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Iglesia

Jesús Rodríguez Otero (103 años): «Seré sacerdote hasta que me muera»

El clérigo, que tiene 103 años, es el más veterano de la diócesis. Estuvo tres décadas en Lisboa oficiando misas, bautizos, comuniones y bodas para la colonia española que residía en la capital portuguesa.

Jesús Rodríguez Otero, de 103 años, es el clérigo más veterano de la diócesis Tui-Vigo

Pedro Mina

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En la residencia diocesana ubicada en Teis viven actualmente unos cuarenta sacerdotes. Entre ellos se encuentra Jesús Rodríguez Otero, el que es el decano de todos los curas de la diócesis de Tui-Vigo. Es decir, el más veterano, con 103 años. Aunque está jubilado, asegura que un clérigo lo es para siempre. «Yo seré sacerdote hasta que me muera, no entiendo la vida de otra forma», explica. Lo cierto es que más allá de algunos achaques de la edad, este ponteareano rebosa vitalidad y sus facultades mentales están intactas. Se puede mover perfectamente con la única ayuda de un bastón y la cabeza la tiene muy bien amueblada. En su encuentro con FARO relató que su día a día es muy activo, dando paseos por los jardines de la residencia y asistiendo a todas las oraciones del día y a las misas.

Su historia es fascinante. Se ordenó ya hace 75 años y estuvo al frente de las parroquias de Loureza y Burgueira, en Oia, y también de Ribarteme, en As Neves. Y a partir de ahí, se mudó al país vecino. «Tuve una vida muy activa. Estuve treinta años ejerciendo como sacerdote para la colonia de españoles de Lisboa dependiendo de la propia embajada. Éramos todos como una familia. Oficiaba misas, comuniones, bautizos, bodas...», recuerda como si fuera ayer Jesús Rodríguez Otero. Todas las fotos de aquella época las tiene recopiladas en un álbum que guarda como un tesoro y en el que aparece con los centenares de españoles que vivían por aquel entonces en Lisboa y también con autoridades como el propio embajador español en Portugal.

Hermano de José Luis Rodríguez Otero, que fue alcalde de Ponteareas a mediados del siglo pasado, a su regreso de Lisboa, a principios de los años noventa, ejerció como capellán en López Mora y empezó a recibir numerosos títulos honoríficos. De los que particularmente está más orgulloso es de haber sido nombrado comendador de la orden de Isabel la Católica y capellán del Papa Juan Pablo II, un reconocimiento que se le da a sacerdotes que han destacado por su servicio a la Iglesia.

Aunque como él cuenta se jubiló únicamente de su actividad, se siente clérigo las 24 horas del día en las que convive con decenas de compañeros. Es sin duda uno de los prelados más queridos de la diócesis por su afabilidad y por el apoyo incondicional que ofrece al resto de sacerdotes. Su habitación está llena de recuerdos de todas esas fascinantes etapas y homenajes que ha recibido. No solo álbumes de fotos, sino también objetos simbólicos de esas experiencias. Y también un ingente vestuario. Porque Jesús Rodríguez Otero se preocupa, y mucho, de estar elegante todos los días. Su corbata, su traje, su chaqueta... «Y así seguiré siempre. Mientras pueda, no voy a dejar de hacerlo», explica.

Una pequeña indisposición le privó de estar presente en el homenaje que la diócesis rindió la semana pasada en el seminario de Tui a los sacerdotes más veteranos, entre los que obviamente estaba Jesús. Allí se honró a prelados que celebraban sus bodas de plata, de oro, diamante y brillantes. Estas últimas son las que se celebran por los 75 años de la ordenación, y solo Moisés Alonso Valverde, el gondomareño que fue párroco de la Concatedral de Vigo, es decir, de la Colegiata, y el propio Jesús, son tan v longevos. El propio obispo, Antonio José Valín, se encargó de presidir la eucaristía de uno de los actos más emocionantes que celebra anualmente la diócesis.

Este año además se cumplen 105 años desde que el obispo de Tui, D. Manuel Lago González, natural de Randufe, inauguró el monumento al Sagrado Corazón en el antiguo claustro franciscano. En 1976, hace cincuenta años, en el marco de esta celebración, los sacerdotes empezaron a homenajear con gran júbilo los principales aniversarios de la ordenación sacerdotal con las mencionadas bodas de plata, oro, diamante y brillantes.

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