Aumentan los ingresos de menores de 15 años por patología mental grave y rondan el medio centenar en Vigo en el último trimestre
Los profesionales advierten que los cuadros clínicos son también más complejos
Entre las múltiples causas, incluyen la detección precoz, una mayor presión social y académica y la hiperestimulación digital
Sindicatos demandan refuerzo de personal y más formación específica en la planta de Pediatría

Unidad de hospitallzación infanto-juvenil del Hospital Álvaro Cunqueiro. / Alba Villar
Contaban los profesionales de salud mental que, antes del Covid-19, ya veían indicios. La pandemia lo remató y disparó la patología en menores de edad en todo el territorio nacional. Ahora, en el Servicio de Psiquiatría del Área Sanitaria de Vigo están constatando otro fenómeno: está bajando la edad media y el grueso de las hospitalizaciones se está desplazando de una adolescencia más tardía —de 15 a 18 años— a una más temprana. Hasta principios de mayo, registraron 53 ingresos en Psiquiatría Infantil —niños hasta 15 años—. Además, advierten que «los cuadros clínicos son más complejos que hace años».
«Estamos viendo un aumento de ingresos de menores por patología mental grave», confirma la jefa de servicio, la doctora Marta López. «No hablamos de malestar cotidiano o dificultades evolutivas normales de la adolescencia, sino de cuadros clínicos graves que requieren hospitalización», subraya.
En los menores de edad que ya no están en edad de atención pediátrica, de 15 a 18 años, el Chuvi registró 23 ingresos en lo que va de año. La doctora López observa una tendencia decreciente en este grupo, frente a la ascendente de los niños. Especifica que del medio centenar de menores de 15, la gran mayoría se concentra entre los 13 y 14 años. «Los más pequeñitos son muy excepcionales y, generalmente, son casos más complejos a nivel social», detalla.
Diagnósticos
Entre los motivos de ingreso más habituales está la ideación suicida, conductas autolíticas, trastornos afectivos graves, descompensaciones conductuales y también debuts de enfermedades mentales severas, como psicosis o esquizofrenia de inicio precoz —entre los 11 y los 13 años, cuando antes era sobre los 16—. Hay, además, un aumento de trastornos de la conducta alimentaria(TCA), que cada vez debutan más pequeños, con 11 y 12 años.

La doctora Marta López, jefa de Salud Mental del Chuvi en funciones. / Alba Villar / FDV
"No significa que toda una generación esté enferma, pero sí nos obliga a tomarnos muy en serio el sufrimiento psíquico en niños y adolescentes»
Y cada vez son casos más complejos. «No vemos únicamente un diagnóstico aislado, sino adolescentes con gran sufrimiento emocional, dificultades de regulación afectiva, problemas de autoestima, aislamiento social, ansiedad, síntomas depresivos y, en algunos casos, conductas autolesivas asociadas», describe la jefa de Salud Mental.
Pese a ello, subraya la importancia de no generar alarma social: «Que aumenten los ingresos no significa que toda una generación esté enferma, pero sí nos obliga a tomarnos muy en serio el sufrimiento psíquico en niños y adolescentes». Destaca que «la mayoría de los menores reciben una atención adecuada y pueden evolucionar favorablemente».
Causas
De hecho, explica que uno de los motivos que pueden explicar este aumento de los ingresos es una mayor detección precoz. «Hoy detectamos más y mejor este sufrimiento. Familias, colegios y profesionales tienen más sensibilidad hacia la salud mental, y eso hace que casos que antes podían pasar desapercibidos lleguen ahora al sistema sanitario», expone y transmite un mensaje de esperanza «pedir ayuda antes funciona». Cuentan con la vía rápida del suicidio o el programa de prevención YAM en ESO.
«No existe una única causa que explique este fenómeno»,defiende la doctora López y sostiene que es «una situación compleja», con múltiples factores individuales, familiares, escolares y sociales. «Probablemente, veamos el efecto acumulado de años muy difíciles tras la pandemia, junto con una mayor presión social y académica, cambios en las relaciones interpersonales y una exposición constante a redes sociales y estímulos digitales», añade.
Profundiza en que esa hiperestimulación digital les ha creado una necesidad de «que todo sea muy inmediato» o les genera sufrimiento. Con la presión de las redes, pone como ejemplo que «hay niñas que ya tienen dificultades para verse en fotos». También alude a la posibilidad de cuestiones de genética y biología ante maternidades y paternidades más tardías, que puedan generar vulnerabilidades que se activen con una situación estresora, como el mobbing o el hiperpantallismo.
«La salud mental infantil y juvenil funciona muchas veces como termómetro social», advierte y explica que cuando la sociedad está sometida a «una situación de mucha presión», siempre rompe antes el eslabón más débil. «La sociedad ha cambiado completamente en la última década, nunca hemos estado tan solos», lamenta y llama, precisamente a «trabajar mucho más en comunidad» para abordar esta cuestión con detección precoz y trabajo en las raíces del problema.
¿Dónde ingresan estos menores?
Las patologías graves —inicios de psicosis, TCA graves, casos de mayor vulnerabilidad...— ingresan en la unidad infanto juvenil del Álvaro Cunqueiro, estrenada en diciembre de 2023 y que ahora cuenta con 10 camas en habitaciones dobles y otra en individual. Recibe también casos de Ourense y Pontevedra y siempre está al 100%. «Intentamos llegar a todos los graves, recambiamos», asegura la doctora López. Algunos TCA, que requieren abordaje hospitalario intensivo, ingresan primero durante semanas en Endocrinología o Pediatría hasta estabilizar síntomas.
El resto, las situaciones de crisis que tienen que ver con el entorno, ingresan en la planta de Pediatría, en la que cada vez tienen una mayor presencia. Hay una parte que son ingresos breves hasta que coordinan una respuesta comunitaria a través de las trabajadoras sociales y/o el entorno familiar y educativo.
La doctora López puntualiza que siempre Psiquiatría siempre atendió a niños en esta planta. Antes, los niños interiorizaban más el malestar y lo somatizaba. «Venía, por ejemplo, porque le dolía mucho la tripa y no quería ir al cole». Ahora lo verbalizan más «lo que lo hace mucho más complejo».
Demandas de Enfermería pediátrica
«El otro día, los casos psiquiátricos eran más de la mitad de la planta de Pediatría», explica una trabajadora. El aumento de esta presencia ha llevado a la comisión de centro a presentar distintas demandas, según explica la presidenta del comité, Pilar Rodríguez. Señala que se ha producido un «cambio de dinámicas y de cargas de traballo» que requiere refuerzo de personal y formación específica. En las últimas semanas, se han impartido al personal de Enfermería talleres de manejo de la agresividad y la agitación, así como de contenciones y de gestión de las comidas con pacientes con TCA. Pediatría era una de las plantas solicitadas por trabajadores con adecuación de salud que tienen limitaciones físicas ya que, hasta ahora, requería menos esfuerzo físico.
En la atención sanitaria, se atienden como adultos a partir de los 15 años, e ingresan, por tanto, con ellos. Aunque Sanidade se ha comprometido a cambiar esto en Psiquiatría y crear unidades de transición, para menores de 16 a 18 años. Lo harán de forma progresiva y este año tienen que aplicarlo ya para los de 16. El principal escollo es la falta de profesionales.
Mientras, están en hospitalización psiquiátrica de adultos, aunque la doctora López explica que salen de sus habitaciones en diferentes turnos de comida y de actividades para «convivir de una manera más organizada y reglada».
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