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Delincuencia

El robo en taxis aparcados en la calle en Vigo lleva a la instalación masiva de cámaras en los vehículos

El 80% de los conductores ya las han colocado o han iniciado los trámites para contar con videovigilancia

Un caco revienta a pedradas en Ramón Nieto un coche recién comprado y se lleva todo el efectivo que había dentro

Uno de los taxis en los que entraron a robar en Ramón Nieto.

Uno de los taxis en los que entraron a robar en Ramón Nieto. / FdV

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El sector del taxi de Vigo lleva ya un tiempo viviendo en un estado constante de convulsión. A la desproporcionada subida de los seguros que han tenido que afrontar y la competencia «desleal» que llevan ya casi un año sufriendo con Uber, que continúa operando en Vigo sin licencia para hacer trayectos urbanos, se suma ahora también los numerosos asaltos que están sufriendo en sus vehículos.

Si primero fue un atracador, ya detenido, que a punta de navaja se llevó la recaudación y los objetos valiosos de los tres incidentes que protagonizó, en el sector preocupa ahora los constantes robos que se están produciendo en taxis estacionados en la calle durante la noche. Es decir, aquellos conductores que no cuentan con plaza de garaje en su vivienda y están obligados a dejar su vehículo en la vía pública.

En los últimos tiempos se han producido varios sucesos de este tipo. Uno de los más graves es el que se produjo la semana pasada en la calle Ramón Nieto. Un caco reventó a pedradas con una fuerza y violencia desmedidas la ventanilla y la puerta de un taxi que «dormía» en la calle. También causó daños en la consola central del coche. Se trataba además de un automóvil nuevo, pues el taxista lo había comprado hace apenas dos semanas. La denuncia está ya en manos de la policía, que investiga la posible identidad del ladrón, que se llevó todo el efectivo que había en el taxi y alguna joya.

Episodios como este, o los del mencionado atracador, han llevado al colectivo a una instalación masiva de cámaras de seguridad en el interior de los taxis. «Calculamos que el 80% de todos los conductores se han ya interesado en colocar dispositivos de videovigilancia. Desde nuestra asociación hemos hecho una importante campaña para animar a que instalen cámaras el mayor número posible de taxistas», asegura Carlos Gutiérrez, presidente de la asociación Élite Taxi.

Las cámaras se activan en el momento que se percibe algún golpe en el coche, grabando tanto en el interior del vehículo como en la vía pública, con el objetivo de identificar al ladrón. En el caso del asalto en Ramón Nieto, la cámara «pilló» al potencial atracador, por lo que la imagen ya ha sido puesta a disposición de la Policía para facilitar la investigación.

Los taxistas son unos de los grandes testigos del trajín diario de la ciudad. Llevan a viajeros que llegan a Vigo por motivos de trabajo, recogen jóvenes los fines de semana durante la madrugada para trasladarlos a sus casas después de una noche de fiesta o desplazan a familiares y pacientes a los hospitales por motivos sanitarios, entre otros muchos servicios.

Imprescindibles para el buen funcionamiento de Vigo, en su día a día también se enfrentan a situaciones desagradables, especialmente provocadas por clientes problemáticos o delincuentes como el atracador ya detenido recientemente. Es por ello que muchos ya llevan tiempo con cámaras de videovigilancia que graban lo que sucede en el interior del taxi. Por lo general, están ubicadas junto al retrovisor de dentro. Esas cámaras almacenan imágenes que pueden ser aportadas a la Policía en caso de alguna denuncia o investigación. 

«Funcionan como elementos disuasorios. Al ver los rótulos que informan de la presencia de la cámara, los clientes que pensaban irse sin pagar, por ejemplo, ya no lo hacen, y los que planeaban robar o atracarnos, lo mismo», apunta uno de los taxistas que cuenta con una cámara. Se refiere a que en un lugar visible del vehículo, normalmente en una de las puertas exteriores o incluso en el respaldo de los asientos delanteros, es necesario informar a los clientes sobre la existencia de cámaras de videovigilancia y que por tanto van a ser grabados, imprescindible debido a la ley de protección de datos. Hay que tener en cuenta que por lo general son los propios taxistas los que deben asumir los gastos de montaje y funcionamiento del dispositivo, que ascienden a unos trescientos euros.

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