El hospital Meixoeiro de Vigo trata con toxina botulínica a 560 pacientes con espasticidad y usa ya la crioablación en casos seleccionados
Es una de las secuelas más importantes de enfermedades neurológicas como ictus o lesiones medulares

Vigo, Hospital Álvaro Cunqueiro. Javier Juan García, jefe de Rehabilitación / Alba Villar / FDV
«La espasticidad es una de las secuelas más importantes de las enfermedades neurológicas que afectan a la motoneurona superior», destaca el jefe de Medicina Física y Rehabilitación del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi), el doctor Javier Juan García. Son pacientes con trastornos y lesiones del sistema nervioso central como traumatismos craneoencefálicos, lesiones medulares, ictus o esclerosis múltiple y una de las consecuencias es «una especial hipertonía o rigidez de los músculos», que causa dolor y afecta de forma importante a la funcionalidad y calidad de vida. El Área Sanitaria de Vigo atiende a unas 760 personas.
«Aparte de tener la parálisis correspondiente a la lesión» que tenga el paciente, en el 40% de los casos con daño en esta motoneurona superior aparece también la espasticidad, según explica el doctor y pone como ejemplo a una persona con parálisis en un brazo por un ictus: «En las primeras fases, está flácido; no lo mueves ni lo sientes. Pero, al cabo de unas horas o semanas, ese músculo empieza a tener una retracción y una contracción y no lo puedes ni estirar ni mover por la rigidez». Hay a quien le afecta de forma generalizada a todo el cuerpo o a solo una parte.
«Es muy importante que el tratamiento se haga lo más precoz posible». Y, aún así, no siempre se recupera. «Lo que conseguimos es minimizarla. El daño de la médula espinal ya está hecho. Lo que puedes modular es la respuesta del cerebro», detalla. Hay casos en los que no se trata, porque cierta espasticidad puede ser beneficiosa. Por ejemplo, para facilitar que se ponga en pie un lesionado con debilidad en las piernas.
Cuando se trata, el objetivo es «mejorar la calidad de vida» o recuperar funcionalidad, porque «complica mucho las actividades de la vida diaria del paciente: afecta a la capacidad de marcha, de comer, de moverse, de vestirse». Y provoca dolor. Pactan objetivos con el paciente. Por ejemplo, resolver una espasticidad severa en abductores que impide una buena higien perianal o una en la mano por la que se clavan las uñas en la palma.
¿Cómo se tratan?
En general, hay fármacos orales, pero tienen efectos secundarios «y poca efectividad». Otra herramienta es la fisioterapia. El «gold estandar» en las técnicas es la toxina botulínica para producir una parálisis o denervación química donde se inyecta. Hay 560 personas de todas las edades con este tratamiento. Los ven cada tres meses en sus dos consultas semanales. Son referencia en formación en estas técnicas de infiltración que llevan casi 30 años empleando. Al principio, «a ciegas». «Pinchabas el músculo y por referencias anatómicas sabías dónde estabas, pero no tenías la garantía absoluta». Con la llegada de la ecografía optimizaron accesos y dosis». «Sé en qué músculo estoy y, si tengo dudas puedo utilizar un electroestimulador que hace contracciones del músculo y, con el ecógrafo, tengo la visión correcta y exacta de dónde estoy y si no estoy pinchando un vaso, una arteria…», explica y sostiene que «la ecografía que se está convirtiendo en el fonendo del médico rehabilitador».
En los últimos 4 o 5 años han surgido otras opciones: el fenol, un alcohol pinchado en los nervios o en los músculos; radiofrecuencia pulsada o térmica; y las crioablaciones, actuando con frío en los puntos dolorosos. Esta última la incorporaron hace dos años,pero es muy costosa —unos 590 euros cada pinchazo— por lo que lo reservan para «un paciente muy seleccionado, con un más joven, que crees que le va a venir bien». Les falta por incorporar las ondas de choque por falta de recursos humanos.
Cultivan el «arte de discriminar» porque a cada paciente le puede venir bien una cosa. «Para diagnosticarlo, a veces hay que hacer bloqueos de los nervios periféricos y saber si es espasticidad o rigidez y hay que mandarlo a cirugía», detalla. Los pacientes que les han tardado años en llegar puden tener espasticidad o una contractura de llevar tanto tiempo rígido.
Participan en investigaciones sobre estos tratamientos y han puesto en marcha la academia de espasticidad para abordar los tratamientos actuales.
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