"Sonríe, aunque duela". Radiografía de la menstruación en España
Investigadoras de Galicia, Cataluña, País Vasco, Andalucía y Canarias desarrollan un proyecto financiado por el Instituto Carlos III sobre salud menstrual, salud mental y calidad de vida en España. El objetivo final es elaborar una serie de recomendaciones para el diseño de políticas en el ámbito educativo, social y sanitario.

Composición realizada por una de las participantes en el estudio.
Afecta a la mitad de la población, pero continuamente se ha invisibilizado o minusvalorado. Un grupo de investigadoras del ámbito sanitario y universitario de cinco comunidades lideran un proyecto financiado por el Instituto de Salud Carlos III para entender cómo es la menstruación en España dando a voz a quienes la sufren cada mes para conocer sus «necesidades reales».
«Desgraciadamente, la salud menstrual se ha minimizado durante muchos años porque es una cosa que afecta a las mujeres y se han normalizado el dolor, el cansancio o los cambios emocionales. Este estudio ha ido más allá del síntoma físico y del tratamiento para profundizar en cómo afecta a la salud mental, al trabajo y los estudios o cómo es el acceso a los cuidados. Y también ha puesto sobre la mesa que la menstruación no es solo un tema biológico, sino que también influyen el empleo y los recursos económicos que tengas, el tiempo para descansar, el apoyo social y familiar, el acceso al sistema sanitario o que tu médica/o o enfermero/a entienda que tengas más o menos dolor», resume Macarena Chacón, enfermera y responsable de la Unidad de Investigación en Cuidados del área sanitaria de Vigo, así como integrante del grupo Investic del IIS-Galicia Sur.
El equipo gallego en el proyecto lo completan Noemí López y María José Fernández, médicas de familia en centros de salud de Lugo y Ourense, respectivamente, y las profesoras Carmen Verde y Celsa Perdiz, del área de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de Vigo.
El estudio arrancó en 2022, está liderado por la investigadora catalana Laura Medina y consta de tres fases. La primera fue un estudio cuantitativo en el que participaron más de 1.100 personas menstruantes para responder a un cuestionario sobre cómo la regla les afecta al nivel de ansiedad y depresión y a su calidad de vida, así como sobre sus hábitos de salud y factores sociales y económicos.

Fotografía incluida en el artículo científico sobre el estudio. / Cedida
La segunda etapa consistió en un estudio cualitativo utilizando la técnica de fotovoz, que combina fotografía y narración para que las personas documenten sus propias experiencias y reflexionen sobre ellas con el resto de participantes e investigadoras. Este estudio se realizó con 41 voluntarias -40 mujeres cisgénero y una persona trans no binaria-, entre los 18 y los 50 años, y que tomaron 102 imágenes sobre su malestar menstrual (desafíos físicos, emocionales y sociales, así como experiencias angustiantes asociadas) y sus cuidados.
El grupo gallego se reunió en Ourense a lo largo de varias sesiones entre abril y julio de 2024. «Es una metodología participativa en la que además de expresar sus vivencias mediante las fotografías nos ayudan a interpretar los resultados y a entender realmente cómo se vive el malestar menstrual en la vida cotidiana. Ha sido maravilloso y muy enriquecedor poder compartir sus experiencias», destaca Chacón.
A partir de las fotografías se establecieron cuatro categorías de análisis. La primera, bajo el título «Sonríe, aunque duela», aborda la indiferencia estructural hacia el malestar y el cuidado menstrual y las participantes señalan cómo incluso la publicidad de los productos para la regla enfatiza que no puede «interferir» en tu vida diaria.
La categoría «No lo sabía antes, porque nadie me lo había dicho» aborda la educación menstrual y el autoconocimiento como base para el cuidado. Las mujeres muestran una «abrumadora demanda» de información, además de criticar la «grave brecha» de conocimiento en la atención sanitaria, las instituciones educativas, los lugares de trabajo y la sociedad en general.
En el tercer grupo, «Esto es normal», se recogen experiencias en el sistema de salud, donde muchas se han sentido desatendidas e incomprendidas. El estudio revela que la migración es una barrera significativa, pero las participantes españolas también dijeron tener dificultades para acceder a los servicios ginecológicos públicos y, las que tienen recursos, recurren a la sanidad privada, además de poder comprar los mejores productos, tomar suplementos o asistir a terapia. Prácticas que no accesibles para todas.
Y la cuarta y última categoría, «Aprender a bajar el ritmo», abarca las prácticas de cuidado colectivo e individual.
«Una de las participantes relataba que tenía mucho dolor y que casi no podía ni moverse cuando tenía la menstruación, pero pedir una baja le parecía débil. Y muchas aprendieron sobre el ciclo menstrual a través de redes sociales o hablando con amigas. El estudio pone de relieve que estos temas deben visibilizarse y hablar más sobre ellos en el sistema educativo y en el sanitario. Y una de las cosas que se abordó en los debates es que siempre somos las mujeres las que hablamos, pero que igual debería haber hombres escuchando cómo nos sentimos y lo que nos pasa para que realmente nos entiendan», comenta.
«Otra de las conclusiones más potentes del estudio ha sido que, muchas veces, el sentirse escuchada y entendida ya es una manera de sentirse bien. No existen soluciones mágicas, pero que te tomen en serio ya es una ayuda», añade la investigadora.
El estudio, que acaba de aparecer publicado en la revista SSM-Qualitative Research in Health, expone que las mujeres y las personas que menstrúan «navegan y negocian estructuras injustas». Las autoras trabajan en otra publicación de carácter más divulgativo con las fotografías y reflexiones de las participantes. Y además trabajan en la tercera fase del proyecto, que se materializará en una serie de recomendaciones para mejorar la educación y la atención sanitaria y avanzar hacia la equidad social.
«Las mujeres somos el 50% de la población pero no se nos ha tenido en cuenta para muchas investigaciones, sobre todo en un tema como el de la menstruación. Afortunadamente, esto va cambiando. Las expertas de Cataluña que coordinan el proyecto ya tienen una línea de investigación sobre salud de las mujeres y aquí en Galicia, aunque vamos con más retraso, también tenemos diferentes propuestas tanto desde el IISGS como desde la UVigo», celebra Chacón.
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