González-Meijome: «En tres generaciones hemos casi triplicado la cantidad de miopes en la sociedad»
«Hay hoy indicadores para detectar precozmente niños y niñas que muy probablemente se van a volver miopes»
«Tenemos que actuar de una manera precoz y urgente para que el 100% de la población de 50 años no sea miope»

José M. González-Meijome / Jose Lores
Este lalinés, que se diplomó en Óptica yOptometría por la Universidad de Santiago de Compostela y trabajó en Vigo en sus inicios, lleva ya la mitad de su vida en Braga donde ahora es catedrático y Decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad do Minho. Fue ayer el ponente invitado en el VII Seminario sobre Salud Visual, organizado por Villoria Oftalmólogos. A la jornada, en la que participó también el doctor Daniel Villoria, asistieron 90 profesionales sanitarios.
Le presentan como "una de las mayores autoridades internacionales en el estudio y control de la miopía". ¿Es en lo que se ha centrado?
Trabajamos en varias áreas, también mucho relacionado con las lentes de contacto. En el momento en el que la miopía, por el año 2005, se empieza a cruzar con la contactología, empezamos a dedicarnos a este ámbito. Realizamos ensayos clínicos e investigación fundamental en ciencias de la visión. La miopía es algo importante en nuestro laboratorio.
¿Cuánto ha avanzado la miopía desde que usted la estudia?
Se estudia hace mucho. Era una preocupación ya hace 50 años. Curiosamente, en el año en el que nací, en 1976, un artículo avanzaban posibles terapias.No existía evidencia suficiente para poder prescribirlas. El tiempo ha llevado a confirmar algunas como válidos para reducir el crecimiento del ojo —porque la miopía es un crecimiento excesivo del ojo, que luego tiene otras derivaciones que pueden llegar a ser patológicas—. En cambio, otros tratamientos se han desmentido, como el que proponía no usar gafas para no habituar mal al ojo. No sabemos cuánto ha aumentado la miopía porque no había la misma intensidad de investigación, pero hay estudios de referencia en Asia y en Estados Unidos y sabemos que, en los últimos 20 años, en todo el mundo hemos pasado de un 20% de la población en el año 2000 a estar ya por encima del 40%. En Europa, hay un estudio muy importante del 2016 que nos muestra que el 40% de los jóvenes eran miopes; solo el 20% de sus padres, de unos 50 años; y entre un 10 a 15% de sus abuelos. En tres generaciones hemos casi triplicado la cantidad de personas miopes en la sociedad.
¿Y esta progresión va a continuar?
Las tendencias muestran que sí, pero en estudios a 20 o 30 años empezamos a ver cierta estabilización. No es disociable del hecho de que en los últimos 15 años se han implementado, sobre todo en niños y adolescentes, campañas de detección precoz, corrección temprana y tratamientos activos para evitar que ese ojo crezca de manera tan acelerada. Creemos que solo se puede deber a esa intervención activa, porque la miopía, en el momento en que aparece, nunca vuelve atrás. Algunos niños que estarían de alguna manera abocados a ser miopes, con un tratamiento temprano, intensificando sus actividades al aire libre, estudiando en condiciones más idóneas, haciendo descansos..., es posible que no lleguen a ser miopes. Tratamos para evitar que empeore, pero empezamos a tener opciones para que la miopía aparezca más tarde o no aparezca. Todo eso irá encaminado a reducir esa tendencia, que podría llevarnos a casi un cien por cien de la población a los 40 o 50 años, que es lo que ya está sucediendo en países asiáticos. Tenemos que actuar de una manera precoz y urgente para no llegar a eso.

El doctor, durante su charla, en el Seminario Salud Visual organizado por Villoria. / Cedida
¿Toda esta progresión se debe a las pantallas?
No. No son llas principales responsables. Con la casuística que tenemos de los últimos 10 años, no conseguimos todavía probar inequívocamente que agraven el problema. Bien no harán. No es la luz o la radiación que emiten la que hace daño al ojo, pero tienen asociado redes sociales, juegos o internet, que son capaces de atraer la atenciónde una manera que nunca hemos visto antes e inhibe de realizar otras que relajen el esfuerzo visual.
Entonces, ¿a qué la atribuyen?
Es una condición, que no siendo a priori grave, nos puede quitar calidad de vida. Nadie debe alarmarse por ser miope o porque lo sea su hijo. Con el debido tratamiento y seguimiento, los riesgos se reducirán. Es una condición multifactorial. Tiene una base genética; hay más probabilidad con padres miopes. Y lo que puede condicionar que se manifieste o no son los factores ambientales, que son los hábitos visuales. Hay una asociación estadística entre realizar más trabajo en visión cercana y desarrollar un crecimiento más elevado del ojo que lleva a la miopía. También de quien reside en áreas urbanas. Nuestro estilo de vida cada vez es más interiorizado y menos en exteriores; estamos expuestos a menos intensidad lumínica, menos estimulación visual en ambientes diversificados; estamos muy encerrados en ambientes más interiores... Y concluyo con la genética de nuevo. Es como una pescadilla que se muerde de la cola y se va retroalimentando.
¿Y los tratamientos, hacia qué línea van?
Tenemos tratamientos ópticos: gafas y lentes de contacto con diseños especiales. No son las típicas que utilizamos para corregir la miopía, el astigmatismo, etcétera. Tienen diseños ópticos especiales que, además de compensar la visión del ojo miope, van a inducir un efecto de simulación de alteración de la calidad de imagen en la retina, que es la que va a producir el efecto terapéutico de reducción del crecimiento ocular. Por otro lado, tenemos los farmacológicos. El más conocido es la atropina, una sustancia que se utiliza para dilatar la pupila y poder ver mejor el interior del ojo y paralizar la acomodación, y así determinar la graduación que necesita ese ojo. Pues esa gota ha mostrado que cuando se aplica en dosis moderadas puede reducir el crecimiento ocular. No está claro por qué funcionan, pero se cree que actúan sobre receptores en la retina y en otras capas del ojo que hacen que se vuelva más robusto, menos elástico y no se estire tanto. ¿Por dónde van ahora? Se están mejorando estos mismos tratamientos, cuya eficacia hoy es superior a la que tenían hace 5 o 10 años. Se han mejorado también las estrategias de seguimiento para que los niños y niñas efectivamente usen el tratamiento. Y empieza a ver otros tratamientos más innovadores, como la prescripción de fuentes de luz que simularían esa falta en nuestra vida actual. Luego hay otros tratamientos más raros como la acupuntura o la electroestimulación facial, que hay que tomarse con mucha cautela, porque no hay todavía evidencia robusta.
Estos tratamiento son para los que empiezan, ¿no?
Está dirigido sobre todo a los jóvenes y niños que debutan, que es cuando progresa más rápido. ¿De qué sirve que actuemos cuando ya ha estabilizado? Queremos actuar más temprano para tener un resultado más significativo clínicamente en el medio y largo plazo. De hecho, actualmente, aunque no es algo que se recomiende todavía por parte de las entidades profesionales, se empieza a construir una base de evidencia de estudios muy sólidos que dicen que incluso podremos actuar antes, cuando el ojo todavía no ha demostrado que ve mal de lejos, porque 2 o 3 años antes ya muestra signos fisiológicos.Tenemos hoy indicadores para detectar precozmente niños y niñas que muy probablemente se van a volver miopes y se puede actuar de dos maneras: aconsejándoles a que cambien un poco en la medida de lo posible sus hábitos y prescribiéndoles métodos ópticos, como gafas, que serían las menos invasivas. ¿Cuál es el problema? La motivación del niño para ponerse gafas si todavía ve bien de lejos. En eso se está trabajando.
De ahí la importancia de revisar la vista del del menor desde edades tempranas, ¿no?
Muy importante y doy un ejemplo. Hace 15 o 20 años cuando nos llegaban niños y verificábamos que no tenían ningún error refractivo ni miopía ni hipermetropía ni astigmatismo, les decíamos a los padres. «Quédense ustedes tranquilos porque tienen una visión perfecta». Hoy cuando a los 6 u 8 años vemos una visión perfecta, nos quedamos con la mosca detrás de la oreja, porque sabemos que a esa edad todavía debería de tener una hipermetropía más elevada, superior a una dioptría, más o menos, que es aquello que le va a permitir una reserva que a pesar de seguir creciendo su ojo hasta la edad adulta, nunca llegue a ser miope. Ha cambiado completamente todo esto en 15 años.
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