¿Puede un niño ser vegetariano? Una experta de Vigo lo cuestiona
La nutricionista viguesa Marta Otero da las claves sobre una dieta vegetariana en menores: puede llevarse a cabo, pero requiere medir mucho los alimentos y revisiones pediátricas bimensuales. Los errores a edades tempranas pueden provocar problemas en el desarrollo

Un comedor escolar en Vigo. / ALBA VILLAR
El pasado mes entró en vigor el Real Decreto 315/2025, una normativa que introduce nuevos criterios nutricionales y de sostenibilidad en los menús escolares españoles. La alimentación tenderá a ser más sana. Uno de los puntos clave de la medida es que iguala los motivos éticos a los médicos a la hora de no comer determinados alimentos. Galicia se queda un paso por detrás y no está previsto que se aplique esta condición porque la gestión de los comedores depende de la Xunta. El conselleiro de Educación, Román Rodríguez, afirmó que en la comunidad solo se garantizarán menús específicos por motivos de salud, es decir, alergias o intolerancias. Por tanto, aquellos niños vegetarianos o veganos no siempre tendrán sus necesidades cubiertas en los centros escolares. En Vigo son excepción los colegios gestionados por FOANPAS que sí que contemplan esta posibilidad.
Pero, ¿puede un niño ser vegetariano o vegano?, ¿es la dieta una decisión de los padres o debe ser de los menores? Si una familia practica este tipo de dieta, debe tener en cuenta algunos factores antes de aplicarla a los más pequeños. La nutricionista viguesa Marta Otero lanza algunas claves en base a su propia experiencia trabajando con personas que no comen animales.
Desde su punto de vista, en adultos es una opción que no tiene mayor problema: cualquier dieta vegetariana se puede llevar a cabo si hay control y buena complementación. Sin embargo, en niños entran en juego la responsabilidad absoluta sobre todo lo que ingieren. «El principal problema surge con aquellos padres veganos o que no consumen huevos y leche y quieren aplicarlo a su hijo. No hay fórmula de origen vegetal», explica.
Menos inconvenientes dan los que sí consumen lácteos, pero también con especificaciones. «En ese caso habría que empezar a prestar atención cuando les toca introducir carne y pescado, a los seis y ocho meses. Tienes que garantizar que el niño consume proteínas, mezclando las vegetales con cereales. Por ejemplo, las lentejas son una proteína pero para que sea completa en el plato también tiene que haber arroz», dice Otero. La clave es medir todo bien.
Eso sí, advierte que controlar lo que se come no llega: «Yo recomendaría hacer una revisión pediátrica cada dos meses porque pueden provocarse retrasos en el crecimiento, anemias, déficit proteíco y problemas musculares si se está haciendo incorrectamente. No es lo mismo que los adultos, que ya cerraron esta etapa». También pone el foco sobre el gasto calórico de los niños, mucho mayor que el de los adultos, pues pasan más tiempo en movimiento.
¿Un capricho? «Ser vegetariano o vegano es una elección ideológica, muy respetable, pero un niño no tiene la capacidad para tenerla por sí mismo y le estamos limitando a un grupo de alimentos muy grande que no sabemos si a la larga van a querer mantener», opina Otero, que ya vio en consulta a algunos adolescentes contrariados con sus padres. Para ella, es preferible esperar a que tomen la decisión por sí mismos.
¿Y si es el niño el que expresa deseo de no comer carne? En este caso, la viguesa considera que la edad ideal para empezar sería alrededor de los 14 años o, en caso de las chicas, un año después de la primera regla, cuando el desarrollo corporal está más estabilizado.
Camuflar un TCA
La nutricionista sostiene que en edades adolescentes muchas veces estas ideas aparecen para camuflar un trastorno de la conducta alimentaria. «Cuando empiezas a fijarte tanto en que lleva esto o lo otro y ves el cuerpo cambiar pueden juntarse ambas cosas», afirma.
Insiste en que la clave siempre es suplementar bien y saber qué comer: «Partiendo de esa base no hay ningún problema, es una buena dieta y consumimos proteínas en exceso».
Dieta paleolítica
En los últimos años se puso de moda la dieta paleolítica, un plan inspirado en la alimentación de la prehistoria. Incluye sobre todo carne, pero también pescado, huevos, frutos secos, frutas y verduras. Pero no granos, legumbres y productos lácteos, grupos que comenzaron a consumirse después del auge de la agricultura. «Te faltan hidratos de carbono y hay mucho colesterol. Yo estoy en contra de todas las dietas de moda. La clave es cuanto más variedad mejor y hacer ejercicio de forma constante», concluye la experta.
Suscríbete para seguir leyendo
- No cojas pájaros del suelo: la Sociedad Española de Ornitología recuerda lo que debes hacer si encuentras una cría fuera de su nido
- Hallan con vida a la vecina de Beade desaparecida desde el domingo por la tarde
- «Las primeras medidas para reducir las bajas laborales irán este mes. Estoy seguro de que bajarán las cifras»
- Una plantilla de 70 personas, entre ellos 30 socorristas, se ocupará este verano del parque acuático y complejo de Monterrei
- Nuevo paso para que se pueda viajar en AVE desde Galicia a otras comunidades del Norte sin pasar por Madrid
- La reapertura del policlínico Cíes lleva ocho meses paralizada a la espera de una autorización de la Seguridad Social
- La ambiciosa transformación de la avenida de Madrid de Vigo alcanza uno de sus hitos: «Ahora empezará lo más visible»
- Muere el patrón de una embarcación de recreo en Chapela al caer al mar, mientras su lancha seguía navegando sin rumbo
