Día das Letras Galegas
El homenaje a Vigo del cantante Rayden por el Día das Letras Galegas: «La ciudad donde me quedaría a vivir si supiese qué hacer con la vida»
El escritor compartió en sus redes un fragmento de su próxima novela, «El ciego que describía el mundo»

El cantante Rayden durante su participación en el Club FARO en abril de 2025 / Marta G. Brea

«Vigo como línea de meta, fin y principio de todas las cosas». Así ha afrontado David Martínez Álvarez (Alcalá de Henares, 1985) su próxima novela que verá la luz el 4 de junio. Más conocido como Rayden, el poeta y cantante rinde homenaje a la ciudad y Galicia —«ya sabéis que para mí es una segunda casa»— a modo de promoción de «El ciego que describía el mundo», editado por Suma.
Es por ello que para desear un feliz Día das Letras Galegas ha compartido en sus redes sociales un fragmento de la entrada en la urbe olívica en castellano y gallego. La publicación arranca con un contundente «Vigo trabaja, no presume» antes de describir la idiosincrasia y paisajes de la ciudad.
«Eso fue lo primero que pensé al entrar. Una comitiva de cuestas y edificios que parecían puestos ahí para sujetar el aire. Una ciudad levantada a base de seguir, no de gustar. El Atlántico era un vecino hosco que se dejaba oler antes que ver, pero no se enseñaba. Sal, gasoil, metal húmedo. Su olor advertía más que invitaba, esto no es para descansar, es para quedarse», comenzaba.
Esa personalidad propia que Rayden encaja también en su geografía y morfología urbana. «Una ciudad que no se organiza: resiste. Las callejas que vencen a la pendiente de un día más. Las casas vigilan el mar románticamente. Como se vigila a alguien que te ha dado trabajo, susto y comida a partes iguales. Aquí nadie le da la espalda al océano, pero tampoco le hace reverencias. Me fijé en la gente. Caminaban deprisa sin parecer nerviosos. Una prisa funcional que se pasa de abuelas a nietos. Un horario que no está escrito en ningún sitio y se lleva en la sangre. Nadie parecía turista de su propia ciudad. Vigo no se visita: se habita», proseguía.
Un lugar en el que quedarse a vivir
En el tramo final se detiene con una cuestión que cautivó al mismísimo Albert Einstein hace más de un siglo: sus atardeceres y gamas cromáticas. «En verano el cielo es recién pintado sobre gris con un cartel que dice: NO TOCAR. Y luego estaba el sonido. No el ruido, el sonido. Un fondo constante de cosas ocurriendo. Puertas metálicas, motores y murmullo industrial que convivía con las gaviotas sin discutir el territorio porque entendían el gallego. Pensé que Vigo se parecía mucho a la gente que no presume de lo que sabe hacer porque lo lleva haciendo toda la vida. Gente que no te cuenta su historia, pero te deja quedarte si no molestas y repites plato. Una ciudad que no te abraza, pero te aguanta al lado.
Como colofón, una frase amparada por los datos del propio INE: «Vigo es la ciudad donde me quedaría a vivir si supiese qué hacer con la vida». El 46% de sus vecinos son autóctonos, claramente por encima de la media estatal. Muchos de ellos han compartido la publicación en redes sociales, incluidas la escritora María Oruña o la cantante Carla Lourdes.
La novela «El ciego que describía el mundo» narra la historia de un invidente que va en taxi desde Jerez a Vigo y ya puede reservarse en librerías.
- Una boda celtista hasta las lágrimas: la sorpresa de Iago Aspas y Claudio Giráldez que emocionó a Valeria y Alberto
- El personal del Meixoeiro, en taxi a trabajar
- El perro más bello del mundo es de Vigo y se llama Hugo Boss: «Lo mejor que tiene es la expresión de la cara, es precioso»
- Las playas de Vigo empiezan a vaciarse
- Muere a los 78 años María Isabel Fraga, la hija de Manuel Fraga Iribarne, durante un viaje humanitario en Madagascar
- La Xunta acelera, con varios camiones, la mudanza de la Casa do Mar al nuevo centro de salud de Moaña que abre sus puertas el lunes
- Diez carreras gallegas exigen más de un 12 para entrar en la universidad
- Aduanas incorporará a su base de Vigo una patrullera de casi 40 metros incautada el pasado verano en el Estrecho