Entrevista | Carlos García Galán Director del programa Base Lunar de la NASA
«Las misiones Artemis van a inspirar a millones de niños y niñas en el mundo y eso va a tener un beneficio para la humanidad increíble»
«La base lunar será otro paso gigante en la carrera por conocer el espacio y empujar los límites de la humanidad»

Carlos García Galán, de pie, junto al jefe de la NASA, Jared Isaacman, y Lori Glaze, administradora asociada, en un reciente evento en Washington. / NASA/Aubrey Gemignani
«Lo que viene ahora, ni lo imaginamos», asegura García Galán (Málaga, 1974) sobre las misiones que seguirán a la Artemis II hasta llegar a establecer una colonia en la Luna. Suma 27 años de trayectoria en la NASA y el próximo día 18 participará en un encuentro organizado en Vigo por Feuga (Fundación Empresa-Universidad Gallega) con investigadores y empresas. Al día siguiente, también se reunirá con estudiantes en el campus de Ourense en un evento en el que colabora la Escuela de Ingeniería Aeroespacial.
Con el mundo todavía emocionado por el éxito de Artemis II, la NASA acaba de presentar a la tripulación de la siguiente misión.
Vivimos una época muy buena. La NASA ha anunciado el cambio que estamos haciendo para enfocarnos en iniciativas específicas como la base lunar y ahora empieza la preparación de la Artemis III. Casi cada mes, vamos a tener cosas que contar. Pero Artemis II se quedará en mi mente muchísimo tiempo. Trabajé mucho tiempo en la nave Orión, me hice amigo de los astronautas y me pareció increíble verlos contándonos cómo es la cara oculta de la Luna. Fue la primera misión que visibilizó que hemos desarrollado la infraestructura para volver allí frecuentemente.

Carlos Garcia Galán. / NASA
¿Cuáles son sus responsabilidades como responsable de la base lunar?
Yo estoy enfocado en su desarrollo, pero como va a ser la casa de los astronautas trabajamos conjuntamente con ellos. Además el comandante de Artemis III, Randy Bresnik, estuvo trabajando mucho tiempo en Orión y nos hicimos amigos. Por otra parte, las empresas que colaboran con la NASA en los cohetes o la nave de alunizaje también están desarrollando partes de la base lunar y unimos fuerzas en la solución de problemas.
¿Hay empresas de otros países involucradas además de estadounidenses?
Sí, muchas. Unos componentes muy importantes de Orión fueron desarrollados por Airbus Crisa, que está en Madrid, y Sener también participó en el sistema de comunicaciones. Hay elementos de la base lunar que se harán en Europa, Japón, Emiratos Árabes o Canadá. Es un programa totalmente internacional.
¿Qué supone para usted formar parte del que será otro hito de la humanidad: establecer una colonia en la Luna?
Va a ser un logro increíble. El programa Apolo todavía está en el top 3 de las cosas más importantes que ha hecho la humanidad y creo que cuando construyamos la base lunar y tengamos astronautas allí de muchos países, trabajando permanentemente o durante misiones de larga duración, y preparándonos para poder dar el paso siguiente de ir a Marte va a ser un hito increíble. Será otro paso gigante en la carrera por conocer el espacio y empujar los límites de la humanidad.

Modelos de naves y vehículos para explorar el polo sur de la Luna presentados por la Nasa en su sede principal de Washington. / NASA/Aubrey Gemignani
¿Qué cronograma maneja ahora mismo la NASA?
La Artemis III está planeada para 2027. Y la Artemis IV, en 2028, llevará otra vez astronautas a la Luna desde los años 70. En paralelo, estaremos llevando a cabo misiones de la base lunar que, hasta Artemis IV, van a ser robóticas y haremos alunizajes con diferentes naves. Eso ya empieza este año y estaremos probando naves nuevas y tecnologías que puedan sobrevivir las noches lunares, que son terriblemente frías, hasta -400 ºC, y que pueden llegar a durar 14 días. Nos ayudarán a descubrir cómo es el terreno del polo sur, las temperaturas, la radiación o la iluminación porque tenemos que utilizar el sol para generar energía.Y partir de 2029 queremos empezar a poner la infraestructura permanente, como sistemas eléctricos o comunicaciones, que nos permitirá hacer misiones de larga duración.
Todos estos retos mayúsculos acabarán teniendo impacto en la industria y la sociedad.
Por supuesto. Trabajar en el espacio es algo complicadísimo y peligroso. Las anomalías que ocurren de vez en cuando como la reciente explosión del cohete de Blue Origin nos lo recuerdan. Una de las cosas que nos da la exploración espacial es que adaptamos nuestras tecnologías para que sobrevivan a estos desafíos y las evolucionamos hasta un punto en el que también las podemos utilizar en la Tierra de una manera mucho más eficiente. Sin los avances en la microelectrónica del programa Apolo no tendríamos teléfonos móviles. Igual lo hacemos ahora con los reactores nucleares que queremos poner en el polo sur y otras tecnologías de comunicaciones por láser. Todo eso va a beneficiar a la humanidad aquí en la Tierra.
Además de seguir superando las fronteras del conocimiento.
Vamos al polo sur lunar porque sabemos que hay cráteres con sombras permanentes donde las temperaturas son bajísimas y se han mantenido elementos durante miles de millones de años. Imagínate los secretos que pueden tener sobre cómo se formó nuestro sistema solar. Es como tener una máquina del tiempo para aprender qué existía antes y cómo llegamos a lo de ahora, que es muy importante para saber lo que puede ocurrir en el futuro. Parece ciencia ficción, pero la Artemis II y las siguientes misiones tripuladas y robóticas van a inspirar a millones de niños y niñas por todo el mundo que se animarán a concentrarse en los estudios de ciencias, física o matemáticas. Y eso va a tener un beneficio neto para la humanidad increíble.

Carlos García Galán, durante un acto junto a los responsables de la NASA. / NASA/Bill Ingalls
¿Despertarán vocaciones como en su día el programa Apolo?
Artemis II ha tenido una repercusión que yo, que he estado trabajando en ella durante años, no esperaba. Capturó la imaginación y el interés de todo el mundo. Y con lo que vamos a hacer, lo multiplicaremos por 100. Es importantísimo seguir haciendo este tipo de cosas muy positivas. Son muy beneficiosas para la ciencia y el desarrollo de tecnología y también para combatir todas las otras noticias no muy buenas que vemos cada día.
Su propia trayectoria es inspiradora. Tenía claro que quería llegar a la NASA y ya se fue a estudiar a EE UU para lograrlo.
Mi historia es la de estar enfocado en unos objetivos, no olvidarte de tus sueños y buscar diferentes caminos que te puedan llevar ahí. Muchos estudiantes me lo preguntan, pero el camino exacto que hice yo da igual. Simplemente, hay que ser persistente y buscar el que se adapte mejor a ti. Ahora mismo no hay que ir a estudiar a EE UU para trabajar en esto y tampoco hay que ser de la NASA. La ESA, la Agencia Espacial Española y las universidades están muy involucradas. Hay más oportunidades ahora. Todavía es difícil porque es un ámbito muy complicado y hay que tener muchos conocimientos, pero si hay algún momento óptimo para involucrarse y decir que quieres hacer esto es ahora.
La UVigo ya cuenta con su propia carrera aeroespacial, ¿Cómo ve el ecosistema español?
Cada vez es más potente. Lo he podido comprobar personalmente. Hay muchísimo interés y está empezando a llegar financiación, empresas potentes ya se están metiendo en este campo y hay muchas oportunidades. También en las universidades. Lo que están haciendo en la Escuela Aeroespacial de la UVigo es increíble. No lo hacía ni yo en EE UU durante la carrera. En España la formación de estudiantes y las empresas, desde startups hasta las más consolidadas, son muy buenas y van a mejorar.
¿Podría surgir incluso alguna colaboración de su visita?
Espero que sí. Además de grandes proyectos con la ESA y otras agencias, vamos a tener tantas misiones robóticas a la Luna que dispondremos de capacidad para llevar diferentes payloads y experimentos en esas naves. Y será una oportunidad para las universidades.
¿Todavía tiene el sueño de ser astronauta?
Los astronautas son como los embajadores de un equipo inmenso y es lo primero que te imaginas. Además yo tengo un poco de espíritu explorador. Pero una vez que te involucras en esto, ves que hay otras formas casi iguales de contribuir a las misiones y te pones en posiciones en las que los astronautas son parte de tu equipo. Siento que he cumplido mi sueño, pero por supuesto que iría al espacio. Quizá en 10-15 años sea mucho más fácil. O igual tengo que ir a inspeccionar la construcción de la base lunar personalmente (risas).
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