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Entrevista | Pablo de San Mateo Morán Magistrado de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Vigo

«Hay un claro repunte de la violencia de género entre los jóvenes con nuevas formas delictivas»

«En la población joven no vemos tanto esa violencia sistemática tradicional del machaque y el menosprecio, pero ha surgido una violencia digital de la mano de las redes sociales. Hay que concienciar de que eso también es violencia machista»

«La nueva competencia de delitos sexuales ha derivado en entre un 20 y un 30% más de trabajo. El segundo juez es una muy buena noticia pero hacen falta más funcionarios»

Pablo de San Mateo Morán es magistrado de violencia de género en Vigo desde hace casi dos años.

Pablo de San Mateo Morán es magistrado de violencia de género en Vigo desde hace casi dos años. / Jose Lores

Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

Pablo de San Mateo Morán cumplirá este verano dos años como magistrado de Violencia sobre la Mujer en Vigo. Leonés de nacimiento aunque criado en Asturias, este juez de 31 años de edad alerta del repunte de la violencia de género entre la población más joven con «nuevas formas delictivas» que vienen de la mano de la mensajería instantánea y las redes sociales. Celebra la inminente llegada a la ciudad del segundo magistrado especializado en un momento en el que la carga de trabajo ha crecido tras asumir todos los delitos sexuales y en una sección judicial en la que las mañanas son «frenéticas». «Aquí no para nadie», resume.

La Sección de Violencia sobre la Mujer ganó en octubre nuevas competencias...

Sí, eran las que ya se regulaban como tal en el convenio de Estambul, que incluye otras formas de violencia contra la mujer más allá de la pareja, que era lo único que hasta esta reforma contemplaba la ley española. Ahora asumimos todas las agresiones sexuales en las que las víctimas sean mujeres mayores de edad, los acosos y otros delitos ya muy excepcionales. El aumento notorio lo hemos visto en las agresiones sexuales, que han supuesto entre un 20 y un 30% más de trabajo. También estamos instruyendo nuestro primer procedimiento de trata de mujeres.

Detalla que ha asumido los delitos sexuales en los que las víctimas son mayores de edad. ¿Y si son menores?

Eso fue objeto de una controversia reciente. La modificación legislativa no lo concretó, pero una reciente sentencia del Tribunal Supremo del pasado 28 de enero dictamina que si las víctimas son menores de edad la competencia es de la Sección de Violencia contra la Infancia. Y allí donde no exista esta sección, como ocurre en Vigo, esos delitos deben ser asumidos por las secciones de Instrucción. En atención a esa sentencia, aquí los casos de menores se están enviando a Instrucción, pero parece ser que ya se ha elevado alguna cuestión de competencia. Es un tema controvertido.

Ya investigaba las agresiones sexuales en el seno de la pareja. ¿De qué tipo son las que también les llegan ahora, en las que no existe ese vínculo afectivo?

La casuística es amplia, pero una buena parte de los casos son de personas que se conocen en el ámbito nocturno. Y hemos tenido bastantes en los que se ha denunciado sumisión química. Lo que estamos haciendo es obtener y remitir muestras al Instituto Nacional de Toxicología para aclarar si ha habido sumisión o no, porque muchas veces hay de por medio consumo de alcohol, y en caso afirmativo saber de qué tipo.

En mayo se incorporará a Vigo el segundo juez especializado en violencia machista.

Sí. Desde enero estoy asumiendo yo las dos plazas de la sección y la previsión es que el nombramiento del nuevo juez se publique el 4 de mayo en el BOE. Es una muy buena noticia porque redundará en mayor agilidad en la resolución de los procedimientos.

El juez, en un momento de la entrevista realizada en su despacho de la Ciudad de la Justicia de Vigo.

El juez, en un momento de la entrevista realizada en su despacho de la Ciudad de la Justicia de Vigo. / Jose Lores

¿Cómo es el trabajo en Violencia sobre la Mujer? Es un órgano que funciona como una especie de juzgado de guardia día tras día...

Aquí cada mañana la Policía presenta sus atestados con los detenidos. Son casos que en el mismo día derivan en juicios rápidos o en comparecencias para decretar la situación personal de los arrestados, incoándose las preceptivas diligencias previas. Las órdenes de protección también hay que resolverlas en un plazo máximo de 72 horas. Y después están todos esos asuntos en los que hay que ir practicando prueba: un día el investigado, otro día los testigos, etc. Y el papel del día a día. Y todo ello sin olvidarnos de los juicios civiles.

¿Es especialmente penosa la labor? Lo digo porque se junta esa labor urgente diaria con la tramitación de asuntos, algunos de la gravedad de homicidios o asesinatos.

Sí. El trabajo que hay no te permite dedicar el tiempo que te gustaría a cada asunto o debes hacerlo por las tardes, en casa... Porque por las mañanas muchas veces estás a lo que estás: hay mañanas con seis juicios rápidos, con órdenes de protección... y a eso te dedicas. Yo no me siento aquí [en referencia a su despacho] ni 15 minutos seguidos. El ritmo es frenético y aquí no para nadie. Afortunadamente, existe una buena organización por parte de la letrada de la Administración de Justicia y el equipo [de funcionarios] que hay ahora trabaja muy bien.

El segundo juez permitirá que ese ritmo frenético baje...

Sí, al organizar el trabajo entre los dos, una semana estaré haciendo juicios rápidos, es decir, toda esa labor de juzgado de guardia, y la otra no. Podré dedicarle más tiempo a los procedimientos.

La plaza del nuevo magistrado solo ha venido acompañada de un funcionario más. ¿Es necesario más personal?

Definitivamente sí. El trabajo ha aumentado más de un 20%, por lo que el incremento de funcionarios debería ser acorde. Afortunadamente en estas dependencias tenemos sitio para más trabajadores, eso no es problema.

Precisamente las dependencias de la Ciudad de la Justicia han mejorado, mucho, las que había en los antiguos juzgados.

Son muy buenas. Este juzgado ya fue construido adaptado a una arquitectura con perspectiva de género. Los detenidos suben directamente aquí, tenemos sala de vistas propia, sala para investigados, sala para víctimas... Podemos criticar el tamaño y si son suficientes. Ojalá una sala para cada mujer para que pudiesen entrevistarse a solas con su abogado o abogada. Pero las instalaciones son óptimas.

Pese a la labor de concienciación contra la violencia machista, en este juzgado apenas se baja de la media de tres detenidos diarios. Desde su experiencia, ¿qué está pasando?

Sí, la media es de dos o tres detenidos al día. Y ha habido jornadas de hasta cinco. Pero la media es esa y no baja. A la hora de hablar de esta situación me resulta llamativo como ha cambiado y evolucionado el tipo de agresor. Ya sin entrar en el nivel económico o el ámbito social, en cuanto a rango de edad hay una parte de la población que es raro verla por aquí: la generación que ahora tiene entre los 30 y los 40 y pico años. Y en cambio vemos un claro repunte en los jóvenes, con nuevas formas delictivas. En ellos no te encuentras, por lo general, lo que hemos entendido tradicionalmente por violencia de género: el machaque, el dominio, el menosprecio, la bofetada, la humillación, el maltrato habitual... La violencia tradicional parece que remite en esta generación, pero aparecen otras formas que antes no existían de la mano del WhatsApp y de redes sociales como Instagram o TikTok. Por ejemplo, utilizar vídeos íntimos que tienen con su pareja, crear perfiles falsos, orquestar venganzas en estos foros tras la ruptura... Y utilizan las nuevas tecnologías para el control: '¿Dónde estuviste? ¿Con quién? ¿Compartimos ubicación?' Eso lo estamos viendo en los jóvenes. Antes no existía la posibilidad de controlar a la pareja a no ser que alguien te informase de donde estaba. Ahora con el teléfono es muy fácil.

¿Cómo frenar esto?

El repunte entre los chicos jóvenes, entre chavales de solo 19 o 20 años, es total y absoluto. La educación es fundamental para erradicar la violencia machista. No hay más. Por eso es tan importante, en esta época de redes sociales y de debate sobre el consentimiento, que los jóvenes se conciencien de la trascendencia que tiene enviar fotos íntimas, compartir cierta información, controlar a tu novia mediante el teléfono... Hay que concienciarlos de que esas actitudes también son violencia de género. Todos identificamos y tenemos claro que darle una colleja a la novia es violencia de género. Todos los jóvenes lo saben. Pero muchos no identifican la violencia machista en esas otras conductas. Y hay que hacérselo saber. Decirles: 'No hagáis eso porque además las consecuencias pueden ser muy graves'

¿La violencia física entonces no es tan habitual en este sector de la población?

Sí nos la podemos encontrar. Pero lo que no es tan habitual entre los jóvenes es el maltrato físico continuado. En eso sí hay más conciencia a la hora de denunciar y de no tolerar ciertas cosas. Esa violencia sistemática es más frecuente en gente mayor.

¿Y hay muchos mayores que acaban ante el juez?

Sí tenemos casos de personas muy mayores, incluso con problemas de demencias, Alzheimer... Aquí es muy importante la labor que hacen los médicos forenses.

Hay un dato que llama la atención en el ámbito de la violencia de género. El 50% de las causas judiciales acaban archivadas. Este porcentaje llegó a ser de casi un 70%. ¿El motivo?

Existe la presunción de inocencia. Que una causa se archive no quiere decir que no se haya cometido el delito, si no que no existen indicios suficientes. Hay que tener en cuenta que en el 99% de los casos son sobreseimientos provisionales. Es difícil explicarle jurídicamente a una víctima porque su caso no sigue adelante. Pero cuando no hay parte de lesiones, no hay testigos, ha pasado por ejemplo mucho tiempo y la declaración es endeble por el propio paso del tiempo..., desde un punto de vista jurídico el asunto muchas veces no da más de sí.

La inmensa mayoría de las denuncias las presentan las propias mujeres. ¿Falta implicación del entorno?

Muchas veces la familia ni siquiera lo sabe. Pero sí tenemos bastantes casos de testigos que denuncian agresiones que ven en la calle. Causas en las que nos encontramos en ocasiones con que después es la víctima la que no quiere denunciar. Pero seguimos adelante con el procedimiento. Porque es un delito público. Es algo que siempre se le explica a la mujer.

Junto a más funcionarios, ¿hay más necesidades en esta sección?

Desde un punto de vista material no. Lo que se necesita es que se aclare todo lo relativo a la nueva organización derivada de la creación del Tribunal de Instancia, no de puertas adentro en el juzgado, sino para saber a quién dirigirnos, a qué cuenta de consignaciones... Esta nueva estructura ha dado lugar a disfunciones. Por ejemplo, ya no llevamos aquí la ejecución de los asuntos, se ha ido fuera [en referencia a que lo ha asumido el Servicio Común de Ejecución de la Oficina Judicial]. En ejecución civil antes venía la funcionaria encargada, me traía el procedimiento y todo era muy rápido. Ahora los trabajadores que se encargan de esta labor están varias plantas más arriba. Pero será como todo cambio, coger rodaje, acostumbrarnos y ya está.

Violencia sobre la Mujer no es un destino que guste especialmente a los jueces por la materia sensible que se trata.

La tramitación de los casos de violencia sobre la mujer no es compleja. Lo es más en otros delitos. Pero es fundamental hacer las cosas bien, paso por paso…, porque si no las consecuencias pueden ser muy serias. Por ejemplo, a la hora de notificar una orden de protección a un investigado el trámite en sí es sencillo, pero si no se hace bien, si no se notifica correctamente, esa orden puede no valer para nada y la persona a la que se dirige no estar al tanto de las prohibiciones impuestas. No es una plaza difícil, pero existe la tensión y hay que estar alerta en el día a día dado que es una materia sensible y delicada.

Una de las polémicas recientes en este ámbito fue el de los fallos de las pulseras telemáticas de control de maltratadores. ¿Qué opina?

Sí, han dado muchos problemas y siguen dándolos. Y, junto a otras muchas disfunciones de las que ya se ha hablado, hay un problema con la distancia que debes poner de alejamiento, que es muy amplia. En una ciudad como Vigo eso ya da problemas y en un pueblo pequeño mucho más, pues nos encontramos con que el que está obligado a llevarla no puede entrar ni en el suyo ni en el pueblo de al lado... La idea de la pulsera telemática es perfecta en la teoría. Y es una prueba técnica irrefutable en caso de quebrantamiento: 'el GPS te ha colocado aquí, estás pillado'. Pero el funcionamiento técnico es mejorable. Yo no las pongo con frecuencia, en absoluto, porque además los avisos del centro Cometa nos llegan también directamente al juzgado. Tengo procedimientos voluminosos fundamentalmente por esas incidencias, que a veces son incumplimientos de un segundo, de 20 segundos, de un investigado o condenado que entró en la zona acotada y que salió inmediatamente, que además está geolocalizado tanto él como la víctima y que se da la circunstancia de que se encuentran a 20 kilómetros de distancia... Pues igual eso no hay que remitirlo al juzgado. Y si ven que es grave, debe avisarse a la Policía. Pero los policías están hasta arriba. Si hubiese muchos más agentes en la UFAM seguro que podrían revisar cada incidencia, pero con los actuales medios no pueden hacerlo.

Habla de los medios policiales. ¿Se necesita dotar de más efectivos a ese grupo especializado de la Policía Nacional?

Sí, es muy importante la labor de los policías custodios y el resto de competencias que tienen. La UFAM está hasta arriba de trabajo siempre, pese a lo cual trabaja muy bien.

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