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Un vecino emblemático

La historia de «Tocho», el vigués que lleva más de medio siglo pegado a una radio narrando el fútbol en la calle

Cuenta a FARO cuál es su equipo favorito y desvela algunas curiosidades: «No me gusta nada la televisión»

«Tocho», la voz del fútbol por las calles de Vigo

Jose Lores

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Desde hace más de 50 años, Vigo presume de un vecino que informa en la calle de los resultados de la jornada de fútbol en tiempo real. Pegado a una radio desde pequeño, su gran pasión es comunicar a los viandantes cómo van el Celta, el Barça, el Betis, el Madrid, el Coruxo, el Villarreal o el Ourense. Le da igual la categoría: lo hace con pasión y gran entusiasmo. Basta con preguntarle por algún encuentro que se esté disputando para que cuente cómo discurre. Él es Antonio Español Domínguez, más conocido como «Tocho» (25 de diciembre de 1958). Quienes lo conocen aseguran que es muy buena persona, un vigués entrañable. Este fin de semana, se le acumula el trabajo: se disputan muchos partidos a la vez en la recta final de las competiciones.

«Tocho» espera a FARO en una pista de fútbol sala de Coia, barrio en el que vive desde hace muchos años. Es puntual: a las 17.00 horas. Es la misma sobre la que multitud de personas bailan frente a las orquestas en las fiestas de verano, las más clásicas de la época estival en Vigo. Este sitio reúne dos de sus intensas pasiones: la pelota —bien conocida por casi todos— y salir por la noche —le gusta callejear por el Casco Vello el fin de semana—. Aparece acompañado por parte de su familia, que lo quiere y cuida mucho. «Se estuvo preparando desde la mañana para la entrevista», reconoce Juan, uno de sus sobrinos. Tras posar con naturalidad para el fotógrafo Jose Lores con una de sus tantas radios en la mano, que siempre lo acompañan pegadas a la oreja, comienza la charla.

«El Athletic me gusta más que ninguno por sus jugadores y porque sus aficionados me aprecian. Estuve cuatro veces en el viejo San Mamés. Del Celta, soy poco»

Reconoce que «mucha gente» le tiene «mucho cariño». No sabe de dónde le viene el apodo de «Tocho», pero tiene claro que le encanta. Entre las curiosidades que esconde este vecino tan mítico de Vigo, destaca su gran amor por el Athletic Club de Bilbao, el equipo que ocupa su corazón desde hace tiempo. «Me gusta más que ninguno por sus jugadores y porque sus aficionados me aprecian. Estuve cuatro veces en el viejo San Mamés. Del Celta, soy poco», asegura. Curiosamente, ambos equipos se enfrentan mañana por la tarde en el nuevo San Mamés. Otro dato llamativo es que le tiene aprecio al «Coruña», es decir, el Deportivo de A Coruña. Dice que sus seguidores también han sido buenos con él. «A ver si asciende… No lo sé», añade sobre los blanquiazules.

Su sitio de referencia para narrar los resultados de la jornada es Porta do Sol, adonde acude los fines de semana. Principalmente, los sábados. Antes del «bicho», como él llama al Covid-19, iba al centro más a menudo. Coge el Vitrasa en Coia y se baja en el entorno del Concello. «En el Paseo de Alfonso, cuando me ven, me preguntan cómo van algunos equipos. Me conocen mucho», dice. Nació en este barrio. «Desde pequeño, me gusta mucho la radio. También el fútbol», comenta. Una gran influencia fue su tío Belardo, que trabajó en el diario deportivo Marca. También su padre, que era futbolero y socio del Celta, y su abuela, que animaba a los futbolistas celestes en Balaídos. En los aledaños, hace años, «Tocho» informaba de los goles de la jornada. Dice que hace ya años que no entra en el feudo celeste: «Antes, me regalaban entradas».

Con su inseparable radio, no solo se entera de lo que ocurre en los campos —fútbol masculino, femenino y de base—, también del resto de la actualidad. Asegura que la emisora que sintoniza es siempre la misma. «Una de Madrid», detalla. La tele no le gusta «nada». La ve de vez en cuando: «Una película de vaqueros como mucho». Indica que su labor, a veces, se ve recompensada con propina. «Hay un señor que siempre me da 2 euros», indica. «Tocho» representa el amor por las ondas que tanta gente tiene. Entre las generaciones más jóvenes, su lugar lo han ocupado las aplicaciones móviles que ofrecen los resultados en tiempo real de partidos de todo el mundo. Este vecino es feliz con su transistor, su único acompañante: no dispone de teléfono.

Escucha la radio tanto en la calle como en casa, donde, en ocasiones, como asegura su familia, faltan las pilas del mando. Se las quita «Tocho» para su transistor. «Son muchas horas seguidas con el aparato encendido», comenta su sobrino Juan. Esto lo sabe bien su hermana Rosa, que vive con él, con su madre, Antonia, y con su hija Sara. «Es muy bueno. Todo el mundo le tiene mucho aprecio», señala. Hay dos negocios históricos que le guardan un cariño especial: la cafetería Luces de Bohemia y la Taberna A Mina. «Sus dueños son muy buena gente», subraya. No puede decir lo mismo de los viandantes que se meten con él, a quienes les reclama respeto: «Que se porten bien conmigo, que no me insulten. Yo narro bien los partidos».

Vendedor de diarios

«Tocho» echa la vista atrás para recordar sus días como vendedor del periódico FARO DE VIGO: trabajaba de madrugada. «Me compraba todo el mundo», asevera. Lo dejó en la pandemia del Covid. Otra historia que recuerda: cuando, de joven, le tiró un penalti al exportero del Celta Javier Maté. Es, sin duda, una de las personas que hacen que Vigo sea más especial.

Homenaje gráfico en el Casco Vello

A «Tocho», que se deja ver habitualmente por Porta do Sol y su entorno, le encantó el mural creado en 2022 por Iago Losada en la calle Sombrereiros, que desapareció meses después. Hay quien cree que ya se merece una estatua.

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