Sara Antón, la viguesa que bailó junto a The Killers en la final de la Champions: «Tenía tanta adrenalina que no me lo podía creer»
La joven, afincada en Budapest y trabajadora de UNICEF, fue la única española entre los cien bailarines del Kick Off Show de la final de la Champions 2026

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Sara Antón Rodríguez todavía habla como quien acaba de despertar de un sueño. Viguesa, de 30 años, afincada desde hace año y medio en Budapest, fue la única bailarina española que participó en el Kick Off Show de la final de la Champions League 2026, el espectáculo previo al partido entre Arsenal y PSG, que se celebró en el Puskás Aréna de Budapest y que estuvo protagonizado por el grupo The Killers.
«Lo siento como un sueño», resume. No es una frase hecha. Durante seis minutos, Sara formó parte de una maquinaria milimétrica ante unas 70.000 personas en el estadio y millones de espectadores al otro lado de la pantalla. «Estás preparada en la puerta del estadio, ves al fondo a los jugadores calentando a punto de salir, escuchas a la gente corear y, cuando sales, te aplauden y te vitorean. Eso es increíble», relata.
La historia de Sara con el baile viene de lejos. «Llevo bailando desde que tenía unos 12 años», cuenta. Ha practicado distintos estilos y, aunque no se dedica profesionalmente a la danza, nunca ha dejado de formarse. Al llegar a Budapest decidió continuar en una academia. Fue allí donde una compañera le habló de un casting para bailar en la final de la Champions. «Me presenté casi por probar», recuerda.
La oportunidad le llegó en abril. Rellenó un formulario, fue convocada a una prueba y tuvo que aprender una coreografía en apenas veinte minutos. Una semana después le confirmaron que estaba seleccionada. A partir del 19 de mayo comenzaron los ensayos intensivos. «Hemos estado yendo al estadio desde la una de la tarde hasta las seis o las siete. Éramos muchos y la coreografía requería muchísima coordinación», explica.

Sara, segunda por la derecha en la parte inferior de la fotoa, junto a sus compañeros de baile. / Cedida
Psicóloga en UNICEF
Durante esas dos semanas, Sara compaginó los ensayos con su trabajo en UNICEF, la agencia de la ONU para la infancia, donde trabaja en formación interna. Estudió Psicología y antes trabajó en Banco Santander, en Madrid, en el área de Learning and Development. En Budapest se encarga de crear materiales formativos para empleados de la organización en todo el mundo. «Todo lo que hace aprender a un empleado, la idea, los vídeos, las presentaciones o los materiales online, lo creo yo», explica.
Pero por las tardes, su rutina cambiaba por completo. Del trabajo de oficina pasaba al estadio, a una producción internacional de primer nivel. «Una cosa era nuestra coreografía y otra todo lo que había alrededor: los que cubren el césped, los que montan el escenario en segundos, los que entran corriendo al terminar para desmontarlo... Ver eso desde dentro también era una coreografía increíble», cuenta.
En total eran cien bailarines. Entre ellos había cuatro hispanohablantes, pero Sara era la única española. «Mayormente eran húngaros y gente de otros países. Yo era la única española», señala. La dificultad, dice, no estaba tanto en los pasos como en la precisión: «No era la coreografía más difícil que he hecho, sinceramente. La dificultad estaba en las posiciones, en que desde el aire o desde cualquier cámara se viera perfecto, que si había una forma de diamante fuese un diamante tal cual. Y luego estaba la radio, la pirotecnia, las luces... todos los elementos juntos».
La actuación fue con The Killers, una de sus bandas favoritas. En los últimos ensayos ya coincidieron con el grupo. «Salían desde nuestro mismo lado del estadio. Tuvimos la oportunidad de hablar con ellos, de hacer fotos... Fue una experiencia increíble», recuerda.
Y hubo un momento que Sara no olvidará. Ya en el estadio, instantes antes de que las cámaras los enfocaran, tenía a su lado a Brandon Flowers, cantante de The Killers. «Él miró hacia todos lados e hizo como: “let’s go!”. Y yo le dije: “sí, vamos a darles un show”. Y él me respondió: “claro que sí”», cuenta entre risas. «Tenerlo a él al lado, siendo yo súper fan de The Killers, a punto de actuar en la final de la Champions... eso se me quedará en la memoria para siempre».
El grupo interpretó cuatro temas en una actuación breve, de unos seis minutos, con algunos de sus grandes éxitos, entre ellos “Human” y “Mr. Brightside”, con la que cerraron el show. Para Sara, hubo momentos en los que ni siquiera tuvo que fingir la energía que les pedía la coreografía. «Había una parte en la que teníamos que hacer como un momento concierto, muy felices. No hizo falta que me lo dijeran. Tenía tanta adrenalina que no me lo podía creer», afirma.

Momentos antes de salir al estadio, Sara (segunda por la izquierda) junto a sus compañeros. / Cedida
Después de actuar, los bailarines no tenían previsto quedarse a ver el partido por cuestiones de seguridad y acreditaciones. Aun así, Sara y algunos compañeros probaron suerte desde otra entrada del estadio. «Conseguí ver una parte de la primera mitad, un poco de ilegal», cuenta divertida.
«Soy muy del Celta»
Aunque terminó apoyando al Arsenal, la viguesa no olvida sus colores. «Soy muy del Celta», dice. De hecho, en casa fantasearon con la posibilidad de que el equipo vigués hubiese llegado a una final así. «Cuando me enteré de que me habían cogido, lo comenté con mis padres y decíamos: “¿Te imaginas que llega el Celta?”. Vamos, seguro que encontrábamos una entrada como fuera».

Sara en las inmediaciones del estadio. / Cedida
La final de la Champions fue para ella una mezcla de pasión por el baile, amor por la música y emoción futbolística. «Para mí la final de la Champions es algo que recuerdo ver en casa creciendo, siempre con mi familia y con mi padre», explica. Por eso, estar dentro del espectáculo tuvo un valor añadido: «De repente estás ahí, en un evento que ve tantísima gente. Recuerdo que en uno de los últimos ensayos escuché el himno de la Champions con el piano y fue la primera vez que dije: “¿pero qué estoy haciendo aquí?”».
No cobró dinero por participar, pero se llevó el vestuario, material de Adidas, catering durante los ensayos, maquillaje y, sobre todo, una experiencia que difícilmente podrá repetirse. «Bailar para mí es súper importante. Si hubiese sido cualquier otra actuación también habría sido una oportunidad increíble, pero que fuese bailar, con The Killers y en la final de la Champions fue algo increíble», resume.
Aunque el Celta no estuviera sobre el césped, Vigo sí tuvo su representación en la final. La puso Sara Antón, una viguesa que, por seis minutos, bailó en el centro de uno de los mayores escenarios deportivos del mundo.
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