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MEDIDA DE GRACIA

Un vigués pide el indulto para su hermana, condenada en A Lama a seis años de prisión y diagnosticada de TEA tras los hechos

La familia de María Cano Saavedra, vecina de Lavadores y presa en la cárcel pontevedresa desde hace tres semanas, sostiene que su situación médica y personal debe ser valorada: «No pretendemos cuestionar las resoluciones judiciales, sino aportar el contexto completo del caso», afirma su hermano

Rubén Cano Saavedra, junto a su hermana María, para quien solicita el indulto.

Rubén Cano Saavedra, junto a su hermana María, para quien solicita el indulto. / Cedida

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Marta Clavero

Marta Clavero

Un vigués ha iniciado una recogida de firmas para solicitar el indulto de su hermana, María Cano Saavedra, condenada a seis años de prisión por un delito de lesiones graves derivado de un incidente ocurrido en abril de 2021 con su entonces pareja, que sufrió una grave lesión ocular durante un forcejeo.

La joven, también viguesa y de 25 años (en dos meses hará 26), ya está cumpliendo condena desde hace tres semanas en la cárcel de A Lama.

El promotor de la petición es su hermano, Rubén Cano Saavedra, vecino de Vigo, de la zona de Lavadores, que ha abierto una campaña en Change.org para pedir que se estudie la concesión de la medida de gracia. La iniciativa, bajo el título de «Justicia para María, una joven con TEA», suma por ahora alrededor de 50 firmas.

«No pretendemos cuestionar las resoluciones judiciales, sino aportar el contexto completo del caso y explicar por qué actualmente se está solicitando un indulto», afirma Rubén Cano a FARO, e insiste en que la familia no busca negar el daño causado ni restar importancia al sufrimiento de la persona lesionada.

Según relata el hermano en la petición, María tenía 21 años cuando ocurrieron los hechos y, años después, fue diagnosticada con Trastorno del Espectro Autista (TEA), una condición que, sostiene, había pasado desapercibida durante buena parte de su vida. Para la familia, ese diagnóstico ayudó a comprender dificultades que María arrastraba desde la infancia, como la especial vulnerabilidad ante situaciones de presión o conflicto, problemas para interpretar determinadas situaciones de peligro o dificultades de regulación emocional en momentos de elevado estrés.

«No supone una excusa»

Rubén Cano explica que las personas con TEA pueden experimentar episodios de intensa desregulación emocional ante situaciones que perciben como amenazantes o abrumadoras. Aun así, subraya que esa circunstancia «no supone una excusa» para lo ocurrido, aunque considera que sí debería ser tenida en cuenta.

La familia defiende que María «no es una persona violenta ni representa un peligro para la sociedad» y asegura que durante estos años ha mostrado arrepentimiento y ha asumido la responsabilidad de sus actos. Su entorno sostiene que la joven desea reconstruir su vida, continuar su desarrollo personal y recibir el apoyo terapéutico que necesita.

En la petición, Rubén plantea el indulto «no como un privilegio, sino como una oportunidad de justicia humanizada y de reinserción» para una joven cuya realidad personal y médica, afirma, merece una consideración especial.

La familia cree que existen alternativas que permitirían favorecer su rehabilitación e integración social «sin menoscabar el respeto debido a la víctima ni a la justicia». Por ello, pide apoyo ciudadano para que la situación de María sea revisada «con la sensibilidad y la humanidad que merece».

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