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Nuevo impuesto

El BNG tacha de «simulacro» la tasa turística de Abel Caballero y exige aplicar el recargo máximo en Vigo

Los nacionalistas presentan 15 enmiendas a la ordenanza para eliminar rebajas y moratorias, destinar el 40% de la recaudación a vivienda y dar más peso al control ciudadano

Turistas en las murallas de la fortaleza de O Castro en Vigo.

Turistas en las murallas de la fortaleza de O Castro en Vigo. / Marta G. Brea

El BNG de Vigo ha cargado contra el proyecto de ordenanza de la futura tasa turística impulsada por el gobierno de Abel Caballero, al que acusa de plantear un modelo de mínimos que no responde al impacto real del turismo sobre la ciudad. La formación nacionalista ha registrado 15 enmiendas con el objetivo de endurecer el recargo, suprimir lo que califica de «agasallos fiscais» y destinar una parte sustancial de la recaudación a políticas de vivienda.

El portavoz municipal del Bloque, Xabier P. Igrexas, definió la propuesta del Ejecutivo local como un «simulacro de mínimos» y criticó que la ordenanza se quede en un nivel inferior al permitido por la ley. En concreto, el BNG rechaza que se aplique solo el 72% del máximo legal, así como los aplazamientos previstos para los cruceros hasta julio de 2027 y las rebajas contempladas para estancias largas.

«Mentres a veciñanza de Vigo sofre as consecuencias da saturación turística, a masificación do centro e unha emerxencia habitacional sen precedentes, o alcalde prefire protexer as contas de resultados das navieiras e dos grandes operadores turísticos por riba dos intereses da cidade», sostuvo Igrexas.

Aplicar el máximo legal y sin periodos de carencia

La principal propuesta del BNG pasa por que Vigo aplique el 100% del recargo permitido por ley, con el argumento de que el turismo debe contribuir de manera proporcional al coste que genera sobre la ciudad. Los nacionalistas reclaman además eliminar los periodos de carencia previstos en la ordenanza y retirar cualquier rebaja que beneficie a determinados operadores o modalidades de estancia.

Para el Bloque, la tasa no puede convertirse en un mero trámite administrativo ni en una herramienta simbólica. La formación defiende que debe servir para hacer frente a los efectos de la presión turística en la ciudad, desde el encarecimiento de la vivienda hasta la saturación del centro, la presión sobre los servicios públicos, la gentrificación de los barrios o el impacto ambiental.

«Fronte ao turismo masificado que promove Abel Caballero, o BNG propón unha taxa turística xusta, útil e inmediata en favor dos intereses de Vigo», afirmó Igrexas, que matizó además que el objetivo no es penalizar la llegada de visitantes, sino compensar los costes que esa actividad genera.

El 40% para vivienda

Uno de los puntos centrales de las enmiendas nacionalistas se refiere al destino de la recaudación. El BNG plantea que un 40% de los ingresos obtenidos a través de la tasa turística se destine a políticas de acceso a la vivienda y al control efectivo de las viviendas de uso turístico.

El resto de la recaudación, según la propuesta del Bloque, debería orientarse a reforzar la limpieza y el mantenimiento de los espacios públicos, ampliar la protección del medio ambiente y del patrimonio cultural y fomentar un modelo de turismo racional y sostenible.

Los nacionalistas vinculan esta propuesta al contexto actual del mercado residencial en Vigo y sostienen que la ciudad atraviesa una situación de fuerte presión habitacional. En ese sentido, advierten de que existen siete pisos turísticos por cada alquiler residencial disponible, una ratio que, a su juicio, justifica medidas más contundentes.

Comparación con A Coruña y Santiago

El BNG también reprocha al gobierno local que la tasa prevista para Vigo quede por debajo de la que ya aplican otras ciudades gallegas. En el caso de los cruceros, la propuesta municipal establece apenas 1,20 euros, una cuantía que la formación considera insuficiente.

Desde el Bloque recuerdan que tanto A Coruña como Santiago de Compostela ya aplican esta figura sin haber introducido, según señalan, ni aplazamientos ni rebajas injustificadas. En Santiago, apuntan, los ingresos financian movilidad sostenible y protección del patrimonio histórico, mientras que en A Coruña se destinan a limpieza, seguridad y mejora del espacio público.

Más control y participación

Otro de los bloques de enmiendas registrados por el BNG afecta a la gobernanza de la tasa. La formación pide reforzar la transparencia y la democracia en su aplicación mediante una comisión de seguimiento en la que no solo estén presentes las empresas del sector, sino también la vecindad, sindicatos, colectivos ecologistas y todos los grupos políticos de la corporación.

Además, reclama que el Pleno reciba cada año un informe detallado sobre la recaudación obtenida y su destino final, con el objetivo de garantizar un control efectivo sobre la gestión del nuevo tributo.

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