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Apertura a la ciudad

Los tesoros ocultos del Puerto de Vigo: escudos navales tallados en piedra, el Vitrasín, mapas antiguos...

Carlos Botana reivindica el valor del Taller y del Archivo como guardianes de su operativa y su memoria

Refuerza la idea de abrir a la ciudad el patrimonio histórico portuario mientras se impulsan servicios esenciales

Foto de familia con Botana y Marín con los trabajadores del archivo y el taller del Puerto de Vigo.

Foto de familia con Botana y Marín con los trabajadores del archivo y el taller del Puerto de Vigo. / FDV

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J. C.

El corazón operativo y la memoria documental del Puerto de Vigo protagonizaron este jueves una jornada de puertas adentro en la que la Autoridad Portuaria quiso poner rostro y valor a dos de sus engranajes menos visibles, pero más decisivos: el Taller y el Archivo. El presidente de Praza da Estrela, Carlos Botana, y el director, Rubén Marín, recorrieron ambos departamentos para conocer de primera mano un trabajo que consideran de «máxima importancia» para el funcionamiento presente del puerto y para la conservación de su legado histórico.

La primera parada fue el Taller, un espacio de unos 1.000 metros cuadrados en el que trabajan 14 profesionales y que, según avanzó el puerto, incorporará de forma inmediata a cuatro nuevos empleados. El refuerzo llega para apuntalar un servicio que actúa como primer interviniente ante cualquier avería y que sostiene tareas críticas para la actividad portuaria, desde el suministro de agua y electricidad a los buques hasta actuaciones de mantenimiento indispensables para que la operativa no se detenga.

Pero la visita dejó también una lectura patrimonial. Entre herramientas, maquinaria y piezas de trabajo, los responsables portuarios pudieron comprobar la existencia de auténticos tesoros ligados a la identidad viguesa. Uno de ellos es un escudo naval tallado en piedra, que será rehabilitado antes de ser reubicado en los jardines del paseo de As Avenidas como homenaje a la historia marítima de la ciudad.

El personal del Taller mostró además la vieja maquinaria de un reloj que lució en la fachada de la primera estación marítima de Vigo y que fue restaurada por una de las trabajadoras, así como antiguos convoyes ferroviarios conservados en las instalaciones. Uno de ellos será donado a un museo del tren para su difusión nacional, mientras que otro será restaurado por el propio equipo del Taller para integrarlo en el patrimonio histórico del Puerto.

Vitrasín

Botana y Marín pusieron igualmente en valor el «Vitrasín», un vehículo histórico fabricado en los talleres de la Autoridad Portuaria en 1968 para transportar combustible al faro de Cíes. Reparado y restaurado en 2010 por trabajadores del Puerto, hoy recibe a los visitantes del Archivo como una pieza cargada de memoria y simbolismo.

Botana repasa unos documentos históricos en el archivo.

Botana repasa unos documentos históricos en el archivo. / FDV

Precisamente el Archivo fue la segunda gran estación de la jornada. Situado junto al Taller, la Autoridad Portuaria lo reivindica ya no solo como un depósito documental, sino como un verdadero centro de gestión del conocimiento. Allí se conservan planos originales de muelles e infraestructuras, registros de más de un siglo de antigüedad y documentos que permiten reconstruir la historia de las empresas y transformaciones que hicieron del Puerto de Vigo un referente marítimo.

Ese fondo, que la archivera Fabiola Riveiro se encarga de catalogar, digitalizar y proteger, enlaza directamente con la estrategia ya anunciada para trasladar el archivo histórico al Tinglado y abrirlo a la ciudadanía. La idea de fondo es doble: liberar espacio en el muelle comercial para actividad logística y empresarial y, al mismo tiempo, sacar a la luz una parte esencial de la memoria de Vigo.

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