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Ferrocarril

Los trenes regionales entre Vigo y A Coruña pierden más de 8 minutos en cada viaje por el mal estado de las vías

Adif mantiene desde hace años Limitaciones Temporales de Velocidad (LTVs) que obligan a reducir la velocidad a lo largo de la línea

En toda Galicia hay medio centenar activas, la gran mayoría por falta de mantenimiento

Un tren regional entre Vigo y A Coruña a su paso por Valga en la línea convencional del Eje Atlántico

Un tren regional entre Vigo y A Coruña a su paso por Valga en la línea convencional del Eje Atlántico / Noe Parga

Víctor P. Currás

Víctor P. Currás

Vigo

Perder cada día casi un cuarto de hora de tu vida por el mal estado de las vías. Esa es la situación a la que se enfrentan desde hace años los miles de viajeros del Eje Atlántico, la línea de Media Distancia más utilizada de toda España que comunica Vigo, Santiago y A Coruña. Además de la falta de plazas y frecuencias en las horas punta, la infraestructura inaugurada hace ahora once años arrastra un déficit de mantenimiento que la ha plagado de uno de los grandes problemas de la Alta Velocidad en nuestro país: las Limitaciones Temporales de Velocidad (LTV).

Desgraciadamente la etiqueta de «temporal» es una cuestión relativa, ya que algunas de ellas pueden prolongarse durante meses sin solución. Según los datos del portal oficioso https://limitacions.vatard.com/es en toda la red hay más de 1.200 activas en la actualidad, aunque muchas líneas —como la del AVE entre Ourense y Santiago— aún no están incluidas. En Galicia hay aproximadamente medio centenar, de las cuales hay al menos media docena en el Eje Atlántico. Esta reducción de la marcha a la que circulan los trenes supone un aumento de entre 6 y 8 minutos y 20 segundos en cada viaje, dependiendo de la ruta entre las estaciones Urzáiz y San Cristóbal.

La falta de mantenimiento por parte del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha cronificado esta situación, aunque en los últimos meses se ha puesto en marcha un importante plan para resolverlas. De hecho el gestor trató de ocultarlas bloqueando la citada página web elaborada entre ferroviarios, aficionados y viajeros de este medio de transportes, aunque semanas después volvería a la actividad.

La primera de todas se encuentra nada más arrancar el viaje desde Vigo. En los primeros siete kilómetros de uno de los túneles de As Maceiras el defecto de un carril obliga a bajar la velocidad máxima de 200 km/h a 80, lo que se traduce en 4 minutos y 6 segundos más de lo habitual entre Urzáiz y Redondela. Al paso por el apeadero de Alta Velocidad en Os Eidos, durante unos 400 metros, el estado de los aparatos de vía añade otros 34 segundos al frenar a los 120 en un tramo donde normalmente circula a velocidad de crucero.

Los maquinistas advierten de los riesgos

Los convoyes regionales con paradas en estaciones intermedias como Padrón se llevan la peor parte al tener que frenar también en la vía convencional. En la bifurcación poco después de Portela deben frenar a 100 km/h por el mismo motivo, lo que añade otros 24 segundos al viaje. Entre Catoira y Pontecesures, uno de los tramos con mayor tráfico de proximidad, son las «quejas recurrentes de los maquinistas» las que han obligado a aminorar de 135 a 60km/h durante 1,2 kilómetros las marcha, añadiendo otros 55 segundos. En el siguiente empalme a la línea de Alta Velocidad, poco antes de Osebe, la fisura del cruzamiento en uno de los desvíos también rebaja de 200 a 60km/h la marcha en algo más de 160 metros, generando otros 45 segundos de demora.

También en el primer tramo inaugurado hace casi dos décadas entre A Coruña y Santiago se mantienen los problemas. A la altura de Ordes el estado de los aparatos de vía obliga a sumar desde marzo del pasado año otros 36 segundos al paso por la estación. En Cerceda-Meirama un defecto en la soldadura añade otro minuto al frenar, durante 300 metros, a apenas 50 km/h. Esta LTV está presente desde julio de 2024, según recoge la página web. La última limitación llega en la entrada de la estación de San Cristóbal, ya en el término municipal coruñés, se debe a la protección a los trabajos de reforma en marcha.

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