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Movilidad

Rechazo de la oposición en Vigo al modelo de zonas de bajas emisiones aprobado por el gobierno de Abel Caballero

El PP plantea retrasar la imposición de multas y el BNG retirar el proyecto en su totalidad

Tráfico en la confluencia entre Gran Vía y Urzáiz, en Vigo.

Tráfico en la confluencia entre Gran Vía y Urzáiz, en Vigo. / Marta G. Brea

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Pablo Galán

Pablo Galán

Vigo

Rechazo frontal de los grupos de la oposición en el Concello de Vigo a la ordenanza que regulará las zonas de bajas emisiones (ZBE), aprobada hace unos días por el gobierno municipal y que debe someterse a consideración del pleno. Para ese debate, tanto PP como BNG han registrado enmiendas que van desde retrasar «al máximo posible» la aplicación de multas a los conductores, como solicitan los populares, a la retirada de la ordenanza, piden los nacionalistas.

La presidenta del PP vigués, Luisa Sánchez, asegura que las enmiendas elaboradas por su formación «buscan mejorar» el proyecto normativo, pero también «poner de manifiesto la chapuza que ha supuesto la creación y tramitación de este proyecto restrictivo de la movilidad que impuso el Gobierno de Pedro Sánchez». En este sentido, los populares solicitan que se amplíe a 18 meses la moratoria de multas, así como crear una autorización anual de acceso para los vecinos con rentas más bajas. Por otro lado, el PP pretende que el sistema de autorizaciones esté operativo desde que entre en vigor la ordenanza y habilitar un teléfono de información y una oficina presencial para resolver dudas.

«El gobierno de Abel Caballero lleva cuatro años tramitando unas ZBE diseñada y desarrolladas desde el oscurantismo, con importantes carencia y deficiencias», destaca Sánchez, que urge también mejorar el transporte urbano, la actualización del Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) o adelantar la estrategia «Vigo Ecodriving», que premiará a aquellos conductores con prácticas sostenibles al volante.

Por su parte, el BNG plantea directamente una enmienda a la totalidad de la ordenanza, argumentando que «insiste nun modelo fracasado a nivel ambiental e inxusto socialmente». En este sentido, el portavoz nacionalista, Xabier P. Igrexas apunta que el desafío debe ser un modelo de movilidad alternativo al vehículo privado con un mejor transporte público y alternativas a pie o bicicleta. «Estamos a tempo de evitar unha nova equivocación e de sentar as bases dun modelo de cidade que enfrente de verdade a situación de emerxencia climática», explica Igrexas.

Junto a la enmienda a la totalidad, el BNG coincide con el PP en señalar la necesidad de activar el procedimiento para la revisión del PMUS, abriendo un proceso participativo que permita realizar sugerencias y dejar atrás el documento que está en vigor desde 2020.

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