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Objetivo estratégico

Vigo aprieta en Bruselas para ser puerto nodal: los datos evidencian que cumple nueve de cada diez objetivos para integrarse en la red

Mercancías con gran valor añadido, liderazgo en sectores estratégicos, la intermodalidad o la transición ecológica, argumentos en los que se apoya la Autoridad Portuaria

Vista general del Puerto de Vigo.

Vista general del Puerto de Vigo. / Marta G. Brea

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Pablo Galán

Pablo Galán

Vigo

Esta semana, una delegación de la Autoridad Portuaria de Vigo encabezada por su presidente, Carlos Botana, se ha desplazado hasta el corazón de la Unión Europea para apretar en su lucha por que Vigo sea considerado el próximo año como puerto nodal, una declaración que le permitiría dar un salto de calidad al situarse en la máxima categoría continental y, por ejemplo, acceder a fondos que ahora están vetados y que suponen restarle competitividad en una batalla cada vez más encarnizada por los tráficos.

En Bruselas, Botana y su equipo se han presentado con el completo informe elaborado por un grupo de trabajo de la Universidad de Vigo para reforzar su candidatura y revertir el daño hecho en 2024 con su exclusión, concluyendo este dossier que el Puerto vigués cumple prácticamente nueve de cada diez objetivos fijados por la Comisión Europea para ser integrado en la Red Transeuropea de Transporte (RTE-T), con inversiones programadas que se acercan a los 200 millones de euros que reforzarán todavía más la estrategia marítima de la UE.

En el informe de la UVigo en el que se está apoyando la Autoridad Portuaria, se destacan las múltiples conexiones marítimas regulares, combinadas con accesos terrestres y proyectos ferroviarios que cogen impulso estos días con la culminación de las obras de la terminal ferroviaria de la Plisan o los avances en el proyecto de autopista ferroportuaria para trasladar las mercancías en convoyes hasta Madrid y Barcelona, un proceso que podría ser una realidad a finales de este año o principios del que viene.

Esto se complementa con su elevado potencial en términos de negocio al gestionar en sus distintas terminales mercancías de alto valor añadido y estratégicas para el planeta como son los automóviles, la alimentación, todo ello con operaciones cada vez más respetuosas con el medio ambiente y en un enclave estratégico por su condición de transfronterizo con Portugal y puerta del Atlántico.

Su posición en el mapa permite al Puerto de Vigo, además de su condición de terminal refugio ante episodios climáticos, estar integrado en las cadenas europeas de valor de sectores como la automoción, dando servicio a la principal factoría del país de Stellantis al estar conectada desde Bouzas con más de 70 destinos internacionales. Solo el año pasado se manipularon 674.000 coches nuevos y más de 17.000 camiones con piezas, evitando que toda esta mercancía se desplazase por carretera e incrementase, por tanto, las emisiones.

Otros argumentos que robustecen la candidatura olívica son su condición de «principal nodo alimentario nacional y de primer orden a nivel europeo» por la manipulación al año de más toneladas de productos de la pesca que de las que se consumen en España, la importación de fruta o la infraestructura logística del frío, «aportando resiliencia, seguridad y soberanía del suministro» en la cadena alimentaria, un eje estratégico de la UE.

Toda esta operatividad en el Puerto de Vigo deja un elevadísimo volumen de negocio, superior a los 34.000 millones de euros, con un valor por tonelada gestionada que es casi el triple que la media del conjunto de puertos españoles al tratarse de productos de alto valor añadido, representando un peso muy importante en el comercio exterior de Galicia.

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