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Contratiempo

Un recurso judicial dilata los plazos de una obra clave para el crecimiento del Puerto de Vigo

La Autoridad Portuaria no ha podido aún formalizar el contrato millonario aprobado para mejorar la logística de la terminal de Bouzas

Vista de la terminal de Bouzas, con el silo actual.

Vista de la terminal de Bouzas, con el silo actual. / Marta G. Brea

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Pablo Galán

Pablo Galán

Vigo

Los procedimientos de contratación pública, especialmente aquellos en los que está en juego una obra con un presupuesto de varios ceros, están expuestos a múltiples contratiempos que pueden torpedear la hoja de ruta de las administraciones que los impulsan. Así lo está sufriendo la Autoridad Portuaria de Vigo con uno de sus proyectos más ambiciosos como es el exprimir al máximo la capacidad de la terminal de Bouzas, clave para la logística de un gigante como Stellantis.

Más de un año después desde que sacó a licitación la construcción de un segundo silo de almacenamiento de vehículos y con la adjudicación aprobada a la UTE formada por Acciona, Extraco y Prace desde finales de marzo, el consejo de administración del Puerto vigués no ha podido aún formalizar el contrato. Según ha podido saber FARO, esto se debe a la judicialización del concurso, que salió a licitación por un presupuesto que rozaba los 50 millones de euros, por una de las empresas que fue excluida en la última criba al considerar los técnicos de la Autoridad Portuaria que había incurrido en una baja temeraria con su oferta económica.

Según refleja el acta de la adjudicación provisional del concurso, fueron las propuestas presentadas por Vilor Infraestructuras, Constructora San José y la UTE Anro Anrotech las tres de las 15 licitadoras que fueron consideradas anormales al contener bajas del presupuesto inicial de entre el 11 y 17%. Como manda la legislación, se ofreció a las empresas intentar justificar sus presupuestos para ver si esa rebaja podía ser asumida y únicamente Vilor Infraestructuras renunció a presentar la batalla, intentando Constructora San José y la UTE Anro Anrotech que sus argumentos fueran tenidos en cuenta, algo que no sucedió.Eso terminó con la exclusión de las tres, antes de proponer por 45 millones la adjudicación de la construcción del silo a Acciona, Extraco y Prace, que no ha podido todavía sellar el contrato y ponerse a trabajar en Bouzas por el recurso judicial, pendiente todavía de resolución.

Esto supone un golpe a la planificación diseñada, que confiaba en que el nuevo silo de la terminal boucense, con un plazo de ejecución de 14 meses, estuviese listo en el primer semestre de 2027 para aliviar la sobrecarga que hay en unas instalaciones «al límite de su capacidad». El depósito que se construirá será gemelo al actual, ubicándose en la parcela contigua más próxima a los muelles, y tendrá una superficie de 19.320 metros cuadrados para dar cabida a unos 4.000 vehículos gracias a sus 13 metros de altura, una longitud de 168 y un ancho de 115.

En la línea de otras actuaciones planteadas por la Autoridad Portuaria en los últimos años, la infraestructura deberá incorporar también una cubierta resistente que contemple la posibilidad de montar una planta fotovoltaica, buscando además que el impacto visual «sea mínimo desde cualquier perspectiva». Será también clave la organización de los trabajos para influir lo menos posible en la actividad de Stellantis, contemplándose alternativas como avanzar primero una de las zonas del nuevo silo para ir ganando capacidad en el ecuador de la obra.

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