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La viguesa que tocó el fagot para Rosalía: «La gente nos pedía autógrafos a los músicos»

Celia Matamoro trabaja como música autónoma en Holanda desde hace diez años

Una escena del concierto de Rosalía con Celia Matamoro tras ella, a la izquierda. También en el recuadro destacado.

Una escena del concierto de Rosalía con Celia Matamoro tras ella, a la izquierda. También en el recuadro destacado. / Ben Houdijk / Gonzalo Barrueco

Patricia Casteleiro

Patricia Casteleiro

Vigo

La cantante Rosalía, nuestra estrella más internacional en este momento, está en plena gira con su disco Lux por toda Europa. Hay países en los que es probable que el público no entienda una palabra de lo que dice, pero la catalana despierta pasiones igual. Llena lo que se propone, como el AFAS Dome de Amberes, un auditorio con capacidad para 30.000 personas.

Una parte importante de la producción musical es la orquesta que actúa con ella en cada espectáculo. Nunca es la misma, por lo general cambia según el país. Solo conserva a su banda, el pianista y los cantaores. Esta semana, en Bélgica y Holanda, contrató a un grupo de músicos entre los que había una viguesa, Celia Matamoro.

¿Por qué ella? La joven es fagotista de forma autónoma. «Es algo que se puede hacer en Holanda y en el norte de Europa, hay una escena, te conocen y te llaman. No es necesario pertenecer a una banda u orquesta. En España es impensable», cuenta. La música de cámara se cuida más. Si te mueves y eres bueno puedes dedicarte al oficio sin lo sinsabores que pueden experimentar los artistas en España. Matamoro ya lleva diez años haciéndolo. Estudió en La Haya la carrera y el máster, y se puso a trabajar mientras cursaba.

En este caso, el equipo de Rosalía contactó con un holandés y la viguesa salió recomendada por varios expertos. «Media el factor suerte porque somos muchos fagotistas, pero si no me conociesen habrían pasado de mí», explica. El primer contacto con el mundo profesional suele ser a través de los profesores que tienen en la etapa universitaria y son los que les introducen en sus propias orquestas. Pero en su caso se trataba de una celebridad como solista, por lo que tuvo que buscarse la vida sin ayuda.

Hasta el momento, Celia nunca había actuado ante una audiencia como la de Rosalía. Sí que había performado para miles de personas en orquestas que interpretan las bandas sonoras de las películas en directo, pero nada como las 30.000 localidades de Amberes, uno de los conciertos más multitudinarios de Lux. Se declara muy fan y recibió la llamada muy emocionada: «Me encanta su trabajo y ella como artista», dice. Sin embargo, no se puso nerviosa. Está acostumbrada al directo y la música pop no supone un gran reto a nivel instrumental.

No tuvieron ensayos. Cada uno practicó en su casa y antes del primer concierto hubo un ensayo con la directora. Sin la cantante presente. Tocaban alrededor de 25 temas, casi todos del último disco pero también de Motomami. «No la conocimos porque tiene que estar muy concentrada, son muchos meses de gira», indica.

Recuerda ver a la audiencia volverse loca, hispanohablantes o no. «Hasta nosotros nos sentíamos un poco estrellas porque la gente nos pedía autógrafos y que le chocásemos la mano». En su actuación no estuvo sola. Una de sus hermanas acudió a verla y logró pegarse a la barandilla hasta quedar al lado suya. «Yo estaba tocando el fagot y hablando con ella, fue un sueño», concluye.

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