Universidad de Vigo
Experimentos de niños que solucionan problemas adultos en la IV edición de «Ciencia na rúa»
El Cinbio organiza este fin de semana una feria en la que alumnos de 56 centros educativos presentan proyectos con los que dar respuesta a los destrozos que dejan sus mayores

Marta G. Brea
El Cinbio organiza este fin de semana una feria en Vigo en la que cientos de alumnos de las cuatro provincias gallegas compiten con experimentos científicos que prepararon durante el curso, todos muy de actualidad. Ojo a la cantera de futuros científicos: los escolares proponían medidores de contaminación en el mar, soluciones para que el terreno se recupere tras el paso de los incendios, desodorantes u otros productos amables con el medio ambiente o la instalación de nuevos materiales en las carreteras para mejorar elementos como los badenes.
Los participantes vienen de 56 centros de las cuatro provincias y cursan desde primero de la E.S.O. a Bachillerato. Los puestos están instalados en la avenida de Beiramar, junto al monumento a Julio Verne. El acceso es libre y además de conocer y votar las propuestas escolares, hay talleres para niños y mayores de 65 años.
Entre las ideas novedosas había, por ejemplo, la de tres alumnos de segundo de la E.S.O. de las Josefinas de Ourense, que querían proponer una medida para evitar que la lluvia arrastrase la ceniza que queda en el suelo tras los incendios. «Pusimos en práctica un estudio antiguo que mejoramos y creamos una manta que puede contenerla. Solo hay que extenderla sobre lo quemado», dice Martín. Tras una temporada de fuegos como la pasada, queda ceniza sobre el terreno y, cuando llueve, puede llegar a los ríos. «Esta está hecha de fieltro y poliacrilato que absorbe el agua, es económica y amable con el medioambiente. Lo probamos y vimos que con la manta hay un 80% de probabilidades de que no se escurra», señalaba su compañero Izan.
Otra de las propuestas, elaborada por tres alumnas de la extraescolar «Aulas Tecnópole», se centra en detectar contaminación en la ría de Vigo usando boyas con placas solares y mejillones. «Hicimos un mapa con las zonas de bateas y los puertos marítimos, que es donde hay más contaminación. La idea sería poner allí boyas con cuatro sensores que miden el pH, la temperatura, la turbidez y los sólidos disueltos. Los conectamos a una placa que nos manda datos continuamente. Con ellos se puede actuar rápido y evitar grandes daños», indica. Además, dieron un paso más allá y añadieron mejillones, que son medidores naturales. Estos moluscos abren y cierran sus valvas cuando detectan distintos contaminantes, por lo que instalando sensores en ellos pueden averiguar el estado de las aguas.
También hubo quien pensó en las carreteras. Dos alumnos del Colegio Estudio presentaron un badén que cambiaba su dureza según a la velocidad a la que se acercase el vehículo.
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