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Pilar Palomero y Celia Rico, cineastas: «Hay que huir de la pedagogía, pero ser respetuoso con las representaciones que se hacen en pantalla»

Pilar Palomero y Celia Rico son dos cineastas consolidadas, laureadas y fundamentales para entender la nueva era del cine español. Ayer y hoy se convierten en mentoras de aspirantes a lo suyo como parte del programa Rueda

Celia Rico y Pilar Palomero, cineastas.

Celia Rico y Pilar Palomero, cineastas. / Pedro Mina

Patricia Casteleiro

Patricia Casteleiro

Vigo

El cine español lleva años ofreciendo historias con una nueva perspectiva. Cineastas como Alauda Ruiz de Azúa, Carla Simón, Estibaliz Urresola, Pilar Palomero o Celia Rico son algunos de los nombres que dominan la nueva era, en la que se da paso a realidades antes pobremente tratadas, denostadas o convertidas en objeto de comedia. Hacen buenas películas que ganan premios y logran que el conjunto de filmes nacionales sea más poliédricoy abarque nuevos mundos.

Dos de ellas, Palomero y Rico, están esta semana en Vigo como parte del programa Rueda, una iniciativa de la Academia de Cine para dotar a guionistas de la oportunidad de desarrollar su proyecto cinematográfico. Se celebra en Vigo por tercer año consecutivo, a través de la Vigo Film Office. Las invitadas mentorizan desde ayer a seis participantes del programa. Leen y escuchan sus propuestas y les dan feedback para que mejoren sus obras. Lo hacen con carreras ya solidadas. La primera logró tres Goyas con su ópera prima Las niñas (2020), un filme que tardó diez años en poder rodar. Tampoco le fue mal con La maternal (2022), una pieza sobre el embarazo adolescente que la valió otra tanda de nominaciones. Rico también conoce el mundo de los galardones, sobre todo con Viaje al cuarto de una madre (2018), Los pequeños amores (2024) y La buena letra (2025).

«Estamos aquí para dar una perspectiva externa y ayudar a que los autores salgan del soliloquio de la escritura, que hace que uno se encierre en sí mismo», dice Rico.

Celia Rico  (izquierda del grupo) y Pilar Palomero (derecha) junto a los participantes del programa.

Celia Rico (izquierda del grupo) y Pilar Palomero (derecha) junto a los participantes del programa. / Pedro Mina

Las seleccionadas (no por ellas) se basa en historias «muy diversas, autorales y siempre personales», apunta Palomero. «En otras ediciones los proyectos podían parecerse más, pero estas son todas muy diferentes entre sí», añade su homóloga.

¿Transmiten a los aspirantes a directores optimismo o dosis de realidad? «Siempre optimismo, si no apaga y vámonos», responde la directora de Las Niñas. «Hay que enfrentarse al cine con optimismo, como quien hace una oposición para una notaría. Invertir tiempo y esfuerzo aunque quizá no lo consigas», sigue.

Como parte de las actividades, la Academia de Cine ofrece charlas en institutos sobre estereotipos en la pantalla. Ayer en el IES Politécnico y hoy en el IES Audiovisual de Bouzas. En el primer turno hubo un grupo de alumnos que no digirieron bien algunos contenidos, sino que se mostraron reacios a creer que se empleaban elementos como la raza o la diversidad de género (por ejemplo en los villanos) para influir en el espectador. Pero, ¿deben los cineastas preocuparse por la forma en la que el mensaje cale en el público? La respuesta es compleja: «Yo como cineasta intento huir de la pedagogía porque no me parece que sea la labor de un cineasta, aunque sí ser fieles a los tiempos en los que se viven. Creo que es importante ser respetuoso con las representaciones que se hacen y cuidarlas porque al final hablamos de la condición humana, cosa que te obliga a explorar y entender», reflexiona Palomero. Para Rico es importante no juzgar a los personajes que actuan de forma distinta a tu creencia, «eso no significa que uno se haga irresponsable respecto a lo que está presentando. Hay que saber plantear las preguntas para que el espectador se las reeplantee y así haga lo mismo con ciertos prejuicios». Siempre desde un lugar no pedagógico, sino abierto a la discusión, evitando reducir las posibilidades artísticas. «Venimos de no sentirnos identificadas con los personajes femeninos y no queremos caer en lo mismo», concluye.

La directoras están ahora inmersas en escribir nuevos proyectos, dando forma a nuevas ideas de las que no todavía no pueden desvelar nada.

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