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La «sextorsión» da un paso más en Vigo mediante la «captación» de videollamadas eróticas reales

Condenada una pareja por hacerse con las imágenes íntimas del usuario de una web sexual y enviarlas a su hija tras negarse a pagarles 300 dólares

Imagen de archivo sobre una investigación de un caso de sextorsión.

Imagen de archivo sobre una investigación de un caso de sextorsión. / FdV

Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

La «sextorsión» lleva tiempo al alza en Vigo. Es una modalidad criminal en la que los delincuentes crean falsas webs de contactos para después exigir dinero a los usuarios de esas páginas. Los juicios abundan. Y son solo la punta del iceberg, ya que muchos afectados optan por no denunciar por vergüenza. Generalmente el chantaje se produce después de que las víctimas hayan contactado telefónicamente con esas páginas de internet. Pero los extorsionadores van incluso más allá. Un claro ejemplo es un caso recientemente juzgado en la ciudad olívica, diferente a los habituales, y que ya tiene sentencia: los autores llegaron a captar imágenes procedentes de videollamadas de tono sexual realizadas por un hombre y las utilizaron para exigirle 300 dólares. Como no pagó, remitieron fotos de su padre desnudo a la hija, que, atemorizada, sí acabó abonando el dinero para evitar que dichas imágenes llegasen a más personas.

El juicio por este caso se celebró en la plaza 2 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Vigo. La magistrada dictó sentencia en enero, una resolución que fue confirmada recientemente, en marzo, por la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra.

Los condenados son una pareja, un hombre de origen cubano y una mujer que aún tenían la posibilidad de seguir recurriendo en casación, a los que se impuso dos años de prisión como autores de un delito de amenazas y a los que se les condenó también a indemnizar con 281 euros a la hija del principal extorsionado, cantidad que ya consignaron de forma previa a la vista oral.

Amenazas de difundir las imágenes

¿Cómo fueron los hechos? Pues se remontan a septiembre de 2023, cuando esta pareja, a través de un procedimiento «no determinado», captó imágenes procedentes de dos videollamadas de contenido sexual que un hombre realizó a través de una plataforma web. Con ellas, le solicitaron 300 dólares (281,38 euros) a cambio de no remitirlas a su familia.

La víctima del chantaje se negó, por lo que los condenados contactaron con una hija suya y le enviaron fotos en las que aparecía su padre desnudo. Lo que hicieron fue exigirle a ella que pagase ese dinero «para no difundir dichas imágenes a otras personas de su entorno», según recoge la resolución judicial.

«Guiada por el temor a la publicación o envío de esas fotografías de su padre» y «siguiendo las instrucciones recibidas», la mujer pagó los 300 dólares mediante el envío de un bizum a un teléfono móvil que la investigación policial determinó que era titularidad del hombre finalmente condenado. Este, tras recibir el dinero, lo transfirió a su vez por bizum al teléfono de la mujer también acusada.

La pista del dinero

La pareja recurrió en apelación, pero los magistrados de la Sección Quinta confirman la sentencia inicial en todos sus términos. La investigación policial determinó que ellos eran los autores ya que pudieron seguir la pista del dinero: la titularidad de los teléfonos móviles y de las cuentas bancarias llevó a los agentes a los hoy sentenciados.

Ellos dieron una versión exculpatoria, señalando que un amigo íntimo de la infancia actualmente fallecido les había pedido que recibieran en su cuenta bancaria ese dinero que le adeudaban, pero los jueces no lo vieron creíble.

Los casos de extorsiones vinculados a páginas de citas empezaron a aumentar en los últimos años. Generalmente, los autores de esas amenazas se hacen pasar por sicarios. En algún caso simularon ser una violenta banda albanesa.

Es complicado llegar a las organizaciones que planean estas conductas delictivas y generalmente en el banquillo se acaban sentando personas que colaboran con estas redes poniendo a su disposición las cuentas bancarias donde acaba el dinero obtenido con las amenazas.

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