Familia acogedora de Vacaciones en Paz: «Es una experiencia muy satisfactoria, que te marca y de la que aprendes mucho»
La familia de Cecilia Lago lleva dos veranos acogiendo a Brahim Salem y lo ha visitado también en los campamentos saharauis
Solidaridade Galega con Pobo Saharaui busca a 20 familias de Vigo para completar la acogida de este verano

Desde la izq., Brahim, Martina, Yoli, Fabio y Mía. / Cedida
Cecilia Lago González conocía lo que eran los programas de Vacaciones en Paz porque unos amigos de sus padres llevaban mucho tiempo acogiendo a niños de los campamentos de refugiados para evitarles las altas temperaturas estivales y descubrirles la vida aquí. Y es que son 35 los años que Solidaridade Galega co Pobo Saharaui (Sogaps) lleva haciéndolo posible en la comunidad. Sin embargo, esta viguesa «nunca sabía cuándo era el momento». Al final, entró «un poco de rebote» cuando su hermana y su hija, que tenía 8 años, inscribieron a la familia como posible acogedora dando el número de Cecilia. Tras dos veranos con Brahim Salem y una visita para conocer a su familia en su asentamiento argelino lo tiene claro: es «una experiencia única, muy satisfactoria, que te marca y de la que aprendes mucho».
Fue Maite Isla, la presidenta de Sogaps la que la llamó. «Tiene ese don de convencer a la primera», recuerda Cecilia. Quedaban 15 días para que aterrizara el vuelo con los niños y aún les faltaban algunas familias. Parecido a lo que sucede este año, que buscan a 20 más de Vigo para los alrededor de 300 niños que llegarán a principios de julio y se repartirán por toda Galicia —70, en Vigo—, hasta finales de agosto. Cuenta Isla que este año vienen por primera vez hijos de personas saharauis que fueron acogidas de niños. «Once niños ya vienen a casa de sus abuelos», subraya.
El proceso comienza con unas jornadas informativas, en las que reparten hojas de acogimiento sin compromiso. Una vez que dan las familias dan el paso, pasan por una entrevista con una trabajadora social y una formación obligatoria. Durante la estancia de los niños, no estarán solas. Hay 80 personas de Sogaps, además de otros colaboradores, haciendo seguimiento.
Aterrizaje
La familia de Cecilia ofrecía una buena tribu. En casa son tres —con su marido y su hija—, pero comparten la vida diaria con su hermana y sus dos y tienen una pandilla muy unida con muchos niños. Hicieron la formación rápidamente y, al poco, supieron que el niño que iban a recibir era el primero que mandaba esa familia. «Iba a ser nuevo para ellos, igual que para nosotros», recuerda Cecilia y añade: «Como pasa en todos esos casos, se hizo la magia». Los niños suelen disfrutar del programa durante cuatro años, de los 7-8 a los 11-12.
Brahim tenía nueve años en su primer verano, uno menos que Mía. Ella y su primo Fabio, también de nueve, salieron corriendo a abrazarle en cuanto les dijeron quién era en el aeropuerto. «No suelen ser tan afectivos físicamente», explica y asegura que «fue el momento que lo cambió todo». «Que de golpe vengan unos locos pequeñitos y te den un abrazo sin saber aún ni quiénes son, le transformó», cuenta. Se lo vieron en la cara.

Brahim y Fabio, que descubrieron que adoran pescar. / Cedida
Advierte que en el primer año hay que tener paciencia. «Los primeros días fueron intensos. Nunca había salido del campamento y lo que conocía del exterior era lo que veía en el móvil, con la poca conexión a internet que tienen», explica. Y la barrera del idioma también fue «enorme» porque hablan un dialecto del árabe que los traductores automáticos disponibles entonces no identificaban bien. Eso ha cambiado ahora con la inteligencia artificial. Mía imprimió emojis y los pegó por toda la casa para que él pudiera señalar cómo se sentía. «Siempre decía que tenía sueño». Luego descubrieron que lo que le pasaba es que echaba de menos a su madre. Se comunicaron con ella, Nana, gracias a una vecina, Alija, que había sido niña de acogida y habla un español muy bueno.
Ese es uno de los objetivos del programa, que sirva de complemento para aprender a hablar castellano, que también les enseñan en la escuela. Además está la convivencia y las revisiones y atenciones sanitarias que necesiten. Por ejemplo, Brahim necesitó visitar mucho al dentista por la dieta que allí llevan.
Visita a los campamentos de Tinduf
La adaptación de Brahim duró tres o cuatro días, pero «una vez que descubrió el mundo, ya nada pudo pararlo». Aunque en los campamentos ellos disfrutan de unas condiciones mejores que la media, con una casa de adobe, no tienen agua caliente ni corriente y el baño es un agujero en el suelo en el exterior. Así que una de las cosas favoritas de Brahim era meterse en la bañera con bombas de jabón. «Aprendió a nadar allí». Comer con cubiertos, una dieta variada, la tortilla de patatas, la carne a la brasa... Le asombraba y le encanta. «Se comía y bebía todo». Le llevaron a parques acuáticos, parques de atracciones... Se integró de maravilla en el campamento de Chapela al que iba Mía e incluso dos de los monitores se unieron a la expedición con la que la tribu viguesa fue a conocer la casa de Brahim en Semana Santa.

Mía y Cecilia, en su visita a los campamentos saharauis. / Cedida
Cuenta Cecilia que en esta visita entendieron «muchas cosas». Vieron que las condiciones son peores de lo que esperaban, pero ellos «viven contentos». «Y son todo hospitalidad. Se privan de todo para dártelo», señala Cecilia. Hablan con ellos «casi a diario». Maite explica que el pueblo saharaui «despierta solidaridad y mucho más». «Es nuestro pueblo hermano y te abre las puertas de su jaima y su corazón». Encuentra paralelismos con la sociedad gallega. «Las abuelas son como las de Galicia, son gallinas que cobijan a toda la familia», sostiene
El primer verano, Brahim estuvo «supernervioso» porque todo era novedad, pero el segundo llegó «como experto conocedor» y «más maduro». «Fue cuando más disfrutó»." Ya tenemos una lista por años, para que puedan venir todos los hermanos, primos y vecinos», cuenta Cecilia.
Todas aquellas familias interesadas pueden contactar por correo electrónico asociacionsogaps@yahoo.es o en el teléfono 986 26 26 37.
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