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Español, gallego e inglés: la compleja identidad lingüística de los nombres de los negocios en Galicia

La investigadora de la Universidad de Salamanca Elisa Suárez Caramés analiza los crematónimos de Vigo, A Coruña, Lugo y Ourense desde una perspectiva socioeconómica

Rótulos de establecimientos en la calle Príncipe de Vigo.

Rótulos de establecimientos en la calle Príncipe de Vigo. / Marta G. Brea

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Sandra Penelas

Sandra Penelas

Los carteles comerciales que inundan nuestras ciudades forman parte de su paisaje físico pero también del lingüístico. Y, además de atraer al cliente, aportan mucha información sobre la realidad socioeconómica, el multilingüismo o la diversidad cultural. La investigadora de la Universidad de Salamanca Elisa Suárez Caramés analiza los crematónimos de Vigo, A Coruña, Lugo y Ourense en función de la estratificación social.

Los crematónimos tienen "un papel bastante central" en el paisaje lingüístico, es decir, el conjunto de textos y lenguas visibles en la ciudad. "Quienes generan estos mensajes no solo proyectan una imagen de sus negocios, sino también de la zona o la ciudad en la que se insertan. Y, junto al resto de los mensajes del paisaje lingüístico, acaban creando de forma simbólica el espacio público", explica.

La investigadora viguesa Elisa Suárez Caramés.

La investigadora viguesa Elisa Suárez Caramés. / Cedida

El trabajo amplía uno anterior enfocado de forma exclusiva en Vigo, su ciudad natal, y forma parte de una tesis mucho más amplia y exhaustiva que desarrolla en la Universidad de Salamanca bajo la dirección de la catedrática Carmen Fernández Juncal. "Está centrada en el paisaje lingüístico de Galicia, el rural y el urbano, y me parecía interesante aprovechar una parte de ese corpus que ya tengo enfocándome solo en los crematónimos porque son la segunda función más representada según lo que he investigado. Y además nosotros tenemos dos lenguas cooficiales y, por tanto, una dinámica que no se da en otros territorios", destaca.

Los crematónimos tienen otras interesantes peculiaridades: "Son un tipo de nombre propio con una función de persuasión, porque los dueños de los establecimientos comerciales o empresas buscan captar la atención de los clientes en el espacio público. Están muy pensados y, a menudo, tienen un alto componente de creatividad detrás para destacar sobre la competencia que está en la misma calle o sobre otro tipo de negocios cercanos. Por eso son bastante peculiares en comparación con otros nombres propios más asentados en la tradición de los estudios de onomástica como los de persona, los antropónimos o los topónimos. Funcionan de una manera un poco diferente".

El español es la lengua mayoritaria

Su trabajo compara zonas de nivel socioeconómico alto y bajo en las cuatro ciudades y analiza un corpus de 1.470 crematónimos. Los monolingües son mayoritarios, dominando los compuestos en español (35% de media) y seguidos de los que pueden ser interpretables tanto desde el español como del gallego, lengua que ocupa el tercer lugar (12,8%) aunque su uso es mayor en Ourense y Lugo que en Vigo y A Coruña.

Los cremátonimos en gallego están muy presentes en hostelería y establecimientos de alimentación por los valores connotativos positivos con los que se relacionan los productos de la tierra. "En general, el gallego tiene poca presencia en todas las zonas, pero en las de nivel socioeconómico bajo es un poco más alta. La conclusión a la que se puede llegar es que los de estas últimas zonas se dirigen a un público que es más local, la gente que vive o se mueve ahí en el día a día. Sin embargo, las de nivel alto reciben más visitantes, tanto de la propia ciudad como de otras zonas de Galicia o de fuera de la comunidad", comenta.

El inglés es el idioma foráneo más utilizado: "Al ser nombres con una carga creativa y esa intención de persuadir a los clientes el uso de otra lengua abre el repertorio y da más opciones para resultar original. Y además está asociada a determinados valores como la modernidad o la sofisticación que al establecimiento le interesa transmitir. También el gallego se utiliza muchas veces de esta manera, para asociar un producto o servicio con la tradición. Pero las lenguas extranjeras suelen estar muy explotadas desde este punto de vista de las connotaciones".

El estudio también revela que Vigo y A Coruña presentan los valores más altos en topónimos y gentilicios referidos a la propia ciudad, por ejemplo, La Naval viguesa o Costa Coruña Inmobiliaria. "Y esto sucede en mayor medida en las zonas de nivel socieconómico alto de ambas. Parece que estos establecimientos se quieren mostrar como representantes de la ciudad, tanto a sus habitantes como a los visitantes. Y en el caso de Vigo es bastante destacado cómo se repite el nombre de la ciudad o el término 'vigués' en el centro respecto a las otras", subraya.

Fachada de la desaparecida consignataria de buques de Estanislao Durán e Hijos.

Fachada de la desaparecida consignataria de buques de Estanislao Durán e Hijos. / Barreiro

"Al igual que en otras ciudades, en el centro predominan los establecimientos relacionados con profesiones de prestigio como asesorías o bufetes de abogados. Pero un elemento diferenciador de Vigo que muestra la influencia del espacio sobre lo social y lo económico y las lenguas es que, incluso dentro de la zona de nivel alto, se nota el carácter marítimo de la ciudad y su importancia en la economía. Por ejemplo, en la presencia de empresas de ingeniería naval y consignatarias. Los crematónimos también son un reflejo de la economía que mueve el motor de la ciudad", destaca.

Los nombres de las familias también son un recurso "muy tradicional y asentado", aunque Suárez Caramés apunta que también implican "cierto riesgo" porque el empresario o propietario "asocia su propia identidad" al negocio. "Es como una garantía de que se ofrece lo mejor. Pero si va mal su nombre queda asociado al fracaso y, si se produce un escándalo relacionado con esa persona, repercute en el negocio", plantea.

Otra modalidad muy habitual son los nombres descriptivos que ya dicen qué producto o servicio se ofrece. "Pero en los últimos años ha aumentado muchísimo el uso de términos más asociativos o sugerentes en línea con esa creatividad que lleva asociada la creación de crematónimos para intentar llamar la atención. A veces evoca ideas o ciertas emociones, busca activar algo positivo en la mente de la persona que lo lee", añade.

La crematonimia es todavía un campo bastante novedoso. Aunque, curiosamente, Suárez Caramés cita un trabajo anterior sobre nombres de bares y restaurantes de los barrios de Coia y Bouzas. La experta espera que su investigación, mucho más amplia y enfocada desde la estratificación social, contribuya a nutrir e impulsar los estudios de este tipo en Galicia.

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