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El «verdadero origen» de la ría

Un estudio de la UVigo analiza de forma novedosa los más de seis siglos de historia de este concepto teniendo en cuenta el trasfondo social y cultural

Mapa de la ría de Vigo de Pedro Teixeira del siglo XVII.

Mapa de la ría de Vigo de Pedro Teixeira del siglo XVII. / Consello da Cultura Galega

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Sandra Penelas

Sandra Penelas

El término ría, cuyo nacimiento se vincula a la orografía gallega, aparece por primera vez en el siglo XV, pero con el significado de puerto de un río. El cartógrafo portugués Teixeira lo plasma por primera vez en un mapa en 1630 y, desde entonces, será utilizado ampliamente pero no científicamente estudiado. Con el tiempo, se va simplificando y las definiciones actuales obvian que históricamente también era sinónimo de estuario.

El investigador de la UVigo Breixo Martins Rodal analiza el verdadero origen del término tras rastrearlo a lo largo de más de seis siglos. Sus fuentes son más de un centenar de documentos anteriores al siglo XX con descripciones de la costa gallega como tratados, obras de referencia para la enseñanza de geografía o diarios de viajeros, sí como 109 mapas que representan «una buena parte de la cartografía histórica de Galicia».

Para griegos y romanos el término ría era «inexistente». Su expansión se produce tras la segunda mitad del siglo XVIII, pero hay referencias» aunque poco claras» anteriores. El autor cita un texto notarial de arrendamiento de viviendas en Baiona datado de 1280 en el que se menciona la «ria dá Áréa» sin quedar muy claro a qué se refiere.

El concepto aparece en el siglo XV pero con un significado diferente al actual. Tras aportar un texto de 1448 donde se hace referencia a la carga y descarga de productos en la que más tarde se denominaría la ría de Padrón, el investigador defiende que la primera acepción del término fue la de un punto de actividad de mercancías, es decir, un puerto de río.

Con este significado, la ría de Pontevedra aparece nombrada ya en 1432 en el libro del ayuntamiento conservado en el Museo de Pontevedra. También se utiliza en otras localizaciones de la costa cantábrica y de la portuguesa, como Lisboa. Pero especialmente en la gallega.

En el XVI, Ambrosio de Morales, tras recorrer Galicia en 1572, habla de la ría de Vigo en un capítulo sobre Redondela, San Simón y las islas Cizas en referencia a las Cíes. La describe como una lengua de mar que entra en la tierra más que como un punto concreto o un puerto de río, significado que desaparece en este siglo.

Ya en el XVII, el cosmógrafo portugués Pedro Teixeira cartografía toda la costa de la Península Ibérica en un «minucioso trabajo» publicado en 1630. Sus descripciones textuales demuestran cómo el uso del término ría está muy extendido para referirse a gran parte de la costa gallega. Y él es «el primero que lo plasma cartográficamente». En su mapa aparecen por primera vez las rías de Padrón, Pontevedra o Vigo, sin embargo, a la de Muros la considera río.

En su obra escrita sobre el Reino de Galicia, Teixeira indica que su costa tiene 130 leguas y catorce rías «con los mejores puertos de toda la costa española». Su cartografía estuvo oculta durante un largo periodo de tiempo y en otros mapas de la época, a pesar de su amplio uso, no se incluye el término ría.

La segunda mitad del XVIII marcará «un punto de inflexión». Frei Martín Sarmiento cita las rías de Ferrol, Muros, Aldán o Pontevedra, pero también la de Tui porque, al contrario de lo que se considera actualmente, para él la desembocadura del Miño conforma una ría. Como en otros autores de su siglo y del anterior, la acepción eminentemente marítima convive con el actual concepto de estuario.

Esta complejidad para clasificar la costa gallega hace que la duplicidad de nombres para referirse a algunas rías subsista hasta el siglo XX. Casi todas ellas estuvieron divididas «en dos o más categorías geográficas», explica Martins, hasta que «el turismo y la mercadotecnia hacen necesario una simplificación que se adapte mejor a las necesidades de destinos turísticos y marcas territoriales».

El mapa de Cornide para el Obispado de Mondoñedo (1764), «gran debedor» de Sarmiento no incluye la desembocadura del Miño entre las 18 rías a las que hace referencia pero solo nombradas como 'R.'. Y, tres años después, el de Rosendo Amoedo para el Obispado de Tui es el primero en el que, desde las cartografías de Teixeira, se graba el nombre de una ría, en concreto la de Vigo.

Tras haber grabado los de Amoedo y Teixeira, el cartógrafo y grabador Tomás López incluye el término ría por toda la costa gallega. A igual que Tofiño en su Atlas Marítimo de España (1789), el primero que plasma de forma conjunta las rías de Muros y Noia, la única que ha mantenido un nombre compuesto hasta hoy.

A partir de entonces, los nuevos materiales cartográficos nacionales incorporan el término. También los de Francia y los países de habla germánica, que podrían constituir «la primera referencia» de la existencia de este concepto para el geógrafo alemán Richthofen. Desde que lo define en 1886 se identifica casi exclusivamente con un fragmento marítimo.

Pero hasta principios del siglo XIX, el concepto no se utiliza en textos educativos. Martins indica que existe «un claro desfase» entre su uso cada vez más común y la falta de definición o estudio científico del mismo.

El mapa más representado de este siglo es el de Domingo Fontán (1845), todo «un hito cartográfico». En los planos previos ya incluye rías por toda la costa gallega, «un impulso definitivo» para convertirlas «en un concepto analizable científicamente».

A medida que avanza el siglo, todos los cartógrafos y geógrafos utilizan el término en sus obras. Se hace cada vez más necesario el abordaje teórico del concepto y la primera definición encontrada, la de López de Amarante (1876), tiene la «doble vertiente» de fragmento marítimo y estuario.

Breixo Martins defiende que este complejo proceso histórico y la ausencia de una investigación holística del término provocan que su definición moderna sea «confusa o contradictoria». Ni siquiera hoy en los diccionarios especializados hay consenso y, aunque el concepto se va «empobreciendo y simplificando» desde Sarmiento por su complejidad, todavía es posible encontrar obras en las que se considera el río como elemento inherente.

Richthofen, aunque no inventa ni define por primera vez la ría, tiene una gran repercusión en la simplificación del concepto, eliminando un elemento de unión con la realidad social del territorio. Y el investigador de la UVigo subraya que no es él quien marca el punto de inicio como se ha sostenido hasta ahora, sino que supone «el punto casi final de un proceso de transformación con más de seis siglos de historia».

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