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Transformación pendiente

El proyecto para la nave de Fribesa, ¿el empujón definitivo para avanzar en la incompleta humanización de la fachada marítima de Vigo?

Cuando se cumplen 30 años del hito que supuso el primer tramo del túnel de Beiramar, el consenso entre administraciones vuelve a ser imprescindible para abordar uno de los desafíos pendientes de la ciudad

Boca del túnel en la avenida de Beiramar, con intenso tráfico.

Boca del túnel en la avenida de Beiramar, con intenso tráfico. / Marta G. Brea

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Pablo Galán

Pablo Galán

Vigo

Vigo no se entendería nunca sin la relación tan estrecha e imprescindible que ha tenido históricamente con su Puerto, que tantas cosas ha aportado en diferentes aspectos económicos y de pujanza industrial, aunque también a costa de sacrificar una buena bolsa de suelo público que podría estar destinada a usos ciudadanos. Esa situación se fue revirtiendo, aunque claramente de manera incompleta, con la consecución de distintos hitos a través del convenio «Abrir Vigo al mar», suscrito inicialmente por Concello, Zona Franca y Autoridad Portuaria y sumándose poco después la Xunta.

Con la confirmación ahora, como avanzó FARO, de que el Puerto ultima una ambiciosa intervención en la ruinosa nave de Fribesa para convertirla no solo en un centro de referencia de la economía azul, sino también en un edificio moderno y de vanguardia que cambiará totalmente la zona, parece el momento idóneo para acelerar en la medida de lo posible uno de los desafíos pendientes en Vigo como es profundizar en la integración Puerto-ciudad, que como recoge ya la última actualización del Plan de usos portuario, emerge como «necesidad» la peatonalización de la avenida de Beiramar.

A escasos días de que se cumplan 30 años del primer tramo en servicio del túnel que cambió para siempre la movilidad en el frente marítimo y que fue ampliado en 2004 hasta Teis, queda pendiente concretar la segunda extensión hasta Bouzas que permitiría dejar la superficie prácticamente en exclusiva para los peatones. Hay, sin embargo, varias dificultades que solventar para hacer realidad esta infraestructura, una de ella conseguir encajar otra vez los intereses de acuerdo a Concello, Puerto y Xunta y, después, explorar una vía de financiación que lo sustente dado el millonario coste que requeriría (un estudio del pasado verano cifraba la inversión en 235 millones).

La transformación de la avenida de Beiramar de un uso puramente industrial y portuario a otro con usos mixtos comenzó hace casi dos décadas con la construcción del Auditorio Mar de Vigo en plena fachada marítima, que abrió sus puertas en 2011 sobre las ruinas de la antigua nave de la empresa pesquera Casa Mar, dotación a la que poco después se sumaría un hotel de cuatro estrellas.

Vigo (Puerto del Berbés). Obras de relleno en una explanada entre el puerto pesquero y el muelle de Beiramar.

Estado actual de las obras de urbanización del relleno frente a la lonja y el auditorio. / Marta G. Brea

Hace algo más de un año, mientras, se completaba la humanización de Beiramar con la puesta en servicio del tramo hasta Bouzas de la senda ciclista y peatonal que arranca a la altura de la lonja, que ha permitido ganar espacio para los viandantes y los vehículos de dos ruedas a lo que antes era terreno puramente portuario.

Justo al lado del mercado y enfrente del auditorio, por otro lado, se está ejecutando desde febrero, con el objetivo de dejarla lista antes de que termine el año, la urbanización del último relleno ganado al mar que permitirá a los ciudadanos tocar el agua de la Ría prácticamente con las yemas de los dedos.

Alejándose del mar, se antoja fundamental también una intervención radical en la calle Jacinto Benavente, paralela a Beiramar y que, aunque no precisa una peatonalización integral, sí un cambio de fisionomía importante, algo que se quiere conseguir por parte del Concello de la mano del Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) en vigor desde el pasado verano, en el que se contempla para la zona una revolución en la que prime el uso residencial (un 75% del ámbito), pero también acompañado por zonas verdes y dotaciones públicas, contribuyendo también a coser la trama con Marqués de Valterra, lo que reforzará notablemente el atractivo de la zona.

Información sobre la transformación de la fachada portuaria: Foto de Jacinto Benavente a la altura del número 15

Promoción inmobiliaria más moderna construida en Jacinto Benavente. / Pedro Mina

Entre los hitos ya conseguidos, está la construcción del bloque de edificios con más de 150 viviendas en la parcela ocupada antaño por Cordelerías Mar, donde se ha asentado también un supermercado. En julio de 2025, el Concello daba inicio, por su parte, a la tramitación urbanística de alrededor de 30.000 metros cuadrados en Jacinto Benavente para levantar cerca de medio millar de viviendas, equipamientos y parques. Con el blindaje del PXOM, se esperan avances en los próximos meses.

Más complicado se antoja el futuro, por su parte, del desarrollo urbanístico del ámbito donde está la antigua conservera Bernardo Alfageme, cuya tramitación se ha topado con la Xunta, que exige un examen ambiental mucho más riguroso al ver en peligro la conservación patrimonial, complicando la construcción proyectada de pisos y espacios para el ciudadano, casualmente el gran objetivo por completar en toda la franja de Beiramar.

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