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Transporte

El personal del Meixoeiro, en taxi a trabajar

La falta de buses a primera hora los domingos y festivos obliga a los sanitarios a buscar alternativas

Han reunido ya unas mil firmas como protesta

El personal del hospital Meixoeiro de Vigo, en taxi a trabajar

Alba Villar

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María Teresa Suárez lleva más de veinte años trabajando como celadora en el hospital Meixoeiro. Hasta hace unos meses, iba a trabajar a diario en el coche de una compañera con la que coincidía en los turnos. Pero desde hace un tiempo se tiene que buscar la vida para llegar al hospital. Cuando trabaja de mañana, entra a las 8.00. Por la semana no hay ningún tipo de problema, Vitrasa tiene varias frecuencias que le permiten llegar a tiempo al trabajo. El problema viene los domingos y los festivos.

«No hay ningún autobús que nos recoja antes de las ocho y por lo tanto si dependemos del Vitrasa llegaríamos tarde al trabajo, así que los que no disponemos de coche nos tenemos que buscar la vida. En mi caso, tengo que pagar un taxi para que me lleve al hospital», explica esta celadora, que vive en la Ronda Don Bosco y abona unos 14 euros por ese trayecto en taxi.

Suárez se ha movilizado, y de qué forma, en su lucha para que se refuercen las frecuencias de bus al Meixoeiro los domingos y los festivos. Ya ha conseguido un total de mil firmas de trabajadores del área sanitaria de Vigo que apoyan su causa. Su situación se agrava teniendo en cuenta que los autobuses que van y vienen a diario desde el Morrazo al hospital vigués, que hacen parada en Plaza de España, no permiten la entrada de empleados: solo lo pueden usar pacientes y familiares.

Hay que tener en cuenta que los domingos y festivos también se realizan pruebas de rayos y resonancias, por lo que los usuarios del Meixoeiro también se ven afectados por esa falta de transporte público. «Es necesario que reestructuren los horarios de los buses, la situación actual nos afecta a muchos trabajadores», explica la también celadora Mariluz Traveso.

El aparcamiento, un caos

El transporte público no es el único problema que sufre el Meixoeiro. Todos los días, especialmente por las mañanas, los accesos al hospital se convierten en una auténtica jungla de coches buscando desesperadamente un aparcamiento. El personal cuenta con un estacionamiento propio, pero pacientes, familiares y otros usuarios tienen que buscarse la vida. Los conductores a dejar sus vehículos mal aparcados, exponiéndose a multas. Es más, la Policía Local acude habitualmente por allí para sancionar a estos coches y, también, para intentar desalojar a los conocidos como gorrillas que se han hecho en los últimos tiempos con toda la zona: intentan ayudar a aparcar a los pacientes y familiares que acuden allí a diario a cambio de un dinero.

Una de las soluciones provisionales para intentar mitigar la falta de aparcamiento son los conocidos como leiraparking, fincas privadas que los propietarios habilitan para los vehículos. Ya hay cinco, y son muchos los usuarios del hospital que los meten directamente en ellos al ser conscientes de que es prácticamente la única alternativa. Y en las horas punta todos están ya siempre llenos. Cobran dos euros por dejar el coche allí y evita dolores de cabeza a pacientes y otros usuarios del hospital.

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