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Los mejores expedientes del Conservatorio Superior de Vigo sueñan con una carrera musical en Galicia

No todo es carrera universitaria o Formación Profesional. Son muchos los estudiantes que quieren orientar su futuro laboral a la música, y no como un hobby sino como una profesión. Sara, Víctor, Ángela y Beatriz han logrado las mejores notas del Conservatorio en sus especialidades y no entienden otra forma de vida que no sea con la música a cuestas.

Las notas con mejores «notas» del Conservatorio Superior de Vigo

Marta G. Brea / Eli Regueira

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«Mamá, quiero ser cantante». Esta frase podría haber salido de la boca de cualquier niña de 3 añitos encandilada con la potencia de sus cuerdas bocales. Muy pocos, o casi ninguno, llegamos a subirnos a ese quimérico escenario. Beatriz Arenas, titulada en Canto y con un Máster en Interpreración, sí y ahora no solo recita óperas sino que enseña a cantar y entonar a aspirantes a cantantes en el Conservatorio Profesional de Vigo donde es profersora.

Esta viguesa, al igual que Sara Balboa, Ángela Placer y Víctor Chávez son los mejores expedientes que acaban de formarse en las instalaciones del Conservatorio Superior de Música (CSM) de Vigo en sus respectivas especialidades e itinerarios. Y es que es habitual preguntarse qué estudiarán o porqué se decantarán las mejores notas de la ESO, Bachillerato, de la PAU, incluso de los exámenes MIR, pero ¿qué pasa con el alumnado de estudios musicales? Este centro situado en O Castro oferta estudios equivalentes al grado universitario. Por sus aulas trasitan alumnos de 10, literalmente, cuyo futuro laboral va orientado sin lugar a duda a la música, como concertistas o docentes, y si es en Galicia, mejor.

Ángela Placer, estudió Guitarra y un Máster en composición

Ángela Placer, estudió Guitarra y un Máster en composición / FdV

Estos dos conceptos, «música» y «Galicia» son el objetivo irrenunciable de las mejores notas, tanto numéricas como sonoras, del CSM de Vigo. «Es cierto que tenemos bandas, orquestas, agrupaciones... pero no hay tanta cultura musicial como he podido ver en Austria o Alemania. Ojalá poder trabajar en Galicia; me he ido fuera para pulirme, no para quedarme», dice Sara Balboa, que cursó el itinerario de Violonchelo en la especialidad de Interpretación.

Vigo (Conservatorio Superior de Música). Sara Balboa, violonchelista que prepara su TFE (Trabajo Fin de Estudios), y tuvo la mejor nota de su promoción de violonchelo

Sara Balboa, violonchelista que prepara su TFE, consiguiendo la mejor nota de su promoción de violonchelo en el Conservatorio Superior de Música de Vigo. / Marta G. Brea

En el extranjero, concretamente en Suiza, en la ciudad de Lausana, se encuentra ahora mismo participando del proyecto Erasmus, Víctor Chávez. Este será su 4º año en el Conservatorio Superior de Vigo done ha cursado el itinerario de Contrabajo. «Reconozco que para trabajar en grandes orquestas hay que ir fuera aunque no es lo que yo quiero. Mi sueño es quedarme aquí, en Galicia. No sé si será en mi trabajo soñado pero si hay oportunidades», expresa Chávez.

Víctor Chávez estudió la especialidad de Interpretación bajo el itinerario de  Contrabajo

Víctor Chávez estudió la especialidad de Interpretación bajo el itinerario de Contrabajo / FdV

Para Ángela Placer, con estudios de Guitarra y Máster en Composición, viajar te da «muchos puntos de vista sobre tu oficio», visión que por «falta de conocimiento o información» no encontró en la comunidad gallega. «Mi círculo siempre me apoyaron cuando me quise dedicar profesionalmente a la música. La gente aquí se piensa que no hay salidas y al final todo depende de tus prioridades. Yo en la ESO no tenía claro que quería que la música fuera mi futuro, pero a medida que me hacía mayor sí tenía claro que quería a la música siempre presente en mi vida», cuenta Placer.

Beatriz Arenas, Canto y Máster en interpretación

Beatriz Arenas, Canto y Máster en interpretación / FdV

Beatriz Arenas es ejemplo de todo ello. Empezó su formación musicial en Bélgica y Madrid, aunque sus primeros pinitos en la música los dio en el salón de su casa. «Mi padre compró un piano cuando tenía 3 años, íbamos a muchos conciertos, nos ponía música jazz, yo con 4 años ya empecé con la percusión pero cuando me cambió la voz, al crecer la laringe adopta el tamaño adecuado, pues me di cuenta que quería dedicarme a cantar», explica Arenas, quien nunca definió el canto como un «hobby». «Es mi trabajo, cuando algo nos gusta los sacrificios son una forma de vida. Cuido mucho mi voz, no bebo, no fumo y antes de los conciertos limito mi ambiente social», argumenta esta joven, profesora de Canto en el CMUS de Vigo tras haber aprobado la oposición.

«Entendí a los 15 o 16 años que la música era mi forma de vida y decidí priorizar el Conservatorio o otros estudios. Igualmente estudié Educación Primaria porque creo que pueden ser compatibles en mi intención de ser docente», relata Balboa. Por su parte, Chávez reconoce también este afán por saber. «Yo hice Bachillerato de Ciencias y hasta fui a la PAU, con menos miedo y tensión claro, pero con la idea de hacerlo bien. Me gusta saber, aprender, pero siempre pensando en ser instrumentista», sentencia el joven.

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