Entrevista | María del Carmen García Campos Jueza de la plaza nº 7 de la sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Vigo
«No hubo prueba o línea de investigación a la que dijese 'no' en el caso Déborah»
Previo a su traslado a Madrid, la magistrada repasa el escenario que le depara a los juzgados de Instrucción: «O se crea la 8º plaza o será un caos; la organización así es imposible»
Al frente de casos tan mediáticos como la «operación Patos» o el crimen de Déborah Fdez-Cervera, ahora será la titular de un órgano enjuiciador: «Es una cuestión de agotamiento»

La magistrada María del Carmen Campos, titular del juzgado de Instrucción nº 7 de Vigo, en su despacho. / Marta G. Brea
Por la mesa del despacho de María del Carmen García Campos, desde Ourense, Tui o Vigo, han pasado causas tan mediáticas y complejas como la operación Patos, la estafa millonaria de Bautista o el inicio de la investigación del crimen de Déborah Fernández-Cervera en el año 2002. Su vínculo con el partido judicial vigués arranca en 2009, primero en la jurisdicción civil y después penal, concretamente en Instrucción, un ámbito «más absorbente» que ahora culmina con la consecución de una plaza en un juzgado de lo Penal de Madrid, por lo que en los próximos meses dejará vacante su puesto en Vigo.
—Después de casi dos décadas deja Vigo, ¿cómo está siendo este proceso?
Tengo una sensación agridulce porque me siento feliz con el destino que me han dado en el concurso, hace ya tiempo que deseaba un destino en un órgano enjuiciador pero al mismo tiempo me siento triste en el sentido de que dejo aquí un equipo extraordinario de humano y profesional que son los funcionarios de esta plaza nº 7 con los que he compartido los últimos casi 14 años y por otro lado también estoy afectada por la situación caótica que se va a producir con ocasión, no particularmente de mi marcha, sino de la marcha de uno de los magistrados de Instrucción. Se va a dar lugar a una situación de 8 equipos de trabajo con 7 magistrados y la organización de eso es prácticamente imposible, va a ser caótica; obligará a un sobreesfuerzo de todos mis compañeros y va a alterar la rotación de las guardias, los señalamientos habrá que aplazarlos o suspenderlos, las personas que ya están citadas hay que cambiarlas...
—Recientemente celebraron una junta de jueces de Instrucción para tratar de buscar una alternativa.
Sí, la solución ideal sería que se nombrase un refuerzo temporal, como había pasado con la plaza nº 8 a principios de año o una sustitución voluntaria. Yo lo único que puedo hacer es desear que esta solución se solvente cuanto antes y que ese Real Decreto que está en trámite para la creación de la nueva plaza se publique cuanto antes.
—Al caos de arrancar los Tribunales de Instancia ahora se le suma esto...
Hasta ahora esto se sostenía pero claro, no se puede cifrar la sobrevivencia de este sistema que ninguno de nosotros decida marcharse.
—Mientras el volumen de casos no deja de crecer.
El partido judicial de Vigo es un muy grande y el número de asuntos que se genera es tremendo. Esta es una de las razones por la cual yo decidí buscar un órgano enjuiciador mejor que un órgano de instrucción porque el ritmo en la instrucción es sumamente interesante como destino profesional pero tiene un ritmo de trabajo muy rápido, un margen de imprevisibilidad muy grande, y no olvidemos las guardias.
—Siempre ha sido un tema candente. Ya no en primer plano, pero sí continúan reclamando guardias de 24 horas en lugar de semanales.
Hay que tener en cuenta que aquí estás de guardia 7 días completos con sus noches también. Tú el día 4 o el día 5 de la guardia puedes recibir de madrugada una pregunta por un problema que te realiza alguien que su guardia es de 24 horas pues un médico, una policía un guardia civil ..., y luego llega el fin de semana en el que tienes además casos de violencia de género, víctimas a las que escuchar, también internamientos, etc. Y a mayores seguir con tus casos ordinarios. Era un ritmo, para mí, agotador. Las guardias de 24 horas las considero muy necesarias para Vigo.

La magistrada María del Carmen Campos, titular del juzgado de Instrucción nº 7 de Vigo, en su despacho. / Marta G. Brea
—Al frente una instrucción, dirige la investigación pero ¿le gusta conocer el recorrido del caso?
No le hago un seguimiento al asunto; nunca le he preguntado a un magistrado de la audiencia o a una jueza de lo Penal qué ha pasado con ese asunto que yo he enviado para el juicio, jamás. Inevitablemente de muchos te acabas enterando porque son más o menos mediáticos.
—Y es que al final usted ha estado al frente de casos tan relevantes como la operación Patos o el crimen de Déborah en sus inicios en Tui.
Son casos muy dispares pero ambos muy completos, uno a nivel técnico, fue un boom con un elevadísimo número de investigados y cada uno era un caso en sí mismo, y otro a nivel emocional, humano. Sí puedo decir que al final de mi instrucción en el caso Déborah me pareció ver un tratamiento un tanto demagógico del asunto. Como si, desde un enfoque emocional, nos hubiéramos olvidado de él, y no fue así. Y al hilo del caso Déborah, desde el punto de vista técnico, yo, como jueza encargada del asunto en su inicio no hubo ni una sola medida o diligencia investigadora propuesta por la Policía a la que yo no hubiera accedido. No hubo una sola línea de investigación a la que yo dijese «no». Y ahí están los autos.
—Pasado tanto tiempo, ¿esperaba que llegase a resolverse?
Con los avances en la ciencia policial y forense pues cabría la posibilidad, claro que sí.
—¿Le han pasado más casos así, que todo apunte a algo y no haya forma de llevarlo a juicio?
-Es muy frustrante en la media en la que si no has conseguido pruebas no puedes decir que ha sido determinada persona. Sí que existen elementos que te sugieren que pudo haber sido alguien, pero no suficientes para ahondar en el esclarecimiento. Me ha pasado más en Tui, por el elevado número de crímenes.
La complejidad de la operación Patos fue muy distinta a la del caso Déborah u otros penales.
—Sí, en cuanto a la Patos, fue un manejo de volumen ingente y no solo por el número de investigados sino porque cada uno o cada dos era en sí un caso, con su propia documentación ingente, sus circunstancias relativas a una determinada obra. Para manejar esto fue esencial la función directiva y el tratamiento de la instrucción que hizo el fiscal Juan Carlos Horro y también nuestros funcionarios. Fue el caso más denso de mi carrera.
—¿Qué le parece la reorganización judicial? Es caótica, eficaz...
Es potencialmente eficaz, pero necesita rodaje y ajustes. La idea en teoría es buena, crear plazas judiciales sin crear un juzgado, pero con ajustes. Por ejemplo, el conocimiento de los funcionarios es fundamental a la hora de trabajar, tratamos con temas sensibles.
—¿Le gustaría regresar en un futuro a Vigo? ¿Cómo le gustaría encontrárselo?
Sí, es algo que no descarto. Me gustaría ver que esta reforma ha dado sus frutos, ver a mis compañeros con unas cargas de trabajo más saludables, asumibles, y guardias de 24 horas. Y aprovecho para agradecer a abogados, procuradores, forenses, fiscales, policías y guardia civiles de los que no me voy a poder despedir, el trato todos estos años.
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