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«Encina» y los otros agentes encubiertos que se pusieron en riesgo en Vigo

El responsable de la Sección de Actividades Especiales al mando de los policías que se infiltraron en la banda que introdujo 650 kilos de cocaína por el puerto pone en valor su trabajo: «Es una de las pocas vías que nos quedan para acabar con estas organizaciones criminales»

Los acusados, en la primera sesión del juicio celebrada el pasado viernes. En el resto de las jornadas ya comparecen por videoconferencia.

Los acusados, en la primera sesión del juicio celebrada el pasado viernes. En el resto de las jornadas ya comparecen por videoconferencia. / Marta G. Brea

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Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

«Es una de las escasas vías y herramientas que nos quedan para acabar con estas organizaciones criminales». A través de videoconferencia, el jefe de la Sección de Actividades Especiales (SAE) de la Policía Nacional, una unidad especializada que gestiona operaciones de alto riesgo que involucran a agentes encubiertos en investigaciones contra el crimen organizado y el narcotráfico, puso este jueves en valor la labor de los policías que se infiltran en estas bandas. Lo hizo en el juicio que se celebra en la Audiencia de Vigo contra la red malagueña que en la primavera de 2023 introdujo 651 kilos de cocaína a través del puerto olívico camuflados en envíos comerciales de bananas. Topos policiales se ganaron la confianza de estos narcos y, desde dentro, simulando que podrían facilitarles los medios para sacar la droga del área portuaria y un lugar seguro para descargar los palés, consiguieron desbaratar sus ilícitos planes.

La «actividad encubierta» fue determinante, en palabras de este responsable policial. Los agentes infiltrados, un recurso que también se puso en marcha contra el clan albanés desarticulado en enero de 2025, pusieron al descubierto a esta banda de Málaga supuestamente liderada por Damián R.U., escurridizo narco que está en busca y captura, motivo por el que el juicio se dirige contra los otros acusados, un gijonés y tres malagueños que afrontan 12 años de prisión.

Estos encausados fueron los que se trasladaron a Vigo en abril de 2023 con el fin de llevar los 651 kilos de cocaína, divididos en 650 tabletas con un logo de herradura con un perfil de cabeza de caballo, a la ciudad andaluza. No lo lograron: la madrugada que partían con la droga en un camión por la carretera de Camposancos los cuatro fueron detenidos en el colofón de la exitosa operación policial.

«Arriesgan» su vida y las de sus familiares

El jefe de la SAE destacó la peligrosa e indispensable labor que realizan los agentes infiltrados y la «dificultad» de disponer de policías que, como estos, «se compliquen la vida» y decidan «arriesgar su vida y la de sus familias» para luchar contra el crimen organizado. Una de las cuestiones más importantes en estas operaciones es «preservar su seguridad», motivo por el que se les conoce a través de códigos, de nombres ficticios.

«Encina» fue, por ejemplo, uno de los efectivos que tuvo un papel destacado en esta investigación, contactando directamente con el líder de la banda a través de Telegram y participando en las reuniones con los narcos. Instagram fue otra red por medio de la cual se comunicaban.

El responsable policial justificó que, entre otras cuestiones que criticaron las defensas, no se entreguen los teléfonos móviles de estos agentes para acceder a las conversaciones mantenidas con el grupo criminal porque los terminales registran «toda la vida profesional y personal» de los policías las 24 horas del día y los siete días de la semana.

«Se solicitó la entrega de esos teléfonos, pero se les explicó que no puede ser por motivos de seguridad, es un riesgo elevadísimo que esa información pueda acabar en manos de las organizaciones delictivas», indicó. Estos policías encubiertos sí han sido citados para declarar en el juicio, por videoconferencia y con su imagen distorsionada para proteger su identidad.

Nuevas rutas desde sudamérica

La banda malagueña puso el ojo en los puertos gallegos, concretamente en los de Vigo y Marín, para traer a España droga desde Colombia y otros países sudamericanos y variar la ruta que ya tenían establecida hasta Algeciras.

Necesitaban «abrir nuevas relaciones» y colaboraciones ilícitas en Galicia y aquí fue donde entraron en juego los policías infiltrados, que se ofrecieron para ayudarles a sacar la droga del puerto olívico, llegando a alquilar una nave para simular que, efectivamente, contaban con los medios para cooperar con el plan delictivo.

El peligroso viaje a Colombia y las reuniones en un bar y una peluquería

Tras la sesión de cuestiones previas del pasado viernes, en la sesión de ayer empezaron a comparecer los policías nacionales que participaron en la investigación, que, junto a la SAE central, involucró a grupos como Greco Galicia o UDYCO Vigo. El jefe del grupo operativo de esta última unidad, que estuvo en los primeros meses de la investigación, relató que las pesquisas se iniciaron tras recibirse una alerta de la DEA y que entre julio y agosto de 2022, ya con agentes encubiertos en el dispositivo, hubo tres reuniones en las que los narcos empezaron con los preparativos para introducir cocaína por el puerto vigués. Una de esas citas fue en un bar olívico y otras dos tuvieron como escenario Málaga, concretamente una peluquería donde se reunieron «a puerta cerrada» y una vivienda particular.

Un dato llamativo es que, pasado el tiempo, la investigación llegó a archivarse provisionalmente a raíz de que la organización criminal identificase a un coche policial de los que estaba en las vigilancias y por la insistencia del líder de los narcos para que uno de los policías infiltrados viajase a Colombia a entrevistarse con los dueños de la droga, lo que suponía un riesgo elevado para el agente.

Pero la causa se reactivó poco después ya que la banda delictiva, que tenía «muchos compromisos» para traer cargamentos de cocaína a España, «relajó esta última exigencia», lo que permitió seguir adelante hasta que en abril de 2023 se produjeron las detenciones y la incautación de la droga que llegó a Vigo.

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