Acceso a la universidad
Y al final la PAU «no era para tanto»
Los alumnos admiten, tras superar el primer día, mayor dificultad en el propio Bachillerato que en estas pruebas: «Costó más cualquier otro examen del curso»

Alumnos repasando los apuntes minutos antes de un examen de la PAU. / Pablo Hernández Gamarra
Rosalía –y no de Castro– fue la protagonista casi indiscutible del primer día de exámenes de la PAU que arrancó este martes precisamente con la prueba de Lengua Castellana y Literatura. Más de uno seguro quedó por un momento pensativo creyendo que se había colado el examen de Filosofía debido al carácter existencialista del texto. Pero no, se trataba de «Hágase la luz», el artículo de opinión de la escritora María de la Pau (¿casualidad?) Janer en La Vanguardia el día 13 de noviembre de 2025.
En él se analiza, y eso se esperaba de los más de 3.000 alumnos de colegios de Vigo y su área, el regreso «de la espiritualidad al centro del debate cultural», cómo la pregunta del sentido a la vida volvía a resonar a través de «Lux», el nuevo disco de la artista catalana, quien recupera también el clasicismo musical frente a otros sonidos urbanos. «No era lo esperado para nada; contaba con algo relacionado con la Inteligencia Artificial o incluso la inmigración por todos los problemas en EE UU. Pero bueno, al final sí puedes enlazarlo mucho con la actualidad: con las pantallas, el estrés de estar todo el día con el móvil», cuenta una alumna del IES Politécnico de Vigo, que calificó esta primera toma de contacto con la PAU como «un examen más».

Pablo Hernández Gamarra
Esta sensación se repetía entre los y las alumnas cuando salían del aula al terminar esta primera prueba escrita. «Me costó cualquier otro examen del curso que este. Al final lo complicado de esto es meterte todo el temario en tan poco tiempo, pero el curso, todo Bachillerato me ha parecido lo peor, la PAU tampoco es para tanto», reconocían Pablo, Lúa y Nacho, estudiantes del IES Alexandre Bóveda. Durante el primero de los descansos de la jornada, explicaban que se encontraban «mucho mejor de lo esperado». «No es tan duro como se dice, hay asignaturas peores y mejores pero no es para tanto», amplían.
Lo «practicado» durante el curso
Como ellos estaban Raquel y sus otras dos compañeras, Raquel y María, del IES Santa Irene. «Fue mucho más complicado, más duro el Bachillerato. Yo de verdad que me lo esperaba peor y ahora veo que es un examen más. Es lo que hemos practicado durante todo el curso», relataban estas estudiantes del instituto de Plaza América.
Reconocían que tras esta primera prueba, están mucho más «tranquilas» al comprobar que aprobar a incluso lograr la nota que quieren es más que factible. «Lo peor sin duda Inglés, e igual Filosofía, pero yo la que peor llevo es Inglés», comentaban.
Filosofía VS Historia de España
Precisamente el de Historia de la Filosofía fue la segunda materia en salir a examen. Giuseppe Branca es profesor de filosofía y jefe de departamento en el IES Alexandre Bóveda. En esta media hora de descanso todavía respondía las últimas dudas de sus alumnos. «¿Las influencias? Claro que hay que ponerlas, es importantísimo ponerlas», les recordaba a sus estudiantes a muy poquitos minutos de la prueba. «El examen de Filosofía, en cuanto a autores, está dividido en dos, yo siempre opto porque se estudien Platón», aconseja este docente. «Preferí decantarme por Filosofía porque al final en Historia hay mucho más que chapar y no puedes tirar de inventiva. Las fechas y los hechos son los que son», cuentan Sofía y Mayte, del IES Santa Irene.
Y es que el estudiantado que no hizo la prueba de Filosofía se decantó por la de Historia de España. Aquí el temario es mucho más amplio, motivo que puede jugar a favor o en contra, el contenido es mucho mayor pero también la posibilidad de saber más preguntas. La Restauración, la dictadura de Franco, la Guerra Civil, el movimiento obrero, la economía durante los años de la dictadura y las Desamortizaciones fueron las temáticas que centraron las preguntas de este examen.

ARRANCAN LOS EXÁMENES DE LA PAU / Pablo Hernández Gamarra
Ya por la tarde, arrancaron las pruebas de cada especialidad o modalidad de Bachillerato, por ejemplo, Dibujo Técnico, Matemáticas Aplicadas, Geología o Historia de la Música, entre otras.
Cábalas
Esta elevada opcionalidad ya en el propio itinerario del Bachillerato también provoca que los estudiantes hagan sus cábalas de cara al quid de esta PAU: la nota de corte. En este caso, la inmensa mayoría tiene en mente una determinada nota porque ya tiene claro lo que quiere estudiar, y no será esta media la que determine su futuro académico. «Yo no necesito más que un 5, entonces sí vengo tranquila. He estudiado, llevo bien la gramática y aquellas en las que hay que chapar pero claro, estoy bastante tranquila», cuenta Sofía, del IES Santa Irene. Su compañera Mayte aspira a un 8.
Este año, quizás con mucha más razón que en ediciones anteriores, los vigilantes de las pruebas han estado especialmente atentos a la posibilidad de copiar. Ya la semana pasada, la CIUG remitía un comunicado en el reiteraba que los profesores podían inspeccionar en cualquier momento gafas, bolígrafos u otros elementos que puedan llevar a copiar. El uso de dispositivos no permitidos implica directamente la expulsión de la prueba, al igual que tener cualquier dispositivo electrónico dentro del aula.Con esto pretende evitar situaciones como la vivida el año pasado, cuando un alumno que realizaba las pruebas en Vigo fue expulsado por usar un móvil, o en el 2022, con al menos tres estudiantes fueron obligados a abandonar el aula por utilizar teléfonos o relojes inteligentes.
Encerrados en un ascensor
Con todo, de esta primera jornada no han trascendido episodios relativos a expulsiones por copiar, pero sí ha dejado anécdotas como la de un grupo de 8 estudiantes de Vigo que realizaban sus exámenes en la Facultad de Derecho. Decidieron ir a comer a la de Biología y se quedaron atrapados en el ascensor.
Fue uno de ellos el que llamó al técnico del elevador, al profesor que estaba con ellos, que interpeló rapidez porque en menos de una hora tenían el próximo examen. Finalmente fueron rescatados y llegaron a punto para que empezasen a repartir los exámenes. «Había niña casi llorando, que iba a suspender la PAU si no salían de ahí», recordaba la madre de una de las afectadas.
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