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Infraestructuras

La ambiciosa transformación de la avenida de Madrid de Vigo alcanza uno de sus hitos: «Ahora empezará lo más visible»

La renovación de las redes está prácticamente finalizada y de forma inminente arrancará la instalación de las nuevas aceras

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Pablo Galán

Pablo Galán

Vigo

Es habitual que administraciones como el Concello de Vigo simbolicen en un acto de colocación de la primera piedra aquellas obras de interés para la ciudadanía. Sin embargo, el que tuvo lugar hace un año tenía un significado algo más especial, puesto que suponía dar el pistoletazo de salida a la transformación integral de un tramo de 2,37 kilómetros de un vial como la avenida de Madrid, que destacaba tanto por ser una de las arterias fundamentales para el tráfico de la ciudad como por un icono del feísmo por sus características vallas metálicas.

Un año después, esa «tortura simbólica que los vigueses soportamos durante tanto tiempo», como describió el alcalde vigués, Abel Caballero, la ambiciosa transformación de autovía en un bulevar urbano avanza al ritmo previsto y está ya al 50% de ejecución, según confirman desde el Concello, en plena disposición de estar concluida en los plazos previstos, que señalaban principios de 2027 como el objetivo temporal para lucir su nuevo aspecto. El presupuesto supera los 13,5 millones de euros, está cofinanciado entre Concello y Gobierno central y lo ejecutan las empresas Oreco y Covsa.

«Será a partir de ahora cuando empezará lo más visible de la obra», explican fuentes municipales, explicando que más allá de la simbólica retirada de las vallas metálicas que dividían los carriles de la avenida, los trabajos se han centrado en la renovación de todas las redes de servicios (cinco kilómetros de tuberías para el abastecimiento, las de pluviales y las de fecales, todas ellas de gran tamaño). En la zona de los concesionarios, por su parte, se ha empezado a colocar ya el bordillo que delimitará las nuevas aceras, que se ampliarán significativamente respecto a lo que había hasta ahora para dar más protagonismo a los peatones. En un par de semana se iniciará la instalación de las baldosas.

Ya se vislumbran, por otro lado, algunos de los cambios en la regulación del tráfico que traerá la nueva avenida de Madrid, al tener los conductores vía libre para usar cualquiera de los tres carriles, impedirse el cambio de sentido justo al final de la zona de concesionarios, la instalación de la turborrotonda en la confluencia con rúa don Gandarón y el nuevo cruce transversal entre Emilia Pardo Bazán y rúa do Vilar. Compaginar la reforma con la circulación ha generado también periódicamente retenciones en la zona, un peaje que se debe pagar para disponer en unos meses de una carta de presentación a la altura de la ciudad.

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