Medioambiente
Más de un centenar de nidos de gaviota retirados en menos de un mes en Vigo: estos son los pasos a seguir
El Concello destina casi 16.800 euros para su extracción en la época de mayor reproducción
El servicio se realiza en un plazo máximo de 48 horas desde el aviso y «en media hora ya está el problema solucionado»

Marta G. Brea
A menudo, las gaviotas encuentran en los tejados o azoteas de los edificios un lugar en el que anidar, lo que puede generar diferentes perjuicios para la vecindad, como molestias derivadas del ruido o suciedad por la acumulación de excrementos y otros residuos. Además, especialmente durante la época de cría, estas aves pueden presentar un comportamiento agresivo contra cualquier persona que se acerque sin la autorización del animal a su nueva casa, ya que lo detectan como una amenaza contra la vida de sus polluelos.
Con el fin de reducir su presencia en las zonas urbanas y evitar estas consecuencias negativas, el Concello de Vigo ha puesto a disposición de la ciudadanía un servicio gratuito de retirada de nidos y huevos de gaviota desde el pasado 18 de mayo hasta el próximo 14 de agosto, coincidiendo con el periodo de mayor reproducción de la especie. El proyecto, al que se destinó un importe total de 16.795,01 euros, también incluye el rescate de adultos o crías dañadas. «Se recogen los polluelos heridos del suelo cuando salen de los huevos, se protegen y después vienen de Cotobade (del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Carballedo) a recogerlos», explica Nuria Rodríguez, concejala de Medioambiente de Vigo.
Un servicio que, en palabras de Rodríguez, «está funcionando fenomenal» y está siendo muy bien recibido por la población viguesa. «Hasta ahora tuvimos más de 100 salidas en unos 20 días», destaca. Asimismo, apunta que «es un servicio que se presta por la necesidad de los vecinos», ya que el Concello no tiene competencias en esta materia de recogida de animales salvajes, atribuida a la Xunta de Galicia.
«Fue un hecho insólito y un poco alarmante para los vecinos». Así define Artemio Yáñez, el presidente de la comunidad de uno de los edificios ubicados en la calle García Barbón, la primera vez que se dieron cuenta de que había un nido de gaviota en una de las terrazas. «Apareció de la noche a la mañana», señala, lo que levantó gran expectación entre los residentes. Aquellos que tenían vistas en exclusiva a la nueva morada del ave, realizaron un seguimiento «con prismáticos». Pero no eran los únicos que vigilaban.

La concejala de Medioambiente Nuria Rodríguez acude, junto al presidente de la comunidad, a la retirada del nido. / Marta G. Brea
Yáñez cuenta que «mientras ella estaba acostada, el macho estaba pendiente en la barandilla», al acecho de impedir el paso de cualquier intruso. Por ello, tal y como describe Jordán Couso —adjudicatario del contrato y uno de los encargados de la retirada de los nidos—, el proceso resulta con frecuencia un tanto peligroso. «Cuando nos ven acercarnos, vienen y nos comienzan a atacar», relata.
Los pasos a seguir
Para evitar sustos, lo mejor es dejarlo en las manos de los profesionales. El proceso es sencillo. «El protocolo consiste en llamar directamente al 010 y dejar el contacto del presidente o cualquier persona de la comunidad que pueda atenderlos», comenta la concejala de Medioambiente. Esos datos se trasladan a la empresa correspondiente —en este caso Rapax Control— que acude hasta el lugar «y se encarga de todo. En media hora o menos ya está el problema solucionado».
El servicio se realiza en un plazo máximo de 48 horas desde que se recibe el aviso. Tras la actuación, se facilita a los gestores de las comunidades «una carta informativa» con mecanismos para prevenir un nuevo anidamiento y la localización queda recogida en una base de datos para hacer un control en los próximos años. Las actividades de retirada de nidos y huevos de gaviota tendrán lugar de 8.30 a 15.30 horas, mientras que la recogida de las aves adultas o de sus polluelos será de 9.00 a 17.00 horas.
Pero, ¿qué se hace con los huevos? La realidad es que se deshacen de ellos, ya que son tratados como «un residuo normal de materia orgánica».

Los trabajadores muestran los huevos de gaviota. / Marta G. Brea
Población «en picado»
La especie de gaviota patiamarilla (Larus michahellis) se está viendo considerablemente reducida. «La población está bajando entre un 60 y un 70% en la ciudad de Vigo», subraya Nuria Rodríguez. En determinados lugares, el porcentaje de disminución llega a alcanzar el 90%, según Jordán Couso.
La concejala indica que la causa de la disminución «se está estudiando», pero todo parece indicar que se debe a las enfermedades, «como el botulismo o la gripe aviar». «Desde el Concello teníamos miedo de que por eso no se nos permitiese retirar los huevos, pero nos dieron la autorización y vamos a seguir los años que se nos permita», concluye Rodríguez.
Aunque llevan «casi 15 años» con el servicio, entiende que «como ahora las gaviotas van en picado, llegará un momento en el que la Xunta lo prohíba». De hecho, ya han habido cambios en este sentido. «Antes se retiraba todo, hasta los pollos; y ahora no, solo los huevos», zanja Jordán Couso.
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