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Investigación

Caso Déborah: la Policía no inspeccionó a fondo el coche del principal sospechoso pese al olor «desagradable» y a «podrido»

La familia de la joven viguesa publica un nuevo vídeo sobre los interrogatorios en sede judicial en relación con este caso que sigue sin respuestas

La joven Déborah desapareció en 2002 y su cuerpo fue hallado días después a 40 kilómetros de Vigo.

La joven Déborah desapareció en 2002 y su cuerpo fue hallado días después a 40 kilómetros de Vigo. / FdV

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M. F.

Vigo

La familia de Déborah, la joven viguesa desaparecida y hallada muerta en 2002, ha publicado en las redes sociales de Justicia para Déborah un nuevo vídeo sobre los interrogatorios en sede judicial, concretamente el que se efectuó al responsable de esta investigación realizada por la Policía Nacional, en donde el agente reconoce que había un olor «desagradable», como a «pescado podrido», en el coche del principal sospechoso que tuvo el caso, el exnovio de Déborah, pese a lo cual en aquel momento no se realizó ninguna inspección a fondo del vehículo.

«Seguimos haciendo públicas declaraciones y datos del caso Déborah. Porque después de 24 años, seguimos sin respuestas. En este vídeo, el responsable de la investigación reconoce que acudieron a inspeccionar el coche del principal sospechoso y percibieron un fuerte olor a podrido. Según consta en el sumario, esa información fue trasladada a sus superiores. Y no se hizo nada. Nadie ordenó una inspección exhaustiva. Nadie inmovilizó el vehículo. Nadie investigó más», afirma la familia de la joven en esta publicación, que se une a otras difundidas en las últimas semanas.

«Ese coche no fue analizado en profundidad hasta seis años después. Para entonces ya no quedaba nada: ni una fibra, ni un cabello, ni un solo resto biológico. De hecho, el coche estaba tan absolutamente limpio que ni siquiera aparecieron restos del propio propietario habitual del vehículo. Y después nos preguntan por qué desconfiamos», indican.

Solo una «ojeada»

En el interrogatorio judicial, efectuado a raíz de la apertura judicial del caso en 2019 (en 2024 fue de nuevo archivado provisionalmente), el policía afirmó que no recordaba cuando se hizo aquella visita al coche, si el cuerpo de Déborah ya había aparecido o si ya había pasado mucho tiempo desde dicho hallazgo. Declaró que él estuvo presente «y no sé si fue algún compañero más».

Sobre el olor, concretó que era «desagradable simplemente», como «huele cualquier maletero que se haya derramado algo dentro». A las sucesivas preguntas que se le hicieron sobre esta cuestión, ahonda en que olía mal y que creía que ese hedor afectaba a todo el automóvil y no solo al maletero.

Sobre el tipo de diligencia que se hizo ese día con el coche, manifestó que no era una inspección técnica-visual policial, sino solo una «ojeada». El sospechoso les dijo en relación con el hedor, concretó el testigo policial, que se le había «estropeado» y «podrido» una caja de langostinos que se había olvidado en el maletero. «Diría que sí olía a pescado podrido», afirmó el agente. «Podría ser pescado podrido, podría ser cualquier cosa», añadió al ser preguntado en detalle.

Reconoció que no hizo averiguaciones para comprobar la veracidad de las explicaciones que les dio el propietario del vehículo. «Simplemente fui al grupo y se lo comuniqué a mi jefe, que había un olor raro. Olía mal», dijo. A la pregunta de si se habló de que en aquel momento interviniese la Policía Científica, respondió que no lo sabe.

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