculadas a la antena que daba cobertura al domicilio de la víctima en la madrugada en que ocurrió el asalto. En el caso del teléfono de otro de los presuntos autores fueron 36 las conexiones contabilizadas. Durante la investigación, además, se relacionó la pistola del robo con la que se vio semanas después en un episodio ocurrido a raíz de un accidente de tráfico.

Un caso que llega a juicio un año después

Esta próxima semana se celebrará en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, la audiencia preliminar de este caso. A la espera de si prospera una posible conformidad, en su calificación provisional la Fiscalía pide, junto a penas de cárcel y multa, una indemnización para el nonagenario por los 20.000 euros que le robaron y otros 4.000 debido a las heridas y secuelas sufridas por los golpes recibidos.

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