Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | José María Fonseca Moretón Presidente del grupo Terras Gauda y del jurado de la Bienal de Cartelismo Terras Gauda - Concurso Francisco Mantecón

«Llegar a 2.100 carteles del nivel que tenemos es algo increíble»

«Si esto sigue así, no podremos afrontarlo solos. Aunque tenemos ayudas, hay que darle un enfoque nuevo»

José María Fonseca, sentado, con su hijo Antón Fonseca.

José María Fonseca, sentado, con su hijo Antón Fonseca. / María Muina

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

La Bienal Internacional de Cartelismo Terras Gauda-Concurso Francisco Mantecón alcanza su 25 aniversario con un hito histórico de participación: 2.120 propuestas llegadas de 83 países de los cinco continentes. José María Fonseca, no imaginaba que pudiera llegar a tanto cuando lo creó en homenaje a su amigo Francisco Mantecón, autor del diseño de la bodega en sus inicios. Desea que Galicia «tome conciencia» de lo logrado y le de «la dimensión que tiene».

En el discurso de inauguración de esta edición destaca que la bienal se ha convertido en una de las tres de las citas de cartelismo más relevantes del mundo...

En el mundo del diseño en las redes sociales, en las universidades, en la Organización Mundial del Diseño [WDO] y demás, está considerada así. Hay cuatro países con tradición increíble: Polonia, México, Taiwán y Estados Unidos. Y ahí estamos nosotros. El que vea la exposición y lo que hay allí, ya se da cuenta. Llegar a 2.100 carteles del nivel que tenemos es algo increíble. Cuando empezamos a exponer, había de todo. Pero, como cada vez lo convocan más organizaciones serias de diseñadores y universidades, ya no vienen principiantes. El nivel es cada vez más alto y se ve. Me asusto: ¿Cómo puede haber 2.100 carteles sobre un tema y tan buenos?

¿A qué atribuyen esta repercusión y este éxito?

Fundamentalmente, al trabajo ímprobo de María José Sánchez, que lleva la comunicación y es completamente sensible a esto. Captó la idea desde el primer momento y lo cogió con un interés desmesurado. Es una interlocutora magnífica con gente del mundo del diseño. Y otra cosa fundamental fue la decisión de presentar todos los carteles. En los primeros años, poníamos paneles en la bodega y hacíamos jornadas de puertas abiertas. Nos creaba un problema grande porque impedía el trabajo normal y no podían ser muchos días. Eso me hizo acariciar la idea de presentar todos los originales. De todas los bienales, somos la única del mundo que lo hace. Ver esos 2.000 carteles en la estación marítima impresiona.

Se les va a quedar pequeña la estación.

Estoy dando muchísimas vueltas a eso. Tenemos que tomar conciencia en Galicia de lo que tenemos, de todas las relaciones internacionales y el apoyo incondicional del mundo del diseño en España. Llegados a este punto, o somos conscientes o esto ya trasciende a una empresa privada como Terras Gauda. Si esto sigue así, no podremos  afrontarlo solos. Aunque tenemos ayudas, hay que darle un enfoque nuevo. Si sigue así, ya no hay espacio físico. Tenemos 2 años para darle una vuelta, pero lo de este año es increíble.

Han recibido propuestas de colaboración del concurso internacional de diseño de Taiwán y de la bienal de México.

Años anteriores, ya habíamos tenido el respaldo incondicional de las grandes asociaciones de diseño, que son muy cautas en estas cosas para que no se meta gente que no debe. Este año nos ha escrito el presidente de la Organización Mundial del Diseño; el presidente de la bienal de México, que es una de las más importantes del mundo y nos pide que vayamos a presentarla; y de Taiwán, que pide una colaboración exactamente igual... Son cosas que nos dan una alegría enorme. Sin sala de máquinas, esto es imposible que funcione. Tiene que haber alguien metiendo carbón al motor continuamente y esa es la comisaria, María José Sánchez.

¿Y cómo nació este homenaje a Francisco Mantecón?

Paco y yo éramos íntimos amigos de toda la vida y siempre le admiré muchísimo. Me parecía un auténtico genio de la pintura y del diseño y el tiempo lo confirmó. Me ayudó muchísimo, al principio, en el logotipo de la bodega, las etiquetas, el trabajo de comunicación… Todo lo que tiene que ver con el diseño. La situación económica que teníamos no era boyante y le pagaba en acciones. Y decía: «Ah, chatarrero». Cuando empezamos a ver un poco la luz, va Paquiño y se muere. Nos dejó a todo el equipo completamente huérfanos. Un día, Enrique Costas, que era el director, y yo, hablando de cómo sustituir a Paco, se nos ocurrió hacer el concurso de cartelismo. Yo quería hacerlo aquí, en Galicia; con vocación universal, pero en casa. Paco hizo los primneros carteles, que tenemos en la bodega, y siempre llaman muchísimo la atención a los diseñadores. Nació sin pensar en que iba a llegar a donde llegó.

Y en esos más de 23.000 carteles que han acumulado en estas 25 ediciones, ¿cree que hay alguno que haya llegado al nivel de los primeros que atesora de Mantecón?

Sin ningún atisbo de duda. No deja de ser subjetivo cualquier juicio de valor sobre los carteles y estoy seguro de que quedan atrás cosas importantísimas; es inevitable. Hay muchos carteles ganadores y muchos otros que ni siquiera fueron finalistas.

¿Y grandes figuras actuales del arte?

Sí. Y la sensación que te producen es de felicidad, de decir «hemos acertado con esto». Como cuando ganó el diseñador japonés Takahiro Shima [2006], se abrió la plica y resulta que es el catedrático de diseño de la Universidad de Osaka. Recuerdo también al norteamericano de origen mexicano Taber Calderón, con un estudio importante en Nueva York y que, al cabo de dos o tres meses, ganó un concurso del Ayuntamiento de Madrid y sus carteles estaban por todo Madrid. Otro caso fue el belga Thomas Pion, que ganó con una auténtica genialidad: con un solo trazo del mosto que cae de la uva hacía el perfil de la botella. Y resulta que era un diseñador importantísimo. Otro cartel que no ganó, pero era otra genialidad, colocaba cada letra de Terras Gauda en una tabla, cambiaba el orden y ponía «Guardas arte». Dices: «¿A quién se le ocurrirá estas genialidades?». Era de Cádiz. Reflexionaba con Emilio Gil, el hombre que seguramente más sabe de diseño de España, y me decía que «una de las grandes cosas del cartel es el impacto del primer momento». En el jurado somos 7 personas y el sistema que seguimos es el de lo que nos impactan.

¿La vinculación de Terras Gauda con el arte se limita a esta bienal o es aún más intensa?

No voy a ser yo el que descubra ahora la relación de la literatura, la pintura y el arte en general con el vino, desde siempre. En Terras Gauda no somos ajenos y siempre estamos en la medida de lo posible vinculados con todo lo que pasa, pero una empresa tiene los fines que tiene. Hemos tenido un éxito increíble en el mundo del cartelismo y es fundamentalmente donde estamos volcados, pero también estuvimos en el Museo de Arte Contemporáneo, cuando se fundó, o con el Museo do Pobo Galego, del que somos también socios fundadores. Estamos vinculados al arte.

Eso no se debe solo al vínculo histórico del vino y el arte. Tiene que haber algo más por parte de la bodega.

Estas sensibilidades son como cuento, pero nosotros también tenemos y debemos pensar en cómo capitalizar todo esto. El primer fin de una empresa es hacer una gestión económica buena. Si no, no puede hacer lo anterior. Te escribe mucha gente que ve sensibilidad por una serie de cosas pidiendo ayuda y esto no es una ONG. Tiene un componente altruista, pero también egoísta y creo que debe tenerlo.

¿Cree que los empresarios deberían  dar un mayor impulso al arte?

Todo lo que se haga, es poco. Pero también creo que hay una falsa creencia de que los empresarios son gente insensible, que solo piensa en el beneficio económico, pero no hay nada más falso. Hay de todo: gente absolutamente insensible, pero también todo lo contrario. Detrás de los grandes museos, las grandes fundaciones  y las becas de determinadas instituciones, están empresas.

Un deseo para el futuro de la bienal.

Me encantaría que siguiera en este camino; que Galicia y sus instituciones fueran conscientes de lo que tenemos; que le demos la dimensión que tiene; y que dure en la forma en la que lo está haciendo, como diría don Álvaro Cunqueiro, mil primaveras más.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents