Hostelería
El histórico restaurante Palo-Palo se despide de Churruca tras casi cuarenta años
La propietaria ha decidido no renovarle el contrato de alquiler
El negocio continuará funcionando a partir de julio en un nuevo local de la calle República Argentina

Alba Villar
El 21 de junio Churruca se quedará sin el que en los últimos 36 años ha sido su gran emblema gastronómico, el restaurante Palo-Palo. Tras sobrevivir casi cuatro décadas en un barrio dominado por los locales de copas y bocaterías, el gerente del local desde hace doce años, Rui Marsillach, se ha visto forzado a tomar la dolorosa decisión de echar el cierre porque la propietaria del local se negó a la renovación del contrato de alquiler porque tiene otros planes para ese bajo ubicado en la calle Martín Códax. «Ha habido tantas anécdotas en todo este tiempo que me es imposible quedarme con solo una. Para mí los clientes, la mayoría muy habituales, son mi familia. Cuando los veo entrar, ya sé lo que van a pedir de la carta», asegura Marsillach.
El Palo-Palo dice adiós a Churruca, pero no a Vigo, porque en julio se trasladará a la calle República Argentina, en pleno centro de la ciudad, integrándose en la cafetería Kavak, donde ofrecerá la misma cocina de toda la vida que tan buen resultado le han dado: pechugas rellenas, bacalao o sus famosas ancas de rana, el plato encumbró al Palo-Palo a la fama.
«Es un cambio para mejor, nos vamos a otro local que está en pleno centro y por donde pasa mucha gente a diario, por lo que seguro que nos irá bien», indica Marsillach. Los precios seguirán siendo los mismos. Hay que tener en cuenta que, en los últimos tiempos, tanto el Palo-Palo como otros establecimientos de Churruca bajaron y mucho la afluencia. Incluso los sábados por la noche, el restaurante ni siquiera se llenaba. Si antes había cuatro empleados (un chef, un ayudante de cocina y dos camareros), ahora solo trabaja Ruy en la cocina y otra persona atendiendo las mesas.

El gerente del Palo-Palo, Rui Marsillach, ayer sirviendo una consumición en la barra. / Alba Villar
Los clientes más fieles, que conocen el traslado, ya han confirmado que continuarán yendo a cenar de forma habitual al nuevo local de la calle República Argentina, en el que hasta hace un año estaba el conocido Dolce&Salato. «He visto crecer a los hijos de muchos que ahora ya son adultos. También he presenciado el lado triste de este negocio: personas que siempre venían y que ahora desgraciadamente han fallecido», rememora emocionado.
Lo cierto es que Churruca ha vivido en los últimos años el cierre sonado de negocios icónicos, como el bar de copas Churruca 20, que cerró el año pasado. El barrio ha ido mudando también hacia el ámbito turístico y ha dejado de reducirse únicamente a una zona de fiesta. Sin ir más lejos, se siguen abriendo constantemente alquileres vacacionales. Es más, en Churruca hay edificios enteros que están destinados a pisos turísticos.
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