Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

NEGOCIOS DE VIGO CON HISTORIA

500 paraguas en 30 m²: seis décadas de los Rodríguez en Vigo

La Paragüería y Cuchillería Rodríguez sobrevive bajo la premisa de la «calidad» de sus productos frente a la competencia de los bazares y la venta ambulante

Roberto Rodríguez abre las puertas de su local a FARO para realizar un 'viaje' por su historia.

Edgar Melchor

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Unos 500 paraguas coronan una pequeña tienda de 30 m² próxima a la peatonal de O Calvario. Al fondo, el bajo esconde un minucioso taller de reparación de este tipo de accesorios. Toda una 'rara avis' en Vigo. Se trata de la Paragüería y Cuchillería Rodríguez, que suma seis décadas en pie a pesar de los ‘chaparrones’ que ha sufrido el comercio local a lo largo de los últimos años. «Ahora, mucha gente se desengaña, sabe que lo barato al final sale caro», cuenta a FARO Roberto Rodríguez sobre la competencia que le hacen los bazares y la venta ambulante. Él entró en el negocio en 1994 para ayudar a su padre, Antonio, y lo lidera en solitario desde 2023 tras la jubilación de su progenitor.

El establecimiento fue fundado en 1965 por Manuel Fuentefría, un ourensano de Nogueira de Ramuín, de donde procede, asimismo, la familia de Roberto, aunque él nació en Francia y se vino a Galicia a los 3 años. En 1970, este primer propietario decidió dedicarse a la construcción y les traspasó el negocio a Antonio, de vuelta tras emigrar a las tierras galas, y a un hermano de este, Manuel —fallecido en 1988—, que regresaba de Venezuela. Ambos mudaron a su llegada el apellido del local y combinaban su trabajo en la tienda con viajes a ferias y mercadillos, salidas que en sus inicios también realizaba el propio Roberto.

A la izquierda, Antonio Rodríguez, padre de Roberto; y a su derecha, su hermano Manuel.

A la izquierda, Antonio Rodríguez, padre de Roberto; y a su derecha, su hermano Manuel, en la entrada de la tienda en los años 70. / Cedida

Reparaciones por el valor sentimental

«El otro día me llamó una chica de Madrid que me encontró por internet, iba a venir a Vigo y quería arreglar un paraguas; algunas personas deciden reparar sus paraguas por el componente sentimental, porque les recuerda a un familiar, por ejemplo», rememora Roberto en presencia de su padre, quien, a sus 92 años, todavía permanece en el número 3 de la Rúa de Extremadura para pasar el tiempo y hacer algún que otro «recado».

«Algunas personas deciden reparar sus paraguas por el componente sentimental, porque les recuerda a un familiar, por ejemplo»

Rodríguez admite que el bum de los bazares y la venta ambulante supusieron un «palo» cuando proliferaron en la ciudad, aunque ensalza la «calidad» de sus productos frente a los «baratos» que, en la mayoría de las ocasiones, acaban destrozados tras una racha de viento.

Amén de la restauración y el despacho de estos utensilios para la lluvia, el establecimiento ofrece una gama de cuchillos y navajas prémium, así como el servicio de afilado, dando fe de su origen nogueirao.

Antonio y Roberto Rodríguez, en el local, situado en el número 3 de la Rúa de Extremadura.

Antonio y Roberto Rodríguez, en el local, situado en el número 3 de la Rúa de Extremadura. / Pablo Hernández Gamarra

«A veces, vienen a afilar cuchillos, se dan cuenta de que no son buenos y compran aquí otros; claro, el acero no es el mismo», abunda Roberto. Con una clientela «fija», al local no solo entran personas de mediana y avanzada edad, sino también jóvenes, especialmente interesados en las mencionadas navajas.

En el escaparate y tras el mostrador, entre carteras, tijeras y cinturones, se distinguen varias escopetas. Su éxito ya fue mayor antaño. A día de hoy, tan solo posee cinco, pues la burocracia ahuyenta a la clientela. «Tengo que dar aviso a la Guardia Civil cada mes, venda o no venda», agrega el dueño.

Sombrillas y paraguas para el sol

El buen tiempo no es motivo para frenar la actividad en la Paragüería y Cuchillería Rodríguez. El ‘stock’ se diversifica con la muestra de sombrillas. «Son de Ezpeleta», recalca Roberto, «al igual que muchos de los paraguas». La marca vasca es garantía de categoría en el sector. El ‘Lorenzo’ también anima a los vecinos a salir a la calle, por lo que los bastones son otro filón en la época estival.

Roberto Rodríguez, delante del establecimiento.

Roberto Rodríguez, delante del establecimiento. / Pablo Hernández Gamarra

El hijo de Antonio enseña igualmente una nueva gama de paraguas que «sirven tanto para la lluvia como para el sol». Son los llamados «‘ultralight’», pues destacan porque «no pesan nada». «Mucha gente mayor tiene problemas de espalda y en los brazos, y este tipo les viene muy bien», añade.

Relevo en la tienda

A siete años de la jubilación, Roberto desconoce si prolongará su etapa al frente del negocio más allá de esa fecha. «A lo mejor aún sigo un poco más o a lo mejor no, depende de cómo me encuentre», duda.

Tiene una hija, Paula, que estudió una carrera universitaria y logró empleo en Madrid. «Ya me dijo que esto no lo coge», responde tajante. A falta de relevo familiar, el actual propietario tampoco cree que vendrá otro individuo a continuar la historia del establecimiento. «Se podría mirar, llegado el momento, si se traspasa, pero es complicado», sentencia.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents