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El ADN incrimina al presunto agresor sexual de un adolescente en los baños de Vialia

Condenado por violar y matar a un bebé hace más de 25 años, el juez ha dado impulso de cara a juicio a la causa por los hechos ocurridos en el centro comercial en junio de 2025

El magistrado concluye que el investigado actuó usando «intimidación» dadas las expresiones proferidas al menor, al que supuestamente atacó tras encerrarlo en el «pequeño habitaculo»

El investigado, en el juicio por la violación y crimen del niño al que mató en Torrecedeira en 1999.

El investigado, en el juicio por la violación y crimen del niño al que mató en Torrecedeira en 1999. / FdV

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Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

La investigación judicial por la supuesta agresión sexual sufrida por un adolescente de 17 años hace ya casi un año en los baños del centro comercial Vialia ha tocado a su fin. El magistrado instructor acaba de dar impulso a la causa de cara al juicio que sentará en el banquillo a Francisco Javier Campos Triñanes, un hombre que en la actualidad ronda los 60 años de edad y que tiene un grave antecedente penal en su historial delictivo: una condena de 25 años de cárcel por haber violado y matado a un niño de solo dos años en 1999 en un piso de la calle Torrecedeira.

Enviado a prisión provisional por los hechos actuales, ocurridos la tarde del 26 de junio de 2025, el juez concluye que existen suficientes indicios de la presunta comisión por parte del investigado del delito de agresión sexual que recoge el artículo 178 del Código Penal, que contempla penas de hasta cinco años de encarcelamiento.

El auto con fecha del pasado 17 de abril, que era susceptible de recurso, ordena continuar con las diligencias por los trámites del procedimiento abreviado y da traslado al Ministerio Fiscal y a la acusación particular para que presenten sus escritos de calificación, tras lo cual será el turno de la defensa, todo de forma previa a que se fije la vista oral.

Declaraciones y prueba documental y forense

El instructor considera que las declaraciones practicadas, entre ellas la del menor, y la prueba documental y forense apoyan la existencia de indicios en la supuesta comisión del delito: la agresión sexual denunciada se produjo en un «habitáculo pequeño» que el investigado «se encargó de cerrar», destacándose en el auto que además en los hechos se utilizó «intimidación» por las manifestaciones que el hombre realizó supuestamente a la víctima «a la vez que cerraba la puerta».

También cita la evidencia genética existente, que acreditan el contacto sexual entre el investigado y el menor, y la actitud mostrada posteriormente por el adulto, «al marcharse del lugar solo y a paso apresurado tras haber realizado su acción».

El adolescente había relatado que el varón lo abordó en uno de los habitáculos de los baños de Vialia, entrando repentinamente tras él y cerrando la puerta con un pestillo. El adolescente concretó que intentó evitar el ataque, pero que en aquel espacio tan pequeño no fue posible.

El investigado, mientras, guardó silencio en la comparecencia judicial posterior a su arresto —no trascendió si hubo alguna toma de declaración posterior durante la instrucción judicial—, si bien la defensa, en alguno de los escritos que constan en el procedimiento, negó el delito, alegando que hubo una «participación activa» del denunciante, versión exculpatoria que no prosperó.

Vigilantes de seguridad

En la detención de Francisco Javier Campos fue clave la intervención de los vigilantes de seguridad del centro comercial, que lo localizaron en la zona de la plaza, dando la alerta a la Policía Nacional, que procedió a su detención y que, al consultar sus antecedentes en las bases policiales, se encontró con la antigua condena que tenía este hombre: en 1999 violó de forma brutal al hijo de dos años de su entonces pareja, ejerció sobre el menor gran presión sobre el abdomen y le tapó las vías respiratorias, causándole además hematomas y otras lesiones en múltiples partes del cuerpo, lo que derivó en que el niño acabase falleciendo dos días después en el antiguo Hospital Xeral, en el mismo edificio donde en la actualidad se alza la Ciudad de la Justicia donde será juzgado.

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