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Puerto

Vigo rinde tributo al «Rías Bajas», el guardián de las señales marítimas de la ría desde 1967

La Autoridad Portuaria reconoce la labor de las tripulaciones del veterano farero y balizador, pieza clave de la seguridad marítima en la ría durante casi seis décadas, que será declarado buque histórico

Foto de familia de trabajadores del Puerto y del Instituto de Estudios Vigueses con el «Rías Bajas» detrás.

Foto de familia de trabajadores del Puerto y del Instituto de Estudios Vigueses con el «Rías Bajas» detrás. / FDV

J. C.

La dársena de Portocultura acogió este martes un homenaje cargado de memoria, emoción y reconocimiento al «Rías Bajas», el histórico buque farero y balizador de la Autoridad Portuaria de Vigo que, tras casi 60 años de servicio, pasará a ser buque histórico el próximo año, siguiendo la estela del «Hidria II» y de la goleta «Evangelina».

El acto, promovido por el Puerto, quiso poner en valor no solo la trayectoria de la embarcación, sino también la de las tripulaciones, fareros y técnicos que durante décadas hicieron posible el mantenimiento de la señalización marítima de la ría y de su entorno. Una labor silenciosa, constante y esencial para la seguridad de la navegación.

Construido en 1967 por Construcciones Navales Yarza —la factoría que hoy forma parte de Rodman Polyships—, el «Rías Bajas» sustituyó entonces al veterano «Ramiro Pascual», un barco de 1933 que había prestado servicio durante años en las rías de Arousa, Pontevedra y Vigo. El relevo marcó un salto en modernidad y fiabilidad en una tarea tan estratégica como el cuidado y mantenimiento de las señales marítimas.

La misión del buque, encomendada entonces por la antigua Junta de Obras del Puerto, hoy Autoridad Portuaria de Vigo, sigue siendo la misma: garantizar el correcto estado de las cerca de 80 señales marítimas que orientan a las embarcaciones en la ría viguesa y zonas próximas. Con 25,42 metros de eslora, 6 de manga, un desplazamiento de 123,52 toneladas de registro bruto y una velocidad punta de 9 nudos, el «Rías Bajas» sigue siendo hoy una pieza operativa de primer nivel en la seguridad marítima local.

En 2021, el astillero Armada acometió una profunda restauración del barco, con una inversión superior a 141.000 euros, dentro de la estrategia Blue Growth del Puerto, orientada también a la recuperación del patrimonio marítimo histórico de Vigo. Desde entonces, la embarcación ha seguido prestando servicio en el mantenimiento del balizamiento y de la operatividad de las señales luminosas.

Antes del «Rías Bajas» y del «Ramiro Pascual», hubo otro nombre clave en esta historia: el «Faros», un antiguo pesquero remodelado para asumir este tipo de trabajos en tiempos especialmente duros para la navegación en las Rías Baixas. Entonces, una tripulación compuesta por dos patrones, cuatro marineros y un maquinista se turnaba para atender tres rías, asistir a barcos en dificultades, trasladar personas a las islas o llevar víveres. También se encargaban de suministrar petróleo a los faros y de relevar semanalmente a fareros, peones y familias en Sálvora y Ons, en una época en la que la automatización aún quedaba lejos.

La saga de los Pérez

El momento más emotivo de la mañana llegó con el reconocimiento a la familia Pérez, una saga vinculada al Puerto de Vigo a lo largo de tres generaciones. El presidente de la Autoridad Portuaria, Carlos Botana, destacó que personifican «la dedicación absoluta al Puerto de Vigo» a través de Benito Pérez Gondar, su hijo José Miguel Pérez Gómez y su nieto José Miguel Pérez Vázquez, presente en el acto junto a su hermano Benito.

Botana quiso subrayar no solo la profesionalidad de esta familia del mar, sino también su calidad humana. Recordó además el vínculo familiar del actual alcalde de Baiona y expresidente del Puerto, Jesús Vázquez Almuiña, sobrino y primo de trabajadores de la flota, con esta misma tradición marinera.

La Autoridad Portuaria extendió el homenaje al conjunto de tripulantes, fareros y técnicos de señales marítimas que, durante décadas, sostuvieron con su trabajo la seguridad de la ría. Ese agradecimiento quedó simbolizado en una placa conmemorativa instalada en el puente del buque con los nombres de Salvador Blach Gonzáez, Teodoro Ledo Lago, Manuel Martínez Araujo, Pedro Costas Méndez, Perfecto Álvarez Abalde, Antonio Piñeiro Suárez, Enrique Correa Fernández y Roberto Chamorro Iglesias.

Durante su intervención, Botana puso en valor la importancia de esa tarea cotidiana y discreta. «Las señales marítimas son el camino para que los navegantes lleguen a buen puerto y regresen a casa. A todos vosotros, gracias por vuestro esfuerzo y dedicación», afirmó.

El acto reunió a autoridades civiles y militares, entre ellas la delegada de la Xunta en Vigo, Ana Ortiz, representantes del Instituto de Estudios Vigueses y el artista Marcos Puhinger, en una mañana que sirvió para reconocer a quienes durante décadas velaron, desde el mar, por la seguridad de todos los que navegan la ría.

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