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Licitaciones fallidas

Empresas sin solvencia o la volatilidad de los precios ponen en jaque varias obras públicas en Vigo

El Concello se ha visto obligado a declarar desiertos cuatro procedimientos este año, que se suman a las actuaciones bloqueadas en las calles Pazo y Doutor Cadaval

Obras paradas en la rúa do Pazo, en Bouzas.

Obras paradas en la rúa do Pazo, en Bouzas. / Jose Lores

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Pablo Galán

Pablo Galán

Vigo

Este viernes, como es habitual, la junta de gobierno local de Vigo celebrará su reunión semanal para abordar distintos expedientes de los servicios municipales. En el orden del día, figura en uno de los puntos la propuesta de declarar desierto el procedimiento abierto en abril para la contratación de las obras de mantenimiento y mejora del campo de fútbol de Samil, una actuación para la que el consistorio tiene reservados en sus presupuestos más de 585.000 euros y que es muy importante para optimizar la seguridad de las instalaciones. Sin embargo, habrá que esperar más de lo previsto para que sea una realidad, puesto que al no existir la posibilidad de adjudicar los trabajos, el Concello deberá reiniciar el expediente, dilatando notablemente los plazos.

Lo que podría ser una mera anécdota en el ajetreado día a día de una administración local se está convirtiendo en un problema en los últimos meses en el Concello vigués, que tiene ya hasta seis obras en jaque en lo que va de 2026 debido principalmente a los problemas de solvencia que están mostrando algunas de las constructoras a las que se han encargado determinados proyectos, pero también a que diferentes contratos empiezan a resultar poco atractivos por el volátil escenario geopolítico y económico global, que está disparando los precios de los materiales de construcción y obligando a las empresas a mirar hasta el último céntimo para evitar caer en pérdidas, puesto que el tiempo que pasa desde la presentación de las ofertas hasta la ejecución de las obras no suele bajar de los seis meses.

Como informó FARO, uno de los proyectos bloqueados es la reforma de la rúa do Pazo, adjudicada en abril de 2025 a la constructora Oresa como parte del Plan de Sostenibilidad Turística del Casco Histórico de Bouzas y que, con un presupuesto de licitación de 432.298 euros, debía haber concluido a finales del año pasado, algo que no sucedió porque la sociedad renunció al contrato por encontrarse «en situación de insolvencia inmediata», un escenario que ha dejado empantanada la reforma de la céntrica Doutor Cadaval, que se contrató con una filial del grupo Oresa.

Y, como no hay dos sin tres, las actas municipales reflejan que esta constructora se postuló incluso este mismo año para hacerse con otra obra incluida en el plan turístico de Bouzas para su mejora paisajística y ambiental que salió a concurso por casi 398.000 euros y que nunca llegó a adjudicarse. Oresa, que competía con el contrato con otro licitador (Miguel Ángel Gullón Fernández), fue elegida como adjudicataria, pero no fue capaz de aportar la garantía necesaria, por lo que se determinó su exclusión del procedimiento, abriendo la puerta a la otra empresa, que también «carecía de solvencia económica e financeira», lo que obligó a declarar desierto el concurso y a propiciar un segundo golpe al ambicioso proyecto de 2 millones de euros conseguido por el Concello para Bouzas.

Los problemas para el consistorio en materia de obra pública no se quedan en las actuaciones antes mencionadas, sino que también tendrán que esperar para ser una realidad otros dos proyectos que la junta de gobierno local acordó declarar como desiertos, la renovación integral de la instalación hidráulica en el pabellón de O Berbés al agotarse la vida útil de la actual y la rehabilitación del muro de cierre y contención del camiño Galindra, en Castrelos, a los que iba a destinar 164-268 y 86.343 euros, respectivamente.

En el caso del equipamiento deportivo, el problema fue muy similar al de la mejora paisajística y ambiental en Bouzas. En el caso de O Berbés, únicamente una empresa (Obras e Ingeniería Vigo) presentó oferta en el plazo habilitado para acometer la obra, pasando todos los filtros del departamento municipal de Contratación hasta que llegó el momento de que presentase la documentación requerida para aprobar la adjudicación. Sin embargo, por unanimidad, la mesa de contratación rechazó el argumentario de la constructora «ó entender non presentada correctamente a documentación acreditativa da solvencia económica e financeira». Mientras, en la obra del muro en Castrelos, la empresa Rofervigo, también la única licitadora en ese procedimiento, ni siquiera llegó a presentar el papeleo habitual para finalizar con éxito los concursos públicos.

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