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Entrevista | Mateo González Cura y periodista

Mateo González, nuevo director de los Salesianos en Vigo: «La convivencia con personas diferentes es una vacuna contra los discursos de odio»

El nuevo responsable de los Salesianos en Vigo habla de la necesidad de adaptar el currículum educativo a las nuevas tecnologías y capacidades de los alumnos, no pretender que sigan un sistema quizá académicamente más complejo, pero también más desfasado

Mateo González, nuevo director de los Salesianos

Mateo González, nuevo director de los Salesianos / Alba Villar

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Patricia Casteleiro

Patricia Casteleiro

Vigo

Mateo González (Caso, 1981) es director de los Salesianos en Vigo desde el inicio del curso escolar. Se encarga de coordinar el cine, la librería, el centro juvenil y la parroquia, además del colegio. Tiene una visión propia sobre la educación y apuesta por la diversidad en las aulas como antídoto a los crecientes discursos ultra entre los más jóvenes. Es cura y educador, pero también periodista, experto en Cónclaves. Todas las Navidades hace retransmisiones desde el Vaticano. Es experto en cónclaves: conoció bien al papa Francisco y valora positivamente al nuevo.

¿Con qué se encontró al llegar y qué le gustaría impulsar durante esta etapa?

Mi papel es fomentar la actividad y la coordinación entre todos los que forman parte de la casa. Soy un poco el círculo de unión entre la parroquia y el colegio, entre el colegio y el club de baloncesto, también con el cine, para que no sea solo un salón de actos. También trabajamos con antiguos alumnos y con grupos de la familia salesiana que van más allá de los muros del colegio. Por ejemplo, tenemos una plataforma social que está a punto de cumplir 25 años y que desarrolla proyectos de atención a migrantes y a niños. Sobre todo, quiero asegurar la unidad, mantener la identidad que nos ha definido a lo largo de la historia y potenciar la ayuda mutua.

En el caso del cine, ¿es usted el que decide los contenidos? Supongo que no veremos un filme de terror en la sala

El cine de Salesianos es un caso único en toda España. En los años 60 y 70 era habitual que parroquias y centros religiosos fomentasen el cine educativo o formativo, pero que haya sobrevivido hasta hoy y además con un desarrollo comercial como el de Vigo es algo excepcional. Con el gerente comentamos algunos contenidos y hay una serie de criterios. Intentamos proyectar películas con trasfondo religioso, que ahora viven una especie de boom, y nosotros solemos ser quienes las estrenamos en Vigo. Pero también proyectamos cine comercial. Nuestra identidad se ha ido asociando a un cine familiar y accesible, porque vienen muchas familias juntas. Ahí se mezcla lo que demanda el público con nuestra misión educativa. En el caso de los espectáculos también se supervisa un poco la temática, aunque la responsabilidad principal es de los creadores. Además, poco a poco nos estamos convirtiendo en un referente para estrenos de cine gallego y local porque nuestra sala no es solo un cine: también tiene escenario y unas facilidades que otros multicines de la ciudad no ofrecen.

En el ámbito educativo, ¿cómo percibe la relación de los jóvenes con la religión? Parece que hay cierto renacer religioso entre algunos sectores juveniles.

Es verdad que socialmente existe cierta sensibilidad. Desde que llegué aquí me encargo bastante de la parte pastoral y de acompañar iniciativas relacionadas con la propuesta religiosa, siempre desde el respeto absoluto. Sabemos que una parte importante de nuestros alumnos no están bautizados. El colegio no es la catequesis; eso se ofrece en otros espacios y horarios. Aun así, sí vemos entre algunos jóvenes mayores más interés por cuestiones como la confirmación o ciertas inquietudes religiosas que quizás hace unos años no aparecían tanto. Pero todavía es pronto para hablar de un gran rebrote en las aulas. Lo que sí percibimos es que no existe hostilidad ni rechazo. Hay curiosidad y bastante apertura hacia lo que contamos. La película de Los domingos, por ejemplo, nos ha funcionado muy bien, pero en el día a día de los chicos todavía es pronto para detectar un cambio profundo.

En las encuestas se ve como están creciendo también los discursos de ultraderecha entre los jóvenes. Algunos de ellos, además de replicar discuros, deciden bautizarse ¿Temen que estas ideologías puedan mezclarse y confundirse con la religión?

Es un riesgo real. Nosotros estamos en una zona cada vez más multicultural y eso también se refleja en las aulas. La convivencia con personas diferentes es una vacuna importante contra determinados discursos de odio. Pero trabajamos con adolescentes, personas que están construyendo su identidad y que pueden ser más permeables tanto a ciertas propuestas religiosas como a determinadas ideas políticas o ideológicas que les ofrecen seguridad. Nuestra respuesta educativa es integral. No solo trabajamos en clase, también en el deporte, en los patios y en las actividades de tiempo libre. Intentamos formar personas críticas, capaces de escapar de la polarización a la que parece empujarnos la sociedad actual.

Existe la sensación de que el nivel educativo ha bajado respecto a décadas anteriores. ¿Comparte esa idea?

Creo que estamos en un momento de búsqueda. Hoy un niño o una niña crecen en un contexto completamente distinto: manejan inteligencia artificial desde muy pequeños, tienen acceso inmediato al conocimiento y reciben información constantemente. Eso obliga a replantear la educación. Estamos buscando cómo acompañar correctamente a alumnos que tienen unas herramientas y unas necesidades muy diferentes a las de hace treinta años. Es verdad que vivimos un momento de incertidumbre y que a veces es fácil quedarse con la idea de que “antes había más nivel”. Pero la sociedad también es distinta y las demandas que tendrá el mundo laboral son otras. La educación tiene que responder a la sociedad de hoy y no intentar perpetuar un modelo antiguo.

¿También han cambiado las relaciones entre familias y docentes?

Mucho. Cada vez aparecen más necesidades distintas entre los alumnos y eso hace que muchos profesores se sientan frustrados porque no siempre llegan a todo. También hay muchos padres que están aprendiendo a ser padres en modelos familiares diferentes a los de antes. Ya no existen aquellas familias numerosas de hace décadas y eso cambia la manera de educar. A veces se juntan ambas cosas: docentes que intentan atender todas las necesidades y familias que tampoco saben muy bien cómo responder a algunas situaciones. Eso puede generar tensiones. La atención a las familias ha crecido muchísimo en el trabajo diario del profesorado. Hoy gran parte del tiempo se dedica a acompañar y dialogar con ellas para buscar juntos qué es lo mejor para cada alumno.

¿Qué se enseña exactamente en la asignatura de Religión?

Desde la última reforma educativa, el currículo de Religión fue uno de los primeros en aprobarse. Además, a diferencia de otras materias, no depende de cada autonomía, sino que es un currículo nacional aprobado por el Ministerio. Existe currículo para religión católica, islámica, evangélica y judía. El enfoque actual está muy adaptado al espíritu pedagógico de la ley educativa y utiliza las mismas competencias que el resto de asignaturas. Se trabaja la aportación de las religiones a la convivencia y a la construcción de la sociedad, pero también aspectos culturales, históricos, celebrativos, el conocimiento de los textos sagrados o el arte religioso. Hay contenidos relacionados con la ciudadanía, la implicación de las religiones en la vida pública y la comprensión cultural de una sociedad de tradición cristiana. Todo ello adaptado a cada etapa educativa. Fue un proceso muy participativo y creo que quedó un currículo muy global, válido tanto para alumnos creyentes como para quienes están en búsqueda o no tienen conocimientos religiosos.

Hace un par de décadas había un tema en el libro de texto sobre el pecado que supone la masturbación, ¿esos contenidos están ya descatalogado?

Sí, el currículo se actualizó completamente con la última ley educativa.

Además de sacerdote, también es periodista y ha seguido varios cónclaves desde Roma. ¿Qué impresión tiene del nuevo Papa?

Trabajo como periodista en una revista religiosa y llevo ya diez años cubriendo desde Roma la Nochebuena y la Semana Santa del Papa. Estudié Periodismo bastante después de ordenarme sacerdote. Con el nuevo Papa voy a seguir parte de su actividad para distintos medios. Personalmente solo le he saludado una vez, mientras que con Francisco tuve un trato mucho más cercano, así que las comparaciones son difíciles. Lo veo como un Papa muy reflexivo, preocupado por escuchar todas las voces, incluso aquellas con las que quizá no coincide tanto. Eso hoy no es tan habitual. También creo que ha acertado al orientar su pontificado hacia la construcción de puentes y de paz, no solo respecto a las guerras, sino también frente a la división y la polarización política y social.

La Iglesia ha tenido posiciones muy visibles sobre inmigración o Palestina en los últimos años.

Claro. Y además este Papa conoce personalmente la experiencia migratoria. Él mismo fue inmigrante y creció sabiendo lo que significa sentirse diferente dentro de una sociedad. Habla desde la experiencia y desde el conocimiento directo. Quizá sea un Papa más discreto y genere menos titulares, pero su estrategia parece buscar un mensaje más profundo, que vaya calando poco a poco.

En los últimos años la imagen de los salesianos en Vigo se vio dañada. ¿Cómo afrontan esa situación?

La imagen de los salesianos se construye cada día con las familias que traen aquí a sus hijos, con quienes participan en el centro juvenil o acuden a la parroquia. Se construye en el contacto diario y real con lo que hacemos. Nosotros también hemos vivido un proceso de reconciliación con nuestra historia y eso nos ha servido para redescubrir nuestra identidad y reforzar nuestra misión. Cada día pasan muchísimas personas por esta casa y pueden comprobar directamente nuestro trabajo. Además, aunque cada vez hay menos salesianos religiosos, cada vez son más las personas que se suman al proyecto desde otros ámbitos: profesores, trabajadores, voluntarios o colaboradores.

¿Qué caracteriza a un salesiano?

Nosotros trabajamos con un sistema educativo preventivo. Intentamos ofrecer a cada chico y cada chica las herramientas necesarias para afrontar el futuro antes de que lleguen las dificultades. También hay rasgos muy propios de nuestra identidad, como la alegría, el optimismo y la esperanza. Yo siempre les digo a los alumnos que, mientras otros colegios tienen un solo día de fiestas, nosotros tenemos dos porque celebrar y vivir con ilusión forma parte de lo que somos.

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