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PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD

Profesores de Vigo reconvertidos en «entrenadores personales» para la PAU

Aunque las clases para el alumnado de 2º de Bachillerato ya terminaron, los institutos programan horas de refuerzo de las materias, y de los ánimos: «Trabajamos mucho con los tiempos del examen y que vayan sin presión, tranquilos, que tampoco se acaba el mundo»

Clases de refuerzo (de contenidos y de ánimos) para la selectividad en Vigo

Marta G. Brea

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Del «todavía» queda una semana al «solo» resta una semana. Alumnos que apuran las últimas horas antes de las PAU para meterse un atracón de estudio frente a aquellos que optan por realizar simulacros de examen para garantizarse su nota. Toda aula de 2º de Bachillerato cuenta con los dos perfiles de estudiantes, con los que el profesorado trabaja de una forma u otra, aunque la palabra «nervios» acompaña a ambos.

Para hacerles más llevaderos estos días previos a la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad), que se celebra los próximos 2, 3 y 4 de junio, los institutos han programado horas de repaso de las materias, en las que no solo se trabaja los contenidos, sino también la forma y el ánimo para afrontar el examen. «Al final durante todo el curso preparamos el examen como tal, ahora toca hacer de entrenadores personales, trabajar el aspecto más emocional», explicaba una docente del IES República Oriental de Uruguay durante una de estas sesiones organizada por el instituto.

Frustrados y nerviosos

Y es que aunque las clases para los estudiantes de 2º de Bachillerato ya terminaron, los centros educativos programan horas de refuerzo del temario y también de los ánimos: «Trabajamos mucho con los tiempos del examen y que vayan sin presión, tranquilos, que tampoco se acaba el mundo», cuenta Pablo Martínez, vicedirector del instituto de Coutadas y profesor de Dibujo técnico. «Estamos a las puertas y algunos están frustrados, nerviosos; buscan arañar la nota para que con la media del Bachillerato les dé para entrar en la carrera que quieren, y para ellos, se juegan mucho», amplía Martínez.

Convocatoria extraordinaria

Precisamente para recomponerse de un mal día o un mal examen, está la convocatoria extraordinaria. Serán los días 30 de junio y 1 y 2 de julio de 2026 cuando aquellos alumnos que no han alcanzado la nota esperada o que, sencillamente, al tener alguna asignatura pendiente en Bachillerato, no participaron en el ordinario, puedan presentarse a la PAU.

La clase de refuerzo de Lengua, ayer en el IES ROU

La clase de refuerzo de Lengua, ayer en el IES ROU / Marta G. Brea

Para Martínez, también coordinador de convivencia del centro, tener ambas convocatorias tan seguidas hace que el alumnado vaya demasiado «justo» con la materia. «Es mucho forzar, solo disponen de 20 días para la próxima convocatoria. Reconozco que nuestra preferencia es que vayan a la ordinaria», considera.

Tras años como docente, ha conocido varios formatos de PAU, antes ABAU, antes Selectividad. Explica que aunque ya no se da la gran opcionalidad que sucedió durante el año del COVID, sí defiende al menos en cuanto a su materia, que los exámenes actuales son «más completos». «Quizá los alumnos preferían los exámenes pasados, pero yo creo que al menos Dibujo técnico ha ganado con la nueva PAU. Lo mejor es que yo no he tenido que variar mi forma de dar las clases o prepararlos, y creo que el resto tampoco», cuenta Pablo Martínez.

Este centro al igual que el resto de institutos públicos cuyo alumnado concurre desde el martes a las pruebas de la PAU–en total son 3.026 estudiantes del área de Vigo lo que se presentan en este año– organizan durante el curso simulacros de examen para no llevarse sorpresa alguna con el modelo una vez puedan dar la vuelta a las hojas. «Sí habrá asignaturas o alumnos que sean de tirar de estadística y hagan sus cálculos de qué estudiar o qué no. Yo, y mis compañeros, somos de dar toda la materia, es lo suyo», respalda.

Control del tiempo

Por ello, estas últimas horas y con el temario más que visto en clase, trabajan mucho el control del tiempo. «Es importante que hagan el examen de manera inteligente, que piensen antes de arrancar y que no pierdan el tiempo en una pregunta que se les ha atascado. Deben abordarlo fríamente. Aquí podemos abrir más la mano con la duración de un examen, pero allí cuando den la hora, se acabó y eso sí que tienen que saber medirlo», concluye Pablo, quien deja un último mensaje de ánimo para sus estudiantes: «Les deseo a todos lo mejor, que lo hagan con calma y sobre todo, que lo disfruten, que no se acaba el mundo».

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