Crisis sanitaria
Confinados en el mar: la industria de los cruceros resiste (de momento) a la histeria por el hantavirus
El de los cruceros es un segmento capital para el Puerto de Vigo, que prevé rebasar las 130 escalas hasta final de año. El crecimiento de los tráficos se topa ahora con las alertas por los brotes de hantavirus y norovirus en los buques «MV Hondius» y «Ambition», respectivamente. Los inversores han penalizado a las grandes navieras en Bolsa, pero no han huido en estampida como sucedió con el covid

Pasajero confinado en el «Ambition», el pasado miércoles en el puerto fluvial del río Garona / Guillaume Pinon

Aunque el escritor y humorista Dave Schilling repudie la idea de unas vacaciones en el mar —«no se me ocurre nada que ofrezca un crucero que no esté disponible en la seguridad de tierra firme», escribió ayer en The Guardian—, son millones las personas que le quitan la razón cada año. O, al menos, que deciden embarcarse en uno de estos buques de ocio. En el año 2025, de hecho, y según la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA, por sus siglas en inglés), se computaron 37,2 millones de pasajeros, récord histórico; nueve de cada diez aseguraron que tenían intención de repetir.
Claro que el estudio de la CLIA (State of the Global Cruise Industry) se difundió hace justo un mes, antes de que se confirmara que los entonces tres fallecidos del buque MV Hondius eran positivos en hantavirus. Pero, pese a la enorme repercusión de este brote, y al de norovirus que se propagó después en el Ambition, no hay señal, al menos de momento, de un impacto severo en esta industria, o de que se produzcan bajas masivas en las reservas. Es un negocio cada vez más relevante para el Puerto de Vigo —el propio Ambition recaló en el muelle de Trasatlánticos el 19 de abril y es uno de los habituales—, que prevé para este año en torno a 120 escalas: el año pasado se contabilizaron 306.127 pasajeros en la ciudad, hito histórico y un 45% más que en 2024.
Si bien todos los analistas especializados en este mercado apuntan que el escrutinio se mantendrá sobre los cruceros y que será vital el cómo se gestionan eventuales contagios a futuro, del virus que sea, los inversores no han escapado en estampida de estos valores. Las acciones de Royal Caribbean Cruises han sufrido un retroceso de algo más del 2% en el último mes, y es cierto que las de Carnival Corporation —opera las navieras Carnival, AIDA o los de la línea Cunard— suman un correctivo próximo al 10%. Pero Viking Holdings se ha revalorizado más del 4%; todas las casas de análisis vinculan el descalabro de Norwegian con las pobres perspectivas económicas divulgadas por su dirección.
De esta lectura sí se puede apreciar cierta huella del covid, puesto que la pandemia terminó de espolear las líneas de cruceros de pequeño y mediano tamaño, como los buques de expedición que opera Viking, precisamente. El Viking Octantis tiene capacidad para 378 pasajeros —la web de la empresa lo destaca como plus—; el Viking Vela hizo escala en Vigo el pasado enero con 488 huéspedes, el mismo día en que el AidaPrima hacía lo propio con más de 3.100. Este domingo arribará al muelle olívico otro de estos buques de menor tamaño, el Silver Spirit, de 198 metros de eslora. El Arvia, con sus 345 metros, visitará Vigo el día 28.
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