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Cuentas de Audasa

El negocio redondo de la AP-9: la concesionaria reduce el gasto en conservación de la autopista mientras logra unos beneficios históricos

Los gestores de la autopista consignaron una inversión en reposición por debajo de la media de la red de carreteras de su titularidad

Los más de 100 millones de ganancias registrados el año pasado multiplican por 30 el dinero destinado a arreglar el firme de los casi 220 kilómetros del vial

Obras en la AP-9 a su paso por Santiago.

Obras en la AP-9 a su paso por Santiago. / Antonio Hernández Rios

Pablo Galán

Pablo Galán

Vigo

El Grupo Itínere es perfectamente conocedor de que tiene en la gestión de la AP-9 una verdadera gallina de los huevos de oro, tal y como queda de manifiesto con cada una de las publicaciones de resultados que Audasa comunica a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). En su última cuenta de resultados, correspondiente a todo el ejercicio 2025, el beneficio neto de la concesión de la autopista superó por primera vez la barrera de los 100 millones de euros tras una facturación tambien de récord que rozó los 232 millones, que supone siete de cada diez euros de la cifra de negocio de todo el Grupo Itínere, la matriz de Audasa.

Esos 100,8 millones de ganancias netas, casi un 12% más que en el ejercicio anterior, contrasta con los gastos que afrontó en 2025 la concesionaria de la AP-9 en actuaciones de reposición de la autopista, poco más de seis millones de euros que suponen un 3,7% menos que en 2024, de los que alrededor de 3,3 millones fueron para arreglar los firmes de la carretera por la que cada día circularon de media 27.839 vehículos, una cantidad que no deja de crecer al no existir una alternativa competitiva y que se traduce en una mayor facturación para la concesionaria, cuyos beneficios multiplican por 30 los fondos destinados a arreglar la calzada.

Estos datos de mantenimiento están recogidos en el «Estado de información no financiera» que el Grupo Itínere someterá a debate en la junta de accionistas de 2026 convocadas para finales del presente mes de mayo. Las cifras presentadas recogen que la inversión en actuaciones de reposición en la AP-9 (27.400 euros por kilómetro) están por debajo de la media de las cuatro autopistas que gestiona el grupo, que desembolsó por cada uno de los 468 kilómetros bajo su responsabilidad 28.700 euros. La principal destinataria de este gasto ha sido la AP-66 que enlaza Asturias con Castilla y León, en la que el gasto por kilómetro superó los 46.000 euros, mientras que la firma Audenasa, gestora de la AP-15 en Navarra, recibió 28.400 euros por kilómetro, también por encima de la AP-9. Además del firme, la memoria elaborada por Itínere recoge que el gasto en reposición busca mejorar también túneles, estructuras o la señalización.

La junta de accionistas ordinaria que tendrá lugar a finales de mayo se celebrará cuatro meses después de que el grupo, en una reunión extraordinaria, acordase la distribución de cerca de 110 millones de euros con cargos a sus beneficios de ejercicios anteriores que han ido a parar a los fondos de inversión (Algemene Pensioen Group y Swiss Life) que se reparten casi al completo la titularidad. En la documentación que se ha entregado a los accionistas para la cita de este mes se vuelve a dejar clara, además, la advertencia de que un eventual rescate o modificación de la concesión «implicaría el derecho de las sociedades concesionarias a ser debidamente compensadas e indemnizadas».

Se hace referencia, de esta manera al expediente que tiene abierto la Comisión Europea al Gobierno de España por la prórroga aprobada en el año 2000 de la concesión que amplió la vigencia de la misma 25 años más. Bruselas ve clara la ilegalidad de aquella operación, pero el actual Ejecutivo sigue defendiéndola y todo apunta a que el asunto acabará en la mesa del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Itínere expone también en la documentación que no cuenta «con ninguna notificación al respecto ni son parte en el procedimiento que se pudiera desarrollar». Mientras todo permanezca igual, las cifras que reflejan las cuentas de la AP-9 certifican que la autopista seguirá siendo un auténtico negocio redondo para sus propietarios.

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